domingo, 17 de septiembre de 2017

En casa.

Cuando son tus pasos los que te guían,

cuando tus ojos son nuevos y antiguos al mismo tiempo, y su brillo radia en todas las direcciones,

cuando el sonido del mar y tu corazón palpitan a la vez, y las piedras susurran tu nombre,

cuando los desvelos desaparecen por arte de magia, y todo suena diferente, fuerte, y desde dentro,

cuando reconoces un lugar en el que nunca has estado, y sientes que es allí a donde tu alma pertenece,

cuando la tierra te invita a caminar, y el agua baila contigo,
cuando la roca te sostiene y el aire te acaricia,

Entonces, sólo entonces, sabes que estás en casa.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Labios Salchicheros

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Si hay una moda estética femenina que jamás debió volver, son los labios salchicheros.

Recuerdo con horror cómo, cada vez que una chica/mujer/fémina empezaba a ser conocida, o intentaba serlo, de repente aparecía un buen día como si se hubiera quedado pegaba a una barra de hielo toda la noche, o una familia de avispas hubiera torturado sus labios durante horas, dejándolos con un aspecto hinchado y casi amoratado, con la piel de la mucosa tan fina y tan estirada que parecía que iba a rajarse en cualquier momento.

Afortunadamente, la cordura pareció llegar al grueso de las intervenciones estéticas, y, aunque seguía habiendo infiltraciones y retoques, presentaban un aspecto más natural.

Sin embargo, estamos en pleno revival de los 90s, y ese aspecto labial exagerado y grotesco ha reaparecido, y parece que va a más según pasan los días.

Sé que la idea es que la boca se vea más carnosa, pero el problema es que no se consigue un aspecto uniforme, porque lo que se rellena primero es lo que más hueco tiene, que es el pellejo de la mucosa, ese que permite elasticidad al labio, y no es bonito; y, para cuando quiere llegar el relleno al contorno, éste se ha deformado, y parece que te acaban de pegar un puñetazo en los morros. Personalmente, tener delante a una persona con este tipo de labio, me inquieta, me pone nerviosa; sobre todo, si no va maquillado. Con un labial encima, parece que no vaya a explotar, por lo menos.

Entiendo que cada cual es totalmente libre de torturarse o maquearse, según el caso, como mejor le parezca pero, ¿de verdad se ven mejor así? He visto auténticas bellezas estropearse y conseguir una boca extraña por este efecto. Si no de salchicha, de trucha, que no sé qué es peor.

Un labio fino no es, necesariamente feo. De hecho, dos de las mujeres más bonitas que conozco tienen los labios finos, con una forma exquisita, que parece dibujada, y cruzo los dedos porque no se la retoquen.


domingo, 3 de septiembre de 2017

Y de amores, ¿qué?

Hacia una eternidad que no hablábamos, se quedó pendiente el vernos tras un par de frases cruzadas sobre una foto en una red social, y el azar hizo que nos cruzáramos una mañana en la que ambas llegábamos 5 minutos tarde.

Volvimos a dejar en el aire ese ponernos al día, el remendar el agujero temporal tan crecido que había marcado distancia en nuestra amistad, y sabiendo que era seguro el lugar, unos días más tarde crucé la puerta, dispuesta a conocer qué aventuras y desventuras acumulabas en tu bitácora, y a reirnos de las propias.

Estabas ocupada, sorprendentemente. Se suponía un día tranquilo, pero había demasiado tránsito, y la conversación que se pretendía íntima no iba a poder ser, pero quizá, si desempolvábamos nuestros códigos personales, podríamos decirnos más de lo que pareciera a cualquier oído extraño.

-"Y de amores, ¿qué?"-.
No me podía creer que lo que más te interesara, después de tanto tiempo, fuera un cotilleo sentimental, ni que te importara muy poco que la persona que estaba justo a nuestro lado, una perfecta desconocida, se enterara de mi vida amorosa.

Un ¿cómo te va?, ¿estás trabajando?, te veo bien, ¿en qué andas ahora?,...o cualquier otra pregunta más lejana al corazón, más del montón, habría sido un buen comienzo. Incluso el arrancar por comentar algo propio, o lo fortuito del encuentro pasado. Ya más tarde quizá hubiera aparecido ese tema, pero, empezar por ahí, fue como si toda mi vida se redujera a una posible pareja, como si fuera lo más importante, lo único. Lo que más te interesaba de mí en estos tantos años de ausencia era alguien que no era yo. Muy triste todo.

domingo, 27 de agosto de 2017

Las Artistas

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Tengo una amiga que es una artista, y mi amiga tiene una pareja que va de artista, dice que es artista, se vende como artista, se presenta como artista, se cree que es artista, se comporta como una diva maleducada, y cuyo artisteo está por demostrar.

El arte se ve, se nota, se siente, se palpa. Es como la belleza, algo evidente.
Yo no veo por la calle a ninguna mujer guapa diciéndole a todo el mundo, "oye, ¡soy guapa!, qué afortunado eres de conocerme porque soy super guapa, y por si no te has dado cuenta, y para que no se te olvide, te recuerdo que soy guapa". Pues no, porque la que es guapa, lo es, generalmente lo sabe, aunque hay pocos casos en los que no, y, la que es un poco inteligente, no se cree más que los demás por gozar de una característica en la que ella no tuvo participación, sino beneficio. Y, además, los demás nos damos cuenta al momento, no hace falta que nos lo digan.

No porque digas que eres artista lo eres, ni porque no lo digas, no lo eres.

Sin embargo, mi amiga, mucho más humilde y más impresionante que su pareja, tanto como persona, como artista, se mantiene a la sombra. Es como si se escondiera tras el telón cuando su pareja presume de artista. Quizá algo dentro de ella sabe que, si en ese momento saliera a la palestra y hablara libremente de su arte, eclipsaría a su partenaire, y desencadenaría la crisis.

Son sólo suposiciones mías claro, pero lo cierto es que ella brilla con luz propia, y no va diciendo "¡miradme el culo! ¡soy una luciérnaga!", porque no lo es. Es una artista. Su pareja, no.

domingo, 20 de agosto de 2017

Un asunto púbico

Hace unos días, hablando con un amigo salió el tema púbico; que no es público, pero lo parece.
Y es que no hay zona sobre la que más se opine que el pubis femenino, sobre cómo debe ser, cómo debe lucir, y cómo se debe cuidar. Todos se sienten con derecho a decirte cómo gestionarlo, aunque carezcan de uno propio, y creo que ha llegado el momento de plantarse, y reclamar el dominio de la República Independiente de Mi Co...Pubis.

El tema vino porque que si Fulanita era muy hippie, que si se podía recortar los pelos, que si queda feo, que si qué rollo,...Stop.
El pubis de Fulanita es de Fulanita, y, te invite ella a entrar o no, es cosa suya el cómo llevarlo.

Es muy cierto que el tema del vello púbico femenino ha variado mucho según las épocas, desde pelado a frondoso, y vuelta al pelado; pero, lo que antes se hacía por higiene, luego dejó de hacerse por  motivos religioso-castrantes, y después volvió a hacerse por rebeldía y estética, es, ante todo, personal.

Más allá de temas de higiene y salud, que eso da para otro post más, una tiene que sentirse cómoda con su cuerpo, sobre todo, con esta parte, tan definitoria de su femineidad. Habrá quien se sienta realizada llevando un Monte de Venus estilo Barbie, y quien no se sienta representada con una imagen infantilizada de su puerta del placer. Ambas posturas, y todas las que caben en medio, son totalmente respetables, y nadie, pero nadie, es quién para decirle a una mujer, ya sea amante, amigo, novio, amiga, madre, esteticista, monitora de lo que sea, colega de barra, compañera de oficina, etc, cómo debe llevarlo; y, mucho menos, hacerle sentirse incómoda por no cumplir con los cánones estéticos de la persona de cuyo pubis no se está hablando.

Una cosa es comentar, recomendar, curiosear, sobre qué se lleva, no se lleva, por qué se lleva, cómo lo llevas, y otra imponer criterio sobre algo tan propio y tan personal como las zonas pudendas.

Que no, que de los pelos propios son propios, y punto. Ausentes o presentes.

domingo, 13 de agosto de 2017

Sábanas Rosas

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Me gustan mis sábanas rosas, y a mi niña también. Rosa chicle, le divierten, le hacen sonreír, y cuando me mira con ese brillo en los ojos, sonrío yo también.

Ella nunca tuvo sábanas de colores divertidos, apropiadas a su edad, ni yo tampoco. Me llegaron tarde, cuando no las podía entender, y con unos motivos cargados de buena intención, pero vacíos de significado para mí.

Hace tiempo oí que, si quieres que alguien desee entrar en tu cama, debes hacérsela apetecible. Creo que la primera persona que debe querer entrar allí eres tú. La compañía, si debe estar, llegará.

Busca tus sábanas, encuentra tus colores, haz a tu niña sonreír.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Las dos hermanas

Tengo dos hermanas. Las dos con la luna en acuario.
Una, se me dió; a la otra, me la regalaron.
Con una comparto sangre, con la otra no.

Las dos pasaron por el mismo trance, casi al mismo tiempo, en distinto lugar.
Diferente ciudad, casi la misma edad.

Las dos cayeron bajo el hechizo de la Bruja Malvada del Este, disfrazada de sonrisa y bondad.
Distinto aspecto, misma maldad.

Hubo un golpe de Estado, las dos veces.
Ganó la bruja, perdió la familia, que prefirió callar.
Pero el silencio sólo fue uno, con la segunda afloró la verdad.

No hay escudos para proteger al innoble, ni capa que cubra toda la oscuridad.
Infligí una herida, y dejé de sangrar.