lunes, 23 de diciembre de 2013

La pared de Penélope

Veo que andáis de vacaciones...o que no me habéis echado de menos en absoluto, en base a la avalancha de comentarios en el post de ayer. No os culpo. No hay rencor.

No sé muy bien cómo empezar este post, así que lo haré directamente, sin envolturas ni preámbulos.

Llevo 3 meses aguantando las obras del piso de al lado, que llevaba años vacío -y que de verdad que no nos hubiera importado que siguiera así muchos más-.

Todos sabemos que las obras son muy molestas, sobre todo si la cosa es pared con pared, y en la primera fase: la de destrucción de lo anterior para empezar a poner nuevo material y mobiliario.

El problema de estas obras en concreto es que llevan 3 meses con la misma pared. Sí, sólo con una; y no tiene precisamente ni el grosor ni la longitud de la muralla de Ávila ( menos aún la de la muralla China) Y yo me pregunto qué narices estarán haciendo, porque estas paredes son tan finas que si estornudas el vecino te dice "¡Salud" -o "¡Jesús!", dependiendo de lo religioso-clásico que sea.  Vamos, que está la cosa entre el papel de fumar y el de un ladrillo normal.

Así que he elaborado una teoría: creo que estos obreros, llegado un punto en el que ya no quedaba más ladrillo ni cemento por tirar -aunque yo confío en sus posibilidades y en que cualquier día me encontraré su fea cara por el pasillo porque se les ha ido la maza de más- han decidido prolongar su estancia colocando baldosines por la mañana y destruyéndolos por la tarde, al más puro estilo Penelopiano (de Penélope, la esposa de Ulises,...¿os suena?) Eso, o la dueña no se aclara con lo que quiere y, cada vez que viene de visita -que siempre que aparece el resultado es que los obreros se quedan 1 hora más dando la brasa por sistema-, cambia de idea y les hace tirar lo que ya tienen montado. Le debe sobrar el parné. Pero a mi la paciencia, que mira que la tengo bien criada, se me está volviendo pelín maleducada, y tengo unas ganas de sacarle el dedito grosero a la doña que no lo sabe nadie.
Eso, o me voy a dar una vuelta a la calle hasta que calculo que se han ido. Pero es que a mi también me apetece estar en mi casa de vez en cuando, tranquila, sin gritos, ni golpes provenientes de los pisos colindantes.

Creo que me voy a poner unos inciensitos y tomarme una tisana relajante, que se me quiere escapar el zen por momentos y no lo va a conseguir, ohmmmmmmmmmmmmm!

sábado, 21 de diciembre de 2013

Máquina de tiempo

A las buenas, señores! Que ya tocaba.
No sé si vosotros me habéis echado de menos, pero yo sí. Me he echado de menos, y a vosotros, de paso, también. Aunque la realidad es que a vosotros os he seguido leyendo cuando he podido, pese a que lo de escribir no me ha sido factible.

Y no, no me estoy justificando, estoy en mi tiempo de protesta personal minimalista. No he tenido tiempo ni de rascarme, no ya desde la última actualización, sino desde semanas antes.

¿Y qué has estado haciendo? Puede que se pregunte alguien, y puede que no, pero os voy a responder igualmente: que yo sepa, aparte de lo habitual, poco más.
Vale, sí, un curso que me ocupó un par de fines de semana, lo cual me convirtió las semanas entrante y saliente en una megasemana non-stop de 12 días (porque al fin de semana de la saliente por fin le pude llamar "finde" y descansar)
Y mira que me enrollo.

Que no, que no he hecho nada del otro jueves, pero no me ha cundido, sin más.

Por eso quiero una máquina de tiempo, para hacerme un par de horitas de relax cuando la cosa apriete mucho, y, de paso, regalarle alguna a quien vea necesitado de ese extra (no al que sea un agonías y no respete a su propio cuerpo, no; a quien se vea superado en un momento determinado por la vida misma)

Y también me molaría una máquina del tiempo, que no es lo mismo una máquina de tiempo que una del tiempo; y no es que esté esta última a temperatura ambiente, como el café, es que una es para fabricar más cantidad de producto temporal, y otra es para viajar dentro de él. Que a veces pasan cosas que te llevan a invocar el condicional imposible, ese tiempo verbal que los anglosajones acuñaron, y que se usa en cualquier idioma para teorizar sobre cómo habrían sucedido las cosas de haberlas hecho de otra manera.

Si no hubieras estado debajo del balcón, no te habría caído la maceta encima. O sí. Que balcones hay muchos; y macetas, una menos.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Gente en el armario

No sé qué tiene el personal con los armarios, que todo lo guardan allí: ropa, zapatos, cadáveres, ...y ¡hasta a ellos mismos!

En cualquier caso, tampoco sé muy bien por qué, el caso es que a mi se me da genial encontrar las cosas que se perdieron dentro de esos armarios ajenos, aún sin saber que existen. Es algo extraño. de repente, no es que me cuenten que tienen un armario, ¡es que me lo vuelcan encima!

- "Engaño a mi mujer" (no, no la engañas, le eres infiel, pero ella lo sabe, así que no hay engaño)
- "Maté al perro de mi vecino, fue un accidente" (eso se lo dirás a todas)
- "Soy gay" (estupendo, ¿y qué?)

Así, sin preguntar ni nada. Un día les entra el acongoje, se privan como los niños pequeños cuando van a soltar un cacotazo en el pañal, y te lo sueltan. Y apáñate como puedas. Menos mal que estoy curada de espanto y no se me queda cara planchada.

Que yo les agradezco la confianza, oiga, no se vayan a creer, pero estoy por rentabilizarlo:

¿Tiene usted un armario?¿Tiene algo que sacar de él?¿No lo sabe?
No se preocupe, ¡aquí llega su solución! En 5 minutos le resuelvo sus dudas.
Éxito garantizado 98% (hay que ser modestos)




lunes, 2 de diciembre de 2013

Premio Liebster, gracias, Elvis!

Si alguna vez me hubieran dicho que recibiría un premio de parte de Elvis, hubiera preguntado por el tratamiento psicotrópico del anunciante. Más adelante, quizá hubiera pensado en un antiguo y querido maestro que tuve al que le encantaba la música del Rey del Rock y cuyo sobrenombre era éste. Pero no, tampoco es suyo.

Este primer premio de este humildísimo blog viene de parte de Elvis, bloguero de Graceland (no podía ser de otra forma), que ha recibido y repartido generosamente, y cuyas respuestas al tag que le acompaña no os podéis perder.

Me ha retado a responder yo también a dichas cuestiones, así que aquí va mi aportación:
1.- Si tuvieras que cambiarle el nombre a tu blog, ¿Cuál le pondrías?
La verdad es que creo que no podría haber elegido mejor nombre que el que tiene, es exactamente lo que buscaba para este rincón, así que no me lo planteo siquiera.

2.- Conoces a tu pareja ideal, te enamoras y el sentimiento es mutuo, pero de pronto un día te dice que, en su opinión, todos los que escriben blogs son unos gilipollas. ¿Qué haces?
No creo que pudiera llegar a considerar a nadie pareja ideal con dicha opinión, y que soy bloguera habría salido rápido en la conversación. Si realmente esa es su opinión, buen viaje compañero. Una persona que no me respeta y/o que pretende ningunearme no tiene cabida en mi vida.

3.- Entre no volver a escribir un blog nunca y no volver a tener sexo oral nunca, ¿qué elegirías?
Elegiría conocer a la mente prodigiosa que considera excluyentes estas opciones. Creo que se lo tiene que revisar. En serio.

4.- Supón que, a partir del mes que viene, la única forma de escribir un blog es pagando una mensualidad, ¿cuánto es el máximo que estás dispuesto a pagar?
Confío en el universo y la habilidad de las personas para evitar tal pago.
Uséase: nada.
Ahora, que se preparen las redes sociales a aguantar biblias y quijotes, a ver cuánto les dura la tontería.

5.- Aparece un nuevo comentarista en tu blog, parece muy majo y educado, pero acaba todos sus comentarios diciendo "Viva España, viva el rey, viva el orden y la ley!", ¿Qué haces?
Lo primero, partirme de risa con el personaje. Lo segundo, en lo que no vea que hay referencias polémicas políticas o sociales, no creo que le dijera nada. Lo mismo es una chufa personal y el hombre es fan de Águila Roja, yo que sé...

6.- Si tu blog empezase a hablarte, ¿irías al psiquiatra o lo aceptarías como un amigo más?
Un amigo más. Y que viva la física cuántica y la multidimensionalidad.

7.- Se planta en tu casa un inspector de Hacienda y te pregunta si tienes un blog, ¿le dices la verdad, o lo niegas para quitarte de líos?
No responderé a esa pregunta sin la presencia de mi abogado.

8.- Descubres que tu bloguero favorito es, en realidad, Ana Botella, ¿qué haces?
Flipar, básicamente.

9.- Si te pagasen 20000€, ¿te tatuarías el símbolo de blogger en el cuello?
Es pasta, pero la piel es mía. Supongo que depende de cómo me viera, del diseño, tamaño y lugar de emplazamiento, pero si es en la nuca y chiquitillo y mono, quizá sí.

10.- De pronto un día se te aparece la Virgen María, te mira fijamente, te dice: "tu blog es una mierda, colega" y desaparece sin más.¿Qué haces?
Despertarme con la firme idea de no cenar nunca más lo mismo que anoche.

11.- Crees que en la blogosfera hay demasiados blogs que hablan sobre...
Cualquier cosa, pero cada cual tiene su forma de expresarlo. Con seguir o no seguir el que te agrada, suficiente. Hay sitio para todos.

Desde aquí, gracias a Elvis por la nominación, y os invito a quienes os apetezca a hacerlo.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Series recomendables: Brigada Antivicio, Bates, y Rehenes

Os tengo abandonados, lo sé.
No voy a excusarme en falta de tiempo, de ganas, o de lo que sea. Simplemente he estado en otras cosas.

Hoy, con eso de que va haciendo frío y apetece menos salir, se me ha ocurrido hablaros un poquito sobre algunas series que estoy viendo hace poco y que creo que son dignas de vuestra atención.

Brigada Antivicio (Code 37):
Esta serie lleva poco tiempo emitiéndose en España por el canal AXN.

Es una serie policíaca centrada en la brigada de delitos sexuales, dirigida por Hannah Maes, un personaje a conocer. Es una mujer joven fuerte, terca como una mula, y a veces algo -o bastante - imprudente, pero con buen fondo y un asunto irresoluto de su pasado familiar que le obsesiona.
Tiene un aspecto que anda entre el neopunk y el descuidado (las uñas las lleva siempre raídas y se las muerde, cosa que me pone de los nervios)

A mi lo que realmente me interesa de esta serie no es Hannah, sino que es una serie europea, situada en Gante (Bélgica), con escenarios y personajes más cercanos a nosotros que muchos de los americanos, con bromas propias de la zona, con personajes que, si bien están definidos, no resultan planos, con virtudes y miserias, imperfectos, y humanos.

Ya veremos cuánto tardan los EEUU en comprar los derechos y reversionarla, como ya hicieron con la danesa The Killing; aunque a mi me gustó la original y la americana no la he visto, pero me imagino que el tipo de narrativa es al que nos tienen acostumbrados.

Bates Motel:
Serie inspirada por los personajes y la trama de Psicosis, película de referencia en la obra cinematográfica del gran Alfred Hitcock.No esperéis ver una versión de la película, no tiene nada que ver.

Aquí descubrimos a una intrigante y manipuladora Norma Bates de mediana edad y buen ver que intenta rehacer su vida con su hijo Norman, dócil e inocentón chaval de 17 años, quien tiene un vínculo muy especial con ella. Es un personaje tan entrañable como siniestro (todo depende del momento)

Para crear el desequilibrio y reequilibrio necesario, aparece Dylan, el hermano mayor de Norman, un delincuente juvenil cuyo principal objetivo es separar a Norman de su madre, a quien culpa de todos sus males. Poco después se dará cuenta de que hay mucho más tras Norma y tras Norman de lo que él creía, tanto bueno como malo.

La historia comienza cuando, tras la violenta y "accidental" muerte del padre de Norman, esta pareja de madre e hijo llegan a lo que será su nuevo hogar y negocio, el futuro Motel Bates que Norma acaba de comprar y que desde el primer momento será el foco de varios asuntos bastante turbios y delicados para esta familia.

En poco tiempo se irán dando cuenta de que ese pueblo no es tan idílico como parecía y que, como decían en Mujeres Desesperadas, nada esconde tanto como la sonrisa de un vecino en un barrio residencial (en este caso, un pequeño pueblo)
Recomendadísima.

Rehenes (Hostages):
¿Qué pasaría si fueras la mejor cirujana del país y te propusieran operar al presidente de los EEUU?¿ Y si se te cuela un comando paramilitar de alto nivel en casa que secuestra a tu familia y te controla, intentando obligarte a que lo mates durante la operación?¿Y si te rebelas?

Así comienza esta serie en la que tampoco nada es lo que parece, las alianzas y enemistades se entremezclan creando extraños compañeros de cruzada y nuevas asociaciones que surgen para que los implicados salgan lo menos perjudicados posible.

Está muy bien enlazada y, cada vez que parece que un nudo de va a deshacer, no hace más que apretarse más. Tenéis que verla.

Tanto Bates como Rehenes las están emitiendo en TNT.

Ya me contaréis si las habéis visto o si os animaréis con ellas. Luego no digáis que no os avisé.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

Dama Tristeza (Rescate Fotolog)

Un día, sin avisar, suena el timbre de la puerta y, al abrir, encuentras a una elegante dama vestida de gris.
Sonríe levemente mientras te mira con unos ojos extrañamente cálidos.
-"¿Puedo pasar?"- Pregunta.

Te haces a un lado y dejas espacio para que entre.
Coges su abrigo y su sombrero, y los colocas con cuidado sobre el respaldo de una silla. En ese momento recuerdas que siempre has querido tener un perchero.

-"¿Qué tal?"- Le preguntas.
-"Bien, gracias"- Responde sin dejar de sonreir.

Te diriges a la cocina y preparas té.
Os espera una larga tarde de compañía mutua, poca actividad y mucho silencio.

Mientras el agua rompe a hervir, te preguntas por qué ha venido. No existe un motivo especial para su visita.

Quizá es que ella te echaba de menos.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Miénteme (Rescate Fotolog)

"He conocido tantas versiones de la verdad que ya no sé qué mentira creerme".
O, como diría el doctor House, "everybody lies".

Y es que todos, absolutamente todos, mentimos en alguna ocasión. En mayor o menor medida. Por un motivo más o menos ético (¿una mentira puede ser ética? bueno, hay venenos que en determinadas dosis son el mejor medicamento) Pero todos mentimos. To-dos.

No voy a defender la mentira, puesto que normalmente trae más daño que beneficio, pero hay que ser realistas y admitir que la utilizamos y mucho.
Además de por placer, que hay muchos que lo hacen por este motivo, por una extraña patología, por sacar información a otra persona de forma ilícita, por salvaguardar nuestro espacio ante un extraño, por ser cortés; pero, sobre todo, mentimos por miedo.

Todos vamos con una máscara puesta. Es muy cómoda, porque permite dar la imagen que quieres proyectar al otro para así ver su reacción sin descubrir tus cartas y poder actuar en consecuencia. Pero el problema es que el otro también lleva una máscara. Y entonces, ¿cuándo sabemos que la interacción es entre las máscaras?¿cuándo entre las personas que están tras las máscaras?¿cuándo entre una máscara y una de las personas?¿Cuándo es un todos contra todos?Porque, queridos míos, la máscara llega un momento en que toma vida propia y se te puede volver en contra.

El caso es que a veces llega un punto tal de paranoia de no saber a qué información atenerse que no sabemos cómo responder, cómo reaccionar, sobre todo si algo que consideramos importante depende de la decisión que tomemos. El miedo te paraliza y hasta que algo o alguien te da un empujón con una pista, ahí te quedas dándole vueltas a lo mismo.
Y el empujón no da la respuesta correcta a tu duda, sino que simplemente te pone en movimiento porque no puedes estancarte en ese punto. El tiempo no se para por nadie. Pasa y punto.

Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella. Esto lo dijo Aristóteles, y qué razón tenía.
...


viernes, 15 de noviembre de 2013

Mi querido amigo...(Rescate Fotolog)

...hoy voy a decirte todo aquello que me callé.

Voy a decirte que lo has hecho fatal conmigo, que si hay posibilidad de hacer las cosas bien o mal, tú elegiste la peor; y que, no sólo estoy convencida de que no fue por ignorancia que escogieras esta opción, sino por tu tendencia natural al drama. El papel de dama rota es tu favorito.

Voy a decirte que me dolió la mentira y el engaño, la falta de confianza y, sobre todo, el juego psicoemocional que has mantenido conmigo. Creaste y alimentaste la historia y después me la hiciste estallar en la cara excusándote en sentirte confuso contigo y temeroso respecto a mí.

Voy a decirte que me alegro de que las cosas hayan sucedido de la forma en que lo han hecho, porque he aprendido mucho sobre mí y sobre ti.

Sobre mí, que soy más fuerte y más ligera, más evolucionada que tú, más coherente y más honesta; aunque para esto último, no hace falta serlo mucho en comparación con según quién, ya que es una virtud que temo desconoces.

Sobre tí, que eres un pobre diablo estancado en el tiempo y en las circunstancias; que no es que no sepas cómo salir de ellas, sino que no lo buscas porque te regodeas en la situación para poder seguir ejerciendo el papel de víctima del mundo. La madurez comienza por asumir las consecuencias de nuestros actos. Piensa en ello.

En realidad, debo decirte que me das mucha lástima y que me provocas un gran enfado a un mismo tiempo porque estás matando esa persona que podrías ser si reconocieras lo que los dos sabemos: que sólo ejerces el papel que crees que los demás quieren que interpretes, apartando a un lado a ese amigo que un día descubrí.

También te diré que no me arrepiento de nada, porque fui de ley (y aún lo soy) contigo; que, racionalmente, te entiendo y te apoyo; pero hoy habla el sentimiento herido, ese que hice callar en el preciso instante en el que debería haber salido a la luz, y que escondí para amparar a un ser débil en un momento de desamparo: tú.

Y todo esto lo hice porque la amistad es así; y, aunque a veces salgas dañado, el amor sigue. Porque una amistad no es más que una historia de amor.

Hoy necesito mi espacio.
Hoy te conozco mejor.
Hoy te digo que aún puedes contar conmigo, porque queda algo de aquella idiota que te quería.

To "idiota".


............

Cuando guardé este texto no entendí el motivo. Algo tan lleno de ira y de frustración,.¿para qué salvarlo?
Quizá porque a veces atravesamos más de una vez el mismo camino, o uno muy similar; aunque ni con las mismas personas, ni en la misma situación, ni con los mismos sentimientos, ni con las mismas consecuencias. Pero no podemos evitar recordar ese primer golpe que hizo callo. Y gracias a eso, duele menos, y comprendemos más.

Sin rencor.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Desapego y eternidad (Rescate Fotolog)

Hoy hemos hablado de muchas cosas. Hemos desplegado velas, hablado claro, y levado el ancla. Hoy tenemos un nuevo mapa mundi frente a nosotros. Completo al fin. Libre al fin.

Lo que hoy es el fin de una cruzada sin sentido, se convierte en el comienzo de aventuras ligeras y más sanas, más transparentes.

- "No sé lo que durará esto"- me dices.
- "Lo que vives a fondo es eterno, no importa lo que dure" - te respondo.

Vívelo, amigo mío, sin importarte el calendario. Disfruta tu momento. Y gracias por tu confianza.
Hoy, el rescate, es para ti.

Desapego, ese es el secreto.
Todo lo que se guarda acaba estropeándose. Acumula algo y lo matarás, acumula y se ranciará.
Todo lo que es importante, vivo y en movimiento, es momentáneo.

Al acumularlo, quieres convertirlo en permanente.

Si vives el momento soltando por completo, es eterno, aunque sea momentáneo.

Un momento vivido por completo es la eternidad.

Vive cada momento.
Ama cada momento.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Dame 5 minutos

5 minutos. Es todo lo que te pido. Es lo que me sueles pedir. Y aún no lo hemos conseguido.

5 minutos, y enseguida comienzan a reclamarnos. A reclamarte a ti, y yo tengo que salir; a reclamarme a mi, y tú no puedes estar; a reclamarnos a los dos, y no hay forma de coincidir.

5 minutos. Y sales a buscarme, me agarras por la muñeca, y me dices sonriendo: "Ven, por nuestros 5 minutos"; y, al llegar a la puerta, nos soltamos porque hay una nueva trampa.
"Salgo en 5 minutos", te disculpas. Y yo espero fuera esos 5 minutos. Y pasan. Y la gente sale. Y te busco, pero no te veo. Te has ido.
Han pasado esos 5 minutos.

Toda una eternidad por 5 minutos que se nos escurren entre los dedos, que juegan con nosotros al gato y al ratón. Pero no desisto; lo conseguiré, lo conseguiremos, los tendremos para nosotros.

Quiero esos 5 minutos. 5 minutos eternos contigo.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Damián

Si tuviera que describir a Damián en una sola frase, diría que era un encantador de serpientes con la catadura moral de un pirata.
Pero no sería justo. Porque era eso, y mucho más.

Físicamente, no era nada del otro jueves, pero conseguía resultar más atractivo de lo que realmente su apariencia representaba.
Quizá por su seguridad, por su labia, por cómo se desenvolvía, qué te decía, cómo te lo decía, cómo te rozaba, ...tenía mucho arte, y eso era algo que me encantaba de él. Era un sinvergüenza de mucho calibre, pero me caía bien.
Igual que las mujeres caían como moscas a sus pies. La erótica del poder, que le llaman.

A mi no me engañaban sus mañas. Le calé desde el minuto uno, y eso me evitó caer en algunas trampas.

Lo conocía hace muchos años, y ya era un personaje relevante, poderoso. Había pasado en relativamente poco tiempo de ser el chico majo que sabe sonreír a las señoras a ser un pájaro de altos vuelos que manipulaba los hilos del juego al estilo "Master del Universo" con un savoir faire que bien le podría valer más de un Oscar. Sin embargo, conmigo siempre mostró una actitud humilde, aunque no lo era en absoluto.Todo estaba calculado.O quizá no, pero controlado, sí.

Digamos que era más conveniente tenerlo como aliado que como enemigo, aunque nunca tenías muy claro si estaba de tu parte o no. El truco, según pude comprobar, consistía en que en ningún momento se sintiera incomodado, que no sólo no consistieras una amenaza para sus planes, la mayoría de ellos secretos hasta el último minuto, sino que, además, pudieras ser una herramienta útil en potencia para la obtención de un beneficioso final para él.

Curiosamente, y pese a esta presentación, conmigo siempre se portó bien. Quizá porque también respeté ese límite tácito que marcaba, y, sutilmente, marcaba el mío sin resultar impertinente y sin decir un arisco "no".

Entre nosotros no había amor, ni enamoramiento, como le dijo a su mujer.
No me enteré por su propia boca de esta escena, por supuesto, pero siempre hay alguien cerca, y ese alguien se lo cuenta a otro alguien, y, al final, te llega la información.

Damián y yo teníamos una extraña relación.
Ambos sentíamos cierta simpatía por el otro, algo de cariño, algunos reparos en cuanto a la forma de hacer las cosas compensado con mucho respeto por el espacio propio y ajeno (ni él se metía en mi territorio, ni yo entraba en el suyo, así como tampoco existían juicios sobre nuestras respectivas conductas por parte del otro), y, por qué no admitirlo, cierta atracción física que nunca llegó a nada carnal. Pese a las malas lenguas y leyendas urbanas que decían lo contrario.

Sí, todo eso era mutuo.
Pero no era amor, ni enamoramiento.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Sorpresa para tres

Fue toda una sorpresa encontrarse allí.
-"¡Cuánto tiempo!¿Qué haces aquí?¿Cómo estás?¡Qué sorpresón! No me esperaba para nada verte aquí!"
-"¡Hola!¿Sí, bueno, la verdad es que yo tampoco me esperaba estar aquí hoy, y mucho menos cruzarme contigo!¿Qué me cuentas?!"

Ambos se sonreían con los ojos, con el rostro, con las manos. La alegría era sincera y sentida por ambas partes.
Hacía mucho tiempo que no se veían, y mucho más que no hablaban.

Mientras estaban en medio de aquél pasillo improvisado del hall, no podían evitar el tocarse al hablar. El pelo, el brazo, las manos, ...Muchas risas y una conversación intrascendente que era observada de cerca por alguien que pronto interrumpiría la escena.

- "Hola"- dijo de forma un tanto seca, aunque cortés la mujer que acababa de unirse a este grupo de dos.
- "Hola!"- Respondió la otra ella.
- "Perdonad, nos están esperando, ¿os queda mucho?"
- "¡No, no!Ya nos vamos"- dijo él, -"¿Vendrás esta noche? Estarán todos, se han traído hasta el atrezzo del local, no te digo más!
- "¿En serio?¡No me lo pierdo!"- Respondió su sonriente amiga.
Las miradas de la tercera no invitada indicaron a Damián que era hora de moverse.
- "Nos vemos luego entonces".

Se despidieron los tres de forma cordial y, una vez se hubieron alejado de miradas curiosas, y sin saber muy bien cómo, la pareja inició una conversación que, poco a poco, se convirtió en una recriminación tras otra en toda regla.
- "¡Tienes que deshacerte de ella!"-
- "Me la he encontrado aquí, no te hagas líos."-
- "¡Me da igual!"-
- "¡¿Qué es lo que quieres?!¡He hecho todo lo que querías, te he dado todo lo que querías!: querías un nivel de vida y lo tienes, querías dos hijos y los tienes, querías la casa grande y la tienes, querías que nos mudáramos de nuevo a tu tierra y nos fuimos, y con todo lo que has querido lo he cumplido¡¿qué es lo que quieres ahora?!"- Dijo él, muy airado y con cierta desesperación.
- "Quiero que desaparezca".- Respondió ella muy tranquila -"¡¿No te das cuenta?!¡Esa chica está enamorada de ti!"
Él se acercó a su enfadadísima esposa, y con voz muy queda, y con su rostro muy cerca del de ella, respondió:
- "Es mutuo".

miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Tienes tos? Come chocolate.

No, no es ninguna broma. El chocolate es cosa seria.
Os cuento.

Resulta que hace un par de meses, esta que suscribe, se resfrió, y le dio por toser como si fuera a sacar todos los demonios del averno directamente desde sus entrañas.

Estaba constipada y era hasta casi lógico toser. Lo que ya no es tan lógico es que, 2 meses después, de vez en cuando me arraque por bulerías tosferiles y tenga un ataque de tos que no hay forma de parar -hasta que la tos quiera-.

Como consecuencia, mis seres cercanos me dieron las mil y un trucos para solucionarlo; trucos que probé y no funcionaron; y, ya bajo presión, me vi obligada a visitar a mi médico de cabecera. Más que nada, para que descartara cualquier problema, porque la menda lerenda no estaba -ni está, tras ver lo que me recetaron- dispuesta a tomarse ningún químico procesado por amor al arte.

Efectivamente, mi organismo está bien, sólo es tos, pero la tos hay que cortarla. ¿Y cómo la cortan mis amados facultativos? Con codeína, un derivado de los opiáceos. Que yo no digo que no sea eficaz, pero es que lo de tomar medicación, y más de este tipo, no va conmigo.
Cada cual que meta en su cuerpo lo que crea conveniente, pero yo prefiero buscar alternativas más naturales, menos dañinas, menos agresivas, y, en vista de lo que encontré, más apetecibles.

Estuve navegando un rato hasta que di con varios resultados en los que se decía que el chocolate, gracias a la teobromina que contiene, es un antitusivo muy eficaz, sobre todo en la tos persistente. ¡Mi caso!
De haberlo sabido antes, me hubiera ahorrado la visita al médico, que es muy maja, pero me da perecita.

Así que, ya sabéis, cada vez que os dé tos, un trocito de chocolate para el cuerpo. Un trocito, no toda la tableta, que nos conocemos.

Por cierto, si es puro, mejor, ya que los lácteos generan mucosidad. Avisados estáis.

martes, 29 de octubre de 2013

El cartero-cartero, siempre llama dos veces

Sí, cartero-cartero.

A todos nos suena la frase, extraída de la película del mismo título, "el cartero siempre llama dos veces".
Incluso al señor que trabaja en correos y que me trae la correspondencia desde hace un par de meses le suena.

Bueno, a uno de ellos, el cartero-cartero, porque nos los van alternando (digo yo si estarán jugando al correturnos en el servicio postal, que no me extrañaría nada); lo que pasa que, para mi, que este hombre ha confundido un poco lo de llamar dos veces y lo sustituye por auto-anunciarse de forma doble, y tocar el timbre una. Siempre.

Así que ahora, cuando llaman al telefonillo, lo más habitual es que se desarrolle la siguiente escena:

¡Tuuuuuuuuuuuuuuuuui! (onomatopeya de un timbre, cada cual le ponga el sonido que quiera)
- "¿Quién?"
- "¡Cartero-cartero!"
 ¡TRrrrrrrrrrrrrrrrrrrr! (otra onomatopeya de portero automático cuyo soniquete elige la imaginación propia)

- "¿Quién ha llamado?"
- " El cartero-cartero".
- "¿El cartero-cartero, o el cartero?"
- " El cartero-cartero. El cartero vino ayer".


Y no, de escenas cochinas nada, mentes sucias.

lunes, 28 de octubre de 2013

De luces y sombras

- "¿Las echas de menos?"
- "¿El qué?"
- "Las luces."
- "Las luces brillantes esconden sombras profundas."

domingo, 27 de octubre de 2013

Tablas

Volví pronto a casa.
Pronto para haber quedado tarde, pero hay momentos que no dan más de sí, y es mejor no forzarlos. No siempre podíamos estar igual de inspirados, pero habíamos tenido nuestra ración de risas y de complicidad, pese a la extrañeza.

-"¿Qué tal ha ido?"- me preguntó Mar.
- "Bien"- respondí sin mucho entusiasmo.
- "No te veo yo muy convencida".
- "Bien, normal, no sé, tampoco voy a venir dando palmas.Bien, punto."
- "Bueno, vale, no tienes ganas de hablar".
- "No es eso, es que no sé qué quieres que te diga, déjame llegar, ¿no?"
- "Pensé que ibais a comer juntos"
- "No, ¿por?, no te dije nada de eso en ningún momento."
- "Ya, pero como quedasteis más tarde..."
- "Quedamos más tarde porque teníamos cosas que hacer antes, pero vamos, que en ningún momento se insinuó nada de eso, ¿eh?"
- "Ya, ya, que me hice yo mi película"
- "Oye, podría haber sido, pero no. Así comemos juntas nosotras."

Mientras hacíamos la  comida, comencé a darle vueltas en mi cabeza a todas las conversaciones de aquella mañana.

Me quedé con todo su batiburrillo mental ante los cambios que tenía pendientes y el viaje que se había marcado para ver a su amiga. Ya me la había mencionado más de una vez y parecía ser eso, una amiga, pero tampoco descartaba que tuvieran una relación más carnal de vez en cuando.

No podía culparle ni recriminarle nada, él era un hombre libre, y no habíamos establecido ningún tipo de acuerdo entre nosotros. Además, entendí ese viaje nada más mencionármelo. Era la respuesta al que yo finalmente no había hecho un par de semanas antes, pero que le dije que haría en nuestro anterior encuentro.

Tenía mucho cuidado cuando le hablaba de Víctor, jamás le había contado nuestra historia, pero él me conocía a veces mejor que yo misma y sabía -porque seguro que lo sabía- que no era un amigo más.

Supongo que pensó que el objetivo real de mi viaje era reunirme con él, aunque sólo era una parte  más del mismo, pero, lo que también es cierto, es que ni yo misma sé qué hubiera podido pasar entre Víctor y yo de haber ido. Así que, hubiera pasado algo entre Andrés y Marta o no, estábamos en tablas.
Como también estábamos en tablas con respecto a qué tipo de relación teníamos entre nosotros, a no hablar claro ninguno de los dos, y a taparnos los posibles puntos de conflicto con nombre de persona, aún sabiendo que el otro se daba cuenta de todo.
Era un extraño acuerdo tácito que mantenía la relación equilibrada. O estancada, que decía en tiempos mi profesor de física.


sábado, 26 de octubre de 2013

Por la espalda

Apagó el despertador y, tras remolonear 5 minutos más, decidió levantarse por fin.

Al sentarse en la cama sintió una punzada en la espalda.
No era nada nuevo Le acompañaba desde hacía años. Era el recuerdo de una vieja traición.

Sin darle mucha importancia, masajeó la zona brevemente, sabiendo de la inutilidad de cualquier tratamiento sobre esa zona dolorida que evidenciaba su presencia por las mañanas. Sobre todo, cuando cambiaba el tiempo, o cuando acumulaba estrés. O las dos cosas.

Ya ni hablaba de ese dolor. Ni siquiera el origen de su lesión le dolía ya a niveles más profundos. Estaba ahí, era parte de su historia, y había aprendido a convivir con ella.

De vez en cuando le venían imágenes a la cabeza de otra época, de otra vida ya muy lejana a la que, ni por asomo, había de volver. No había resentimiento ya, sólo ganas de vivir el presente y caminar hacia el futuro, sin lastres.

Pero había mañanas en las que costaba más soltar amarras. Mañanas en las que su viejo dolor reclamaba un breve momento de protagonismo dando paso al recuerdo.

Se levantó, sin hacerle caso ni a su lesión, ni a los malabarismos mentales de su cabeza,  se metió en la ducha para negociar una tregua con ayuda del agua caliente y el olor a bosque de su gel favorito.

viernes, 25 de octubre de 2013

Error de cálculo

¿Se habrá dado cuenta?...No, no lo creo...O tal vez sí. Es demasiado inteligente e intuitiva. Por eso me gusta. Por eso me asusta.
Pero no, no puede haberse dado cuenta. O sí.
Sí porque he sido torpe, muy torpe. Le cuento que apenas tengo días libres y que voy saturado, y acto seguido le suelto que me fui a ver a "mi amiga" Marta. Si es que soy un  bocazas.

Claro, que ella no sabe qué tipo de relación tengo con Marta, pero si tengo un día libre esa semana y me hago más de 500 kilómetros para verla, la impresión que dejo es clara.
No tenía que haber ido. O sí, pero callármelo.

El caso es que fui porque pensé que ella estaba a punto de retomar la relación con ese tipo del que cuida mucho lo que dice. Sospecho que es mucho más que un amigo. O lo fue, o lo sigue siendo, no lo tengo claro. Pero que me huele mal, ya te digo yo que sí. Ahí ha habido tema, pero del bueno, fijo.
Se me cruzaron los cables cuando me comentó sobre ese posible viaje que iba a hacer donde, indefectiblemente se encontrarían, y me hice yo también otra excursión en dirección contraria.
Y la he cagado.

La puñetera cobardía que me gasto y que se gasta. O quizá es desinterés. ¡Yo que sé!
Y mis celos, la inseguridad, ...qué mal me caigo a veces. Espero que ella no lo note, aunque me temo que sabe de qué pie cojeo. Me conoce demasiado. Y por eso sospecho que sospecha.
Si es que no tenía que haber ido. Si es que me tenía que haber callado. ¿Se habrá dado cuenta?

"¡Andrés!, ¿vienes?" - dijo su hermana.

jueves, 24 de octubre de 2013

Fría

Habíamos aplazado la cita un par de veces, era algo complicado coordinar agendas, pero, si hay intención, se consigue.

El caso es que llegó él antes que yo y me recibió con un abrazo de oso más efusivo de lo habitual. Yo le respondí a medias. Una tiene su divismo unas veces más acentuado que otras, y las manifestaciones de afecto en público suelen ser contenidas, aunque no por ello menos sentidas.

Le encontré muy bien físicamente, había perdido peso y se estaba poniendo en forma. "Tienes que ponerte las pilas", pensé para mis adentros. Y automáticamente me saltó a la memoria algo que me solía comentar Verónica y que me repateaba. Según ella, instintivamente, competía.
Yo no veo qué hay de malo en competir; pero, en este caso, no era competición, no pretendía estar mejor que nadie, excepto que mi propia persona en ese momento. Sin más.
(Y aquí es cuando ella diría que ya me estaba justificando...Sin comentarios)

Sin embargo anímicamente, le noté algo flojo. Se avecinaban una serie de cambios que se barruntaban hacía tiempo y su estabilidad podía verse comprometida; aunque, en principio, nada hacía presagiar que a él le afectaran directamente esos cambios.

Intenté animarle y ser realista, contarle algo, pero la verdad es que no fui especialmente locuaz esa mañana. Y él tampoco. Y eso era muy raro. No solía pasarnos.
Y lo que ya era más extraño, que los silencios nos incomodaran. Eso sí que era nuevo, impertinente, y molesto.

Aún así le comenté un par de proyectos que me habían ilusionado en los últimos días y volví a ver brillo en su mirada. Me pareció entrañable, pero no me conmovió como solía ocurrir, no me lo contagió. Y esa fue una voz de alarma.

Ya en esa misma semana me había sucedido algo parecido con otro encuentro que se prometía excitante; así que llegué a la conclusión de que soy yo la que estaba fría. Será el tiempo...(total, siempre le echamos la culpa al tiempo de todo, por qué no de esto)

Fuimos hasta la playa. Me dejó guiar y me apetecía ver el mar, lo echaba de menos. Es curioso lo poco que la visito teniéndola tan cerca.
Me trajo memorias de otros tiempos en los que bajaba cada día, hiciera frío o calor, sólo por estar cerca del agua y caminar sobre la arena. Echaba de menos las visitas, pero no los tiempos, sinceramente.

Nos sentamos en la terraza de un bar que suele ser mi punto de encuentro con determinadas personas, y nos pusimos a hablar de pequeñeces.
- Mi calle se está convirtiendo en Europa de Este- le dije.
Me miró divertido.
- Sí, en serio: tengo a los rusos arriba, a los chechenos, a un lado, y a la polaca enfrente. ¿qué te parece?
- ¡Europa del Este, jajaja!
Y nos reímos los dos.

- ¿Qué os pongo?- preguntó el camarero.
- Un White Russian lo veo excesivo para estas horas de la mañana, ¿no?
- Sí, un poco- , me respondió mi amigo.
- Entonces una cerveza sin alcohol. Bien fría. Helada. Como Siberia.
Y nos trajo dos jarras heladas, las cervezas,...y una tapa de ensaladilla rusa.

miércoles, 23 de octubre de 2013

De ida y vuelta.

No podía decírselo.
No podía contarle sobre mi nueva realidad porque ni siquiera yo estaba segura de que fuera tal.

No me gustaba mentir, así que encubrí la historia que no quería revelar con otra verdad a medias que no le extrañaría tanto.

Manipulé el discurso lo suficiente como para que ella creyera que le hablaba de una historia antigua, de la sempiterna historia de ese hombre boomerang que volvía una y otra vez a mi vida en el momento más inesperado, y tapé con ella la nueva aparición en escena de aquella chica que acababa de conocer y que no sabía muy bien hacia dónde iba.

No sabía si realmente existía un interés por su parte, o qué tipo de interés había, pero que algo estaba en el aire, era evidente. Lo suficientemente evidente como para que me saltara mis propias normas.
Técnicamente, no había mentido, pero en la práctica, tampoco le había dicho toda la verdad.

Aunque también era cierto que él había vuelto y que aún quedaba tela por cortar.

martes, 22 de octubre de 2013

Reencuentro

Mis planes me fallaron.
No pude ir en la fecha y horario programados. Las circunstancias decidieron que se retrasara mi visita, pero los hados me fueron favorables.

Volví en el turno en que que la última vez no la encontré, pero, para mi sorpresa, allí estaba. Sólo ella. No estaba ninguna de sus compañeras. Ni la antigua, ni la nueva, ¿turnos rotativos, tal vez?  Quizá sólo fue una sustitución, pero sirvió para abrirme los ojos.

Colocaba producto en unas estanterías y me ofrecía su espalda.
No me vio. Aún no. Pero yo a ella sí, y sonreí con alivio.
Sigue aquí, así que debo cumplir mi plan, aunque aún no tengo ni idea de cuál es, pensé para mis adentros.

Di una vuelta, como ya era costumbre. Tenía nuevas compras que hacer. De hecho, si había acudido fuera de la cita que me había auto impuesto y en un horario en el que no esperaba encontrarla, era por eso.

No quise importunarla, así que no hice evidente mi presencia. Sin embargo, ella se giró y me vio. Fue uno de los cruces de miradas más extraños que habíamos tenido hasta la fecha.
No sé exactamente qué mirada emitieron mis ojos, quizá fuera lo más parecido a un animalillo asustado por los faros de un coche, pero los suyos me devolvieron sorpresa y duda. Quise decirle algo, pero la llamaron y se fue. Y yo me fui de allí también.

Seguía con la misma idea, que no sabía si era buena o no, pero aún sin vislumbrar cómo encauzar la situación. Algo se me ocurrirá, repetía como un mantra.

domingo, 20 de octubre de 2013

Missing

Hace unos días, pasé cerca de la tienda. Esperaba verla, fui a verla.

Solía hacerlo de vez en cuando, daba una vuelta como un cliente más, saludaba, compraba algo, y me iba. Así, hasta que notaba que me faltaba mi dosis. Su dosis.

Pero esa tarde no la encontré. No estaba. En su lugar vi a una nueva dependienta y esto me inquietó, porque de la otra chica que hacía turno con ella, tampoco había rastro.
Di un par de vueltas, pero no, no estaba ninguna de las dos.

Como necesitaba algunas cosas, intenté relajarme y prestar oídos al ambiente mientras realizaba mis compras
.
La tarde estaba entretenida y había gente.
Una veterinaria francesa aconsejaba cómo curar una otitis a la dueña de un bulldog enano, además de explicarle las diferencias entre las tipologías de esta raza. Por otra parte, una pareja de mujeres -y creo que digo bien pareja, con carácter sentimental - intentaba decidir si una prenda de ropa le valdría a un de ellas para no se qué evento. Finalmente, un matrimonio buscaba unos cascos para su hijo. El hombre pensaba que las dimensiones de la cabeza del chico eran demasiado grandes para el objeto elegido por su mujer, pero ella aseveraba que le valdrían una vez estirada la diadema. No pude evitar soltar una sonrisilla por la ocurrencia del señor.

Mientras valoraba si me quedaba con un vaso de color azul u otro de color naranja, mi radar de frases que podrían ser importantes detectó una conversación entre un repartidor y la dueña de la tienda.
- Te veo solita.
- Sí, las tardes están tranquilas y somos menos.

¿Sería que las dos chicas que yo conocía habrían cambiado el turno? Esperaba que sí, porque una de ellas era la causa de mi fidelidad a ese comercio, y la idea de que las hubieran despedido me ocasionaba una desazón que, además de inesperada para mi, me resultaba insoportable. La sola idea de no saber cómo localizarla sin levantar la liebre me reconcomía por dentro.

Con este pensamiento abandoné el lugar tras dejar ambos vasos en su sitio. Ya tenía más de lo que había ido a buscar. Me programé para volver a la tienda al día siguiente en otro horario, quizá tuviera suerte y encontrara a quien ansiaba ver.

Había tomado una decisión. Volvería a buscarla.
Si ella seguía allí, si la volvía a ver, aún había una oportunidad, pero debía aprovecharla bien. Esto era un aviso.
Nunca me ha gustado dar nada por hecho, pero bajé la guardia. No podía volver a pasar. No podía permitir que desapareciera sin más. No quería volver a pasar por ese desasosiego.
Aún no sabía cómo, pero algo se me ocurriría para evitarlo.

sábado, 19 de octubre de 2013

Boomerang

- Ha vuelto.
- ¿Cuándo?
- Anoche.
- ¿Y qué quiere esta vez?
- En realidad, lo de siempre. Todo, ...nada,...vete tú a saber.
- ¿Y tú cómo estás?
- Bien, la verdad es que me gustó verle. No hubo tensión, ni malos rollos, ..incluso se aclararon cosillas. Aunque eso de que aparezca de esa manera siempre me descoloca un poco, pero ya forma parte de su encanto.
- ¿Habéis quedado en algo?
- No. Ya sabes cómo va esto. Sólo te lo comentaba por hablar de algo. ¿qué tal tu día?
- Normalito, ni fú ni fá.

No quería contarle más que lo justo para que no me estuviera preguntando todo el día. Sabía que iba a percatarse de cambios en mi ánimo, así que le di la información necesaria para normalizar la situación.
No podía decirle que...



martes, 15 de octubre de 2013

Atrapados en el ascensor (Rescate Fotolog)

- "Parece que la vida quiere que hablemos."
- "¿La vida o tú?"
- "Sólo era una forma de romper el hielo".
- "Quizá eso es lo que haya que hacer: romper y no hablar".
- "¿Ni siquiera en esta situación vas a bajar la guardia conmigo?".
- "¿Por qué debería hacerlo?"
- "Porque no hay nadie que nos interrumpa ni nos influya, porque lo que se diga aquí, aquí se queda; porque no se puede volver atrás, sólo asumir el pasado e intentar aclarar el presente."
- "Creo que no me apetece".
- "Qué pena. Me gustaba pensar que eras mejor persona que yo."


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Hay personas que, de vez en cuando, aparecen y reaparecen un tu vida por un breve momento, y, generalmente, tocando la pandereta, aunque sea de forma indirecta.

No voy a explicar la historia que subyace, ni a quién me refiero, pero hoy quería rescatar este texto y decir algo en mi favor:
Pese a que una vez pensé que fui yo el poli malo, y que puede hasta que lo fuera (estoy segura a un 80%), el tiempo y tus acciones -o actuaciones- me conducen a la idea, cada vez más clara, de que tú eres el poli bobo.

Como se suele decir, una mala tarde la tiene cualquiera.

domingo, 13 de octubre de 2013

Postear, o no postear, esa es la cuestión.

Cuando una decide abrirse un blog para el que como única norma se ha impuesto la ausencia de obligaciones en cuanto a frecuencia, temas, respuestas, etc, hay veces en que la cosa se vuelve caótica.

Hay momentos en los que se me ocurren hasta 3 o 4 temas diferentes de los que hablaros, pero, o no es el momento, o no tengo cómo redactarlos, o como son más de uno tendría que programar, y me estaría saltando mi norma, así que no lo hago, y luego la idea se enfría, deja de parecerme buena, o simplemente no me motiva tanto, y pasa al cajón de los descartes. Y pasan los días, y no posteo, y cuanto menos posteas, más vaga te vuelves, y es el pez que se muerde la cola.

¿Me estoy justificando? NO!! Ni de broma. Me aburre soberanamente el soniquete de "perdonadme por no postearos en estos días pero es que me estaba lavando la melena ...pelo a pelo"
¡Como si esto fuera una obligación!
Ojo, que habrá para quien sí lo sea y es muy respetable, pero no es mi caso. No en este caso.

¿Y qué quiero deciros con esto? En realidad, nada. Simplemente, me apetecía charlar, aunque sea virtualmente, con vosotros, que dicen que el diálogo se está perdiendo.

jueves, 10 de octubre de 2013

La entrevista

Esta mañana he tenido una "entrevista de trabajo", y la entrecomillo porque no ha sido tal, como me temía desde el principio.

Desde hace ya un tiempo, cuando te llaman para una entrevista laboral, lo que menos te puedes esperar es que te ofrezcan un trabajo de verdad: o el puesto que solicitabas está curiosamente cubierto y te ofrecen otro que nada tiene que ver, o te ofrecen el super chollo de tu vida para el que tienes que trabajar por el morro durante un mes y pagarte tú tus gastos, o, en el mejor de los casos, es para un puesto comercial de 3 meses, con 1 a prueba, sin ingreso fijo, y, por supuesto, dándote tú de alta en autónomos. Maaarvellous, que diría Saritísima.

El caso es que me llamaron hace un par de días con muchas prisas y quedamos para esta mañana.

Bien.

Voy, llego puntual, me recibe una señorita, me pide mis datos, espero 5 minutos y entro al despachito donde me atiende un chico joven bastante majete.

Según comenzamos a hablar, y casi nada más presentarme, me pregunta:
- ¿Conoces a Raquel?
- ¿Raquel?
- Sí, de Empresa Tal.
- Sí, claro, estuve trabajando con ella 2 años (como has podido ver en mi curriculum, que por eso me preguntas, no porque seas sobrino nieto de Rappel, querido)
- ¡Ah! Es que yo trabajaba en la gestoría, le llevaba este tema.
- ¡Vaya, qué curioso!
- Sí, ¿pero no conservarás contacto con ella, ¿no?
- Sí, claro que lo conservo (¿por qué no lo iba a hacer?¿por que tú no?), de hecho, tengo pendiente tomarme un café con ella la semana que viene.
- ¡Qué bueno! Pues, dale recuerdos de mi parte si te acuerdas.
- Claro, se los daré.

...

Vamos, que estaba loco por presentarse el muchacho. Me pareció divertido, por qué no.

El caso es que comienza la entrevista y, para no variar, al minuto y medio me doy cuenta de que no se ha leído más que las 2 líneas que le interesan de mi CV, cuando hay muchas más bastante más interesantes. Medio minuto después, descubrí el motivo.

Lo que me ofrecían era una capacitación, no ya un curso con título, sino una especie de cursillo privado sin ningún tipo de respaldo (sello, homologación, renombre docente,...) que debería llevar a cabo durante 4 meses (un día en semana, eso sí) por el módico precio de 960€, 720€ si los pagaba en mano de una sola vez; y la compensación era que ellos me facilitaban la posibilidad de unas prácticas, aunque no me aseguraban que fueran remuneradas porque eso dependía de la empresa.
Y, para apoyarlo, me decía que estaba todo muy difícil, que fíjate con la montaña de curriculums que tenía sobre la mesa habían podido colocar a 4 o 5 personas y que ya tenían un CV formado,...¿y tú pretendes que yo te sacuda la mosca alegremente cuando ya me estás indicando que de poco o nada sirve dicha capacitación a posteriori?

Mi querido nuevo amigo: tú no me estás ofreciendo un puesto de trabajo, tú me estás intentando vender un seudocurso y tomarme el pelo; y servidora, que de tonta tiene poco y de pelo tiene la melena de la reina del metal, no está dispuesta a pasar por el aro y regalarte ni un céntimo por una promesa vacía para un puesto que ni siquiera estoy segura de que me interese.

Así que, con todo mi arte, me levanté, le sonreí, y le solté la frase que tantas veces he escuchado y que tanta mala leche te da oír cuando terminas una entrevista de trabajo, porque sabes que la última parte es raro que se cumpla:
- Gracias por todo, ya te llamaré.

domingo, 6 de octubre de 2013

Morfeo y el otoño

Me gusta el otoño, pero la transición suele tener momentos extraños, sobre todo en cuanto a nuestras costumbres se refiere.

El caso es que ya se está instalando de verdad y, aunque a veces las temperaturas nos pueden confundir, hay menos horas de luz. Aún no es de día cuando abro los ojos, y se hace de noche bastante antes, y eso me hace ir descontando los días que nos quedan hasta que comience a anochecer antes de las cinco de la tarde. Pero eso será en invierno, y aún no ha llegado (aunque resuena el lema Stark de fondo)

No es que me moleste la oscuridad, es que me encanta la luz del sol, y sé que la echaré de menos unos cuantos meses, pese a que los colores rojizos, las hojas caídas, las ráfagas de viento, el tener que echarse una chaquetita a última hora de la tarde, y comenzar con cenas más calentitas también va apeteciendo.

También hay un pequeño ritual del que me va a costar despedirme esta temporada,  el abrir las sábanas y tirarme sobre la cama antes de dormir, como si hubiera caído allí por accidente, como si fuera un trámite de 5 minutos, como si jugara a engañar a Morfeo, haciéndole pensar que no me quedaría para caer en sus brazos hasta que me conquistara y, una vez el sopor se apoderaba de mi, y él sacaba a relucir su encantadora sonrisa, me echaba una porción de sábana por encima, a modo de bandera blanca, pidiendo rendición ante el señor del sueño, dispuesta a aceptar las normas de su reino.

Mi amante amigo, creo que nuestro juego deberá cambiar, al menos, una temporada, pero seguro que le encontramos un nuevo cortejo para seguir disfrutando de nuestros encuentros.


viernes, 4 de octubre de 2013

¿Quién fuera bebé? (Rescate Fotolog)

Hace unos días, hablando con una amiga y madre primeriza, salió a colación una anécdota en la que una señora se acercaba al carricoche y decía con nostalgia: -" ¡Quién fuera bebé!."

Yo creo que esta señora no se ha parado a pensar realmente en la dimensión de lo que implica ser un bebé. Al menos, no desde la perspectiva propia de un bebé.

Para empezar, estás sometido a un bombardeo constante de estímulos audio-táctiles-olfativo-gustativo-visuales que te generan un estrés tal que es normal que en algún momento te venza el sueño y te quedes dormido por los rincones (y cuidado, hermano, con quedarte en alguna postura rara, que te fotean)

Para seguir, ese estrés se incrementa cuando un montón de jetos desconocidos (y la mayoría lo son, porque tú acabas de llegar a la fiesta y no conoces ni a la madre que te parió, literalmente) se asoma a tu cuna, cesta, carro o lo que sea y emiten sonidos (y gestos) absurdos hasta para ellos.
En este momento descubrimos el "Gen Pantoja": sonreímos y no sabemos por qué (dientes, dientes, aunque no tengamos aún, pero dientes); ahora, interpretamos que esto relaja a esos extraños seres y no atacarán (o sí. Amén de las tías-abuelas-señoras de cierta edad con perfumes densos y maquillajes más espesos que el cemento armado, que se sienten invitadas a pegarnos achuchones o incluso tienen la osadía de arrancarnos de nuestro protegido entorno -el cuco es mío y tengo que defenderlo-)

La falta de autonomía es total. No sólo no controlas cómo te visten, cuando dormir, cuando comer, qué vestir, qué comer, qué ver, con qué jugar, a qué jugar, etc; sino que tampoco controlas tus propios esfínteres, con lo que llega la bochornosa situación en la que empiezas a oler mal y encima te lo echan en cara a lo graciosete (maldita la gracia) y te tienen que limpiar y cambiar.
Lo más absurdo del tema es que a veces hay hasta discusión previa por ver quién es el adulto encargado; unas veces porque nadie quiere (normal), otras porque quiere hacerlo más de uno (anormal)

Y no hablemos ya de cuando llegan determinadas fechas como navidades o carnaval en las que te visten de auténtico gilipollas, te hacen fotos y se las enseñan a todos los amigos.
Lo peor de todo es que también las cuelgan en internet, e incluso hay quien las presenta a concurso.
Por favor, ¿un abogado que defienda este atentado contra el honor, la dignidad y la imagen pública de la persona?

Y todo esto porque están orgullosísimos de ti, claro. Pero cuando eres un poquito más mayor y ves las fotos te preguntas cómo reprimiste tu instinto asesino y tus padres y familiares siguen vivos después de hacerte y documentar ampliamente algo que no le harían ni a su peor enemigo.

Así que, eso de ser bebé, no es tan fácil ni tan bonito como os lo venden. Pero cada etapa tiene su encanto, así que disfrutemos de cada una de ellas mientras dure, y a reírse, que son dos días.

(Añadan sonidos guturales al gusto)


..........

No, ni estoy embarazada, ni hay ideas de ello in this moment right now. Simplemente, me hace gracia la poca capacidad que tiene, por lo general el personal, para ponerse en la piel -o en los pañales, en este caso- del otro antes de emitir un juicio sobre lo idílica que es su vida.

Que ustedes lo gateen bien.


P.D.- Os recuerdo que lo lila es el texto rescatado, y lo que está en negro, lo que escribo a día de hoy.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Juana

Recuerdo la primera vez que la vi.
Estaba esperando que cambiara el color del semáforo para continuar mi marcha. Volvía de trabajar y mi mente estaba distraída, pensando en la riqueza de color que vemos cada día y que tan poco apreciamos, incluso en lo curiosas que son las mezclas genéticas y lo exóticas que resultan algunas personas "como esa chica", dijo una segunda voz dentro de mi cabeza.

Miré al frente y me topé con una mujer menuda, morena, con unos rasgos especiales. No era exuberante, deslumbrante, despampanante, ni ningún otro -ante que haga que te gires para mirarla; pero, sin duda, tenía algo diferente.

Desperté de mi análisis tras la cámara de 180 grados que comprende el ángulo de visión humana cuando me dí cuenta de que sus ojos estaban fijamente mirando a los míos y sonreía dulcemente, como si me saludara. Devolví el saludo silencioso, y cada cual siguió su camino.

Me pareció una anécdota sin la menor importancia, hasta que, unos días más tarde, me volví a encontrar con ella. No sé por qué había pensado que esa joven mujer y yo no nos cruzaríamos de nuevo, pero me equivocaba. Resulta que trabajaba en una tienda multiprecio de mi barrio regentada por un matrimonio oriental y sus hijos.

La verdad es que me sorprendió mucho encontrármela allí. Yo iba mucho por esa tienda y jamás la había visto, o, al menos, no recordaba verla, y mi memoria es bastante buena.
Pero lo que más me descolocó es que ella me reconoció a mi antes que yo a ella; y me chocó porque yo iba con un casco integral que sólo dejaba ver los ojos y la nariz.

Ella estaba en un pasillo, tras unos escalones que daban acceso al área al que me dirigía. Se paró, me miró, y me volvió a sonreír, igual que en el cruce del semáforo. Y volví a corresponder al saludo, pensando en si de verdad me había conocido, o sólo es que era así de amable con todo el mundo.

Desde entonces, nos hemos visto varias veces, seguimos con el mismo ritual: mirada, sonrisa, y cada cual continua con su plan.

A lo largo de las diferentes visitas a la tienda, he ido captando más información sobre ella.
Sé que su nombre es Juana porque oí llamarla así a la dueña del establecimiento en más de una ocasión. Un nombre sencillo, fuerte, incluso con un matiz más masculino que femenino, hasta pasado de moda en nuestro país. A mi eso, en contraposición con lo que iba descubriendo, y lo exótica que me parece esta mujer, me resulta aún más intrigante.

Es morena, de piel y de cabello, pero no llega a ser mulata, al menos, no lo parece. Por su acento, diría que su origen está entre México y Colombia. Incluso me arriesgaría a decir que más en el segundo lugar que en el primero por la suavidad de su entonación las poquitas veces que la he podido oír hablar. Siempre son frases cortas, así que aún estoy intentando averiguarlo.

Su cuerpo es menudo, no tiene formas rotundas, incluso cabría pensar en que tiene esa mezcla de fuerza y delicadeza típica de las bailarinas de danza clásica, que parece que se van a romper con un golpe de viento y después te levantan un piano en vilo sin soltar ni una gota de sudor.
No sé si se dedica a bailar, o alguna vez lo hizo, pero me encantaría descubrir si le da al clásico o a tribal, al baile deportivo, o a la danza urbana. O si nunca ha bailado.Pero me extrañaría.

Esa menudez contrasta con su cabellera espesa, negra y ondulada, con cierto toque salvaje, al igual que su mirada, oscura y profunda, enmarcada por unas cejas espesas y rotundas, pero perfectamente delimitadas.

Juana es todo un misterio.
Contrasta fuerza con dulzura, exotismo con la extrema sencillez, novedad con tradición. Y tiene raza, mucha raza. Es una extraña flor en medio del asfalto.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

¿Profesional o Titulado?

Hay confusiones que me hacen gracia y me parecen preocupantes a un mismo tiempo; una de ellas es la de utilizar el término "profesional" cuando lo que queremos decir es "titulado".

Seguramente, más de uno tenéis algún título, o varios, que os acreditan como aptos para realizar tal o cual profesión, pero, que por el motivo que sea, jamás habéis ejercido; por tanto, ¿se os puede considerar profesionales cuando no desarrolláis una profesión? No. Se os puede considerar titulados, personas preparadas, en teoría, para ejercerla.

Para mi, profesional es el que ejerce una profesión de forma continuada, con cierta habilidad, y un conocimiento técnico amplio en su materia, ya sea o no titulado. 

También sería interesante debatir sobre qué parámetros determinan que un título se considere más válido que otro para ejercer una u otra profesión, porque, por lo general, se peca de borreguismo: todos tienen que saber lo mismo, beber de las mismas fuentes, y trabajar igual; por eso se llaman títulos homologados. Todos han pasado el rasero de lo que se considera más oportuno según nuestros estamentos educativos que, cada 2 años, más o menos, le pegan un leñazo a los planes de estudios, haciéndoles perder calidad en la mayoría de los casos.
Luego aparece un señor -o señora- que se lee un librito que no entraba en los planes de estudios, o experimenta determinada vivencia, desarrolla una forma nueva de trabajar, y se convierte en el nuevo Premio LaLecheEnBote del año. Ahí lo dejo.

Pero reconocer esto en voz alta en un país afectado de titulitis, a veces hace que el tertuliano entre a rebatir dicha idea con demagogia. Ya os aviso de que no voy a entrar en ese juego, así que ni os molestéis en intentarlo.

Hay profesiones, de hecho, que aún no han caído en manos de los gobiernos y que, aunque parezca mentira, avanzan incluso más rápidamente en conocimientos y desarrollo que las homologadas. Y no hablo de profesiones extrañas. No haca falta recordar que, hasta hace relativamente pocos años, enfermería, sin ir más lejos, no se consideraba estudio superior; pero como el Estado vio filón económico, y las personas, o tenemos un título, o parece que somos menos, se creó la Diplomatura (ahora ya no sé cómo va eso, me perdí con Bolonia)

También hay profesiones con las que aún se está lidiando en este sentido, porque las escuelas privadas han desarrollado un conocimiento técnico bastante amplio y una forma de trabajar muy diferente y práctica y, cuando quieren meterle mano y "homologarlas" -ponerle el sello de aprobado por el Estado, sin más-, hacen unas chapuzas memorables que aún están intentando arreglar. Todo por no preguntar a las personas profesionales que llevan años ejerciendo en ese área porque no son titulados...
Vamos a ver, si no existe esa titulación oficial, ¿cómo narices van a estar titulados? Pero la profesión existe, déjate de títulos y deja al profesional que te muestre el camino para llegar a un punto de encuentro común, que es lo ideal.

También se puede ser profesional titulado, que una cosa no está reñida con la otra, ojo;  pero seamos conscientes de que un título no nos otorga profesionalidad, en todo caso, nos reconoce unos conocimientos y nos permite ejercer esa profesión en determinados lugares; y que ese título tiene unos parámetros que son, normalmente, un convenio; pero los convenios no tienen la verdad absoluta, hay vida más allá, así que no os limitéis a un título.

Si lo tenéis, seguid creciendo por vuestra cuenta y salíos un poco de lo de siempre, experimentad. Y, si no lo tenéis, pero os gusta vuestra profesión, si lo necesitáis para ejercer, pasad por el aro, pero, si no, sed felices y profesionales.

O sed felices profesionales, que es lo más.

martes, 24 de septiembre de 2013

Sueño y pasión

Anoche estuve viendo La Voz, y me dio por pensar.
Pensé en todas esas personas que tienen un sueño, que lo siguen, perseveran, viven en torno a él, e incluso algunos lo consiguen.

Y también pensé en las personas que tienen un sueño pero se asustan de poder creer en él y se alejan, buscando una vida más pragmática, con el "¿y si lo hubiera intentado?" revoloteando siempre en su cabeza, y en los que un día, hartos de ese "¿y si...?" se arriesgan.

Y recordé que yo una vez también tuve un sueño. Y lo seguí, pese a todas las voces opuestas, y peleé por él, fui en contra de la lógica y de una dinámica establecida, y lo conseguí. Lo tuve, lo viví, y un día nos despedimos. Porque los sueños, como todo, no permanecen; son momentos, y los momentos se viven, no se guardan en cajitas, ni se conservan en formol. Y, como ellos, nosotros cambiamos, y lo que un día es un sueño, otro ya no lo es. ¿Se convierte en pesadilla? No tiene por qué, eso depende de ti.

Y entonces me di cuenta de que lo que diferencia a un sueño - o lo que entendemos por "un sueño"- de una simple idea o proyecto que no entra en esa categoría es la pasión que nos infunde y la que le devolvemos. Es un amor irracional, loco, efusivo, errático y tenaz, a veces incluso destructivo en cierto modo.

Es bonito sentir pasión, vivirla, arriesgarse por ella. Aunque sólo sea una vez en la vida.

Pero la pasión hay que entenderla  y ser consciente de que un día se apagará. Puede que tengas suerte y acabe cuando acabe tu vida; o puede que tengas otro tipo de suerte y sobrevivirla; aunque, en ese caso, tendrás que aprender a vivir sin ella, sin aferrarte al recuerdo, pero disfrutando de él cuando lo necesites.
Incluso puede que hasta encuentres otra pasión. Porque la pasión no se busca, se encuentra.
O, mejor dicho, ella te encuentra.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Can You Love Me Again?

-"Recibí tu mensaje."
-"¿Y?"
-"¿Vendrás?"
- "Aún no lo sé."
- "¿Por qué?"
-"¿Tienes prisa por saberlo?"
- " Bueno, me gustaría saberlo, sí."
- "Eres muy gracioso, pretendes que te responda pero tú no me quieres contestar a una simple pregunta".
- "A lo mejor la pregunta no es tan simple".

Pues a lo mejor tiene razón. A lo mejor está preguntando otra cosa. A lo mejor hay mucho más detrás de esta conversación. A lo mejor no hay nada. Y lo mismo, lo mismo, hay que dejar que el tiempo sea dueño de sí mismo y no adelantar acontecimientos ni respuestas.

Can You Love Me Again? Temazo musical del día.
http://www.youtube.com/watch?v=CfihYWRWRTQ

"I need to know now, know now
can you love me again?"

No tengas prisa por saberlo. Disfruta del viaje.Saborea el momento. Confía.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Septiembre

El mes de septiembre siempre me ha resultado extraño; es final y principio mezclado, es fatiga e ilusión por lo nuevo a un tiempo, es como un ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio.

Está a caballo entre el verano, con su asfixiante calor, las jornadas de asueto, los días largos y las noches relajadas, la ausencia de prisas y, en muchos casos de responsabilidades; y el otoño, con su vuelta al cole, con el querer tenerlo todo listo y funcionando entre la noche del 31 de agosto y el amanecer del 1 de septiembre, robando tiempo al tiempo, añadiendo estrés a la prisa, haciendo cambios de armarios que aún no corresponden con la realidad exterior, y queriendo vivir en una rutina que está por establecer sólo "porque toca".

Y a los cuerpos, y a las personas, nos pasa lo mismo. Estamos raros, revueltos, confusos,...entre proyectos que dejamos aparcados y otros que están por venir.

¿Y si nos limitamos a disfrutar del momento?¿a saborear el hoy?¿a no juzgar al día por la fecha del calendario? No sé, por variar...

domingo, 15 de septiembre de 2013

Missing Mr. Big (Rescate Fotolog)

Una vez más vuelvo a ver la serie Sex and the city (sexo en NY)
Soy adicta, lo confieso.

Hoy me he quedado en el 5º episodio de la segunda temporada.
Lo gracioso es que, cuando me he puesto a buscar fotos para ilustrar este fotolog, sólo pinchaba en imágenes que me llevaban a sitios que hablaban de ese capítulo en concreto.

Este capítulo es la vuelta de Carrie con Mr. Big. A los seguidores de la serie no creo que haya que explicarles mucho más.


Hay un momento del capítulo, casi al final, en el que están jugando a los bolos y él le pregunta: "- ¿estás segura de que quieres que te vuelva a destrozar?-"

Ni Carrie ni yo estamos muy seguras de qué era exactamente lo que le preguntaba; pero ella dijo "Sí".

Yo sigo pensando en qué puedes contestar a esa pregunta, en qué es exactamente a lo que se refiere.
En cómo se puede ser sincera, valiente y suicida a un tiempo, cómo exponerse de una forma tan abierta a quien te amenaza con dejarte hecha trizas de antemano y que sabe que ejerce ese poder sobre ti.

Hay preguntas que no se sabe nunca cómo responder, pero no se olvidan, por todo lo que llevan detrás.
Still thinking, Mr. Big.


Carrie & Big - Hold You in my arms (Ray Lamontagne):
http://es.youtube.com/watch?v=FRGghfC2vME&feature=related
Hold You in my arms - Ray Lamontagne:
http://es.youtube.com/watch?v=406Se3xPTqQ&feature=related

Os dejo enlace a una página que trata las 4 fases del enamoramiento masculino:
http://simplementevanessa.blogspot.com/2008/05/entender-un-mr-big.html


...

Esa respuesta podría generar mucho debate, pero resumiremos en que, más allá de los códigos de cada pareja, de los subtextos, del guión, y del concepto de romanticismo que tenga cada cual, si alguien te destroza, es porque tú se lo permites.
Aún así, se sobrevive.

Como reza el proverbio chino: Cae 7 veces, levántante 8.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Hombres...

Hay hombres que se mueven, hay hombres que se agitan, hay hombres que no existen, 
hay hombres que no gritan, hay hombres que respiran, hay hombres que se ahogan,
hay hombres que ocultan la verdad, hay hombres que roban. 


Hay quién apuesta fuerte y decide quererte,
sabiendo lo fácil que resulta perderte,
sabes que siempre estaré cerca de ti. 


Hay hombres que te compran, hay hombres que se venden,
hay hombres que recuerdan, hay hombres que mienten,
hay hombres que prefieren no hablar, hay hombres que no entienden. 


Hay quién no tiene suerte y prefiere, engañarte, sabiendo lo fácil que resulta ganarte.
Sabes que nunca me iré lejos de ti. 


Tienes que aprender a resistir, tienes que vivir, esto no lo tengo esto no lo hay,
esto no lo quiero y esto que me das. 


Hay quién apuesta fuerte y decide quererte,
sabiendo lo fácil que resulta perderte,
Sabes que siempre estaré cerca de ti. 


Hay quién no tiene suerte y prefiere engañarte, sabiendo lo fácil qué resulta ganarte.
Sabes que nunca me iré lejos de ti. 


Hoy hay luna llena y un hombre camina por ella, Hoy hay luna llena y un hombre camina por ella.


Hay hombres...y hoy recurro a Fangoria y su Naturaleza Muerta.
http://www.youtube.com/watch?v=-aqxzWz7fv4

P.D.- Yo también sé poner enlaces a vídeos.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Ni blanco, ni negro, sino todo lo contrario.

Esta es una frase que siempre me ha causado mucha confusión, como la de "una de cal y una de arena", ¿cuál es la buena?, porque como te caiga en los ojos, las dos te amargan el día. Supongo que la de cal es peor, que la cosa es más irreversible, pero tampoco estoy segura, será cosa del contexto...

Y, como esas frases, hay situaciones en las que no sabes si has dado un paso hacia delante, dos hacia atrás, bailas tango o cha-cha-chá.

Teóricamente, poner las cartas en la mesa boca arriba, hablar claro, siempre indica un avance, lo que pasa es que a veces no se está jugando a lo mismo y aquí viene el lío. Va a ser cosa del código, mire usted.

Sé que cuento, sé cuánto cuento, pero ni sé qué cuento, ni cómo cuento, ni dónde cuento, ...¿te cuento un cuento?

Fdo: la cabra que se perdió en el garaje.

martes, 10 de septiembre de 2013

La Cabra Siempre Tira al Monte (Rescate Fotolog)

-"La cabra es un animal muy serio"- ; me dijo una vez una amiga.
Sí, claro, depende con quién lo compares.

Personalmente, es un animal que me cae simpático. Salvo en el momento en el que se le cruzan los cables y le da por embestirte.
Que no tiene por qué haber un motivo que tú conozcas; es que es una cabra, qué esperas.
¿O acaso se dice "estás como una cabra" por ser ejemplo de lucidez y compostura? NO.
Lo dicho, las cabras me caen bien.

Pero no es ese el caso.

Como la cabra, también tengo tendencia a tirar hacia determinados lugares, físicos o no, en contra de todo pronóstico y contra toda lógica.
Y me gusta hacerlo.

Al fin y al cabo, es una manifestación de la propia naturaleza de cada cual; y la mía me dice que hay lugares, situaciones, personas, oficios, gustos, etc que aún seguirán un tiempo conmigo.
Y hay otras que no, obviamente. Y que seguiré saliendo por peteneras de vez en cuando, también. Forma parte de mi encanto.

Sé que me despedí.
Pero nunca dije adiós.
Adiós es una palabra que no me gusta. 
Las cabras, sí.

...

No tenía intención de volver a actualizar tan pronto con un Rescate, pero es que Dina me ha tocado las cabras...
Con amor, reina, yatusabe.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Corre,corre, que me pillas...! (Rescate Fotolog)

El uróboros u ouroborus es un símbolo ancestral que muestra un gusano, una serpiente o un dragón engullendo su propia cola y formando así un círculo.

Según la Enciclopedia Británica, es la emblemática serpiente del antiguo Egipto y la antigua Grecia, representada con su cola en su boca, devorándose continuamente a sí misma.
Expresa la unidad de todas las cosas, las materiales y las espirituales, que nunca desaparecen sino que cambian de forma perpetua en un ciclo eterno de destrucción y nueva creación.

En algunas representaciones antiguas, el uróboros u ouroboros aparece complementada con la inscripción griega "hen to pan" = Todo es uno (pero con tipogracía griega que el fotolog no coge), principio de la alquimia.
Representa la naturaleza cíclica de las cosas, el eterno retorno y otros conceptos percibidos como ciclos que comienzan de nuevo en cuanto concluyen.

Y aquí es donde quería llegar.
Hace mucho tiempo, pero long, long time ago, conocí a alguien que se dedicaba a ser algo en lo que yo, poco tiempo después, me convertiría. Y él, algún tiempo, no mucho más tarde, dejó de ser.

Hoy, tras muchos años sin saber nada uno del otro, nuestros caminos se cruzaron y se invirtieron a un tiempo.

Hace relativamente poco, dejé de ser aquello en lo que me convertí. Y, parece ser, que él ha retomado el camino que una vez dejó y que yo había cogido, como si de una extraña carrera de relevos entre dos se tratara.

La situación me ha recordado al uróboros, o serpiente que se muerde la cola.

Siempre que algo termina para ti, comienza para otro.
Así que, por lógica, como todos estamos aquí porque nos corresponde, te toca empezar algo que otra persona dejó.

¿Quién se ha ido?


Y que cada cual lo coja por donde quiera.

domingo, 8 de septiembre de 2013

The Invisible Man (Rescate Fotolog)

Un día dejaré de buscar al hombre invisible.

Al fin y al cabo, ¿quién puede asegurarme que debajo de las vendas y la ropa realmente existe una persona?
¿Quién me dice que ese ropaje no se sostiene sólo por el aire que contienen las ideas que le han dado vida?
¿Quién puede argumentar a favor o en contra sobre que ese hombre invisible no es más que la proyección propia de miedos y deseos?
Porque eso es lo que le hace tan deseable y tan detestable a un tiempo. Porque tiene lo que buscas, tú se lo has dado; porque no es real fuera de tu mente, tú lo has imaginado.

Porque no existe.
Porque no es.
Porque le adoras.
Porque le odias.
Porque lo es todo.
Porque te hace ser nada.
Porque lo deseas tan intensamente como lo quieres destruir.
Porque te roba tu realidad, tu energía y tu ilusión a un tiempo.


Un día dejaré de buscar al hombre invisible.

...

Ya he dejado de buscarlo. Creo que es más divertido y más práctico conocer a los visibles...o a "invisibles" que no te aportan angustia existencial.O que te busquen ellos. Y hasta que te encuentren.



sábado, 7 de septiembre de 2013

Viejos nuevos lugares.

A través de la ventana me llegan sonidos que me trasladan a otro tiempo, a otro lugar, muy lejanos ahora.
Incluso el olor y la temperatura del aire, el tipo de luz, coinciden con unos recuerdos que brotan espontáneamente.

Desconozco el motivo. Ni siquiera podría decirse que aquella fuera una época especialmente buena ni feliz; al contrario, hubo más momentos de tensión que otra cosa, pero también muchas experiencias que me ayudaron a aprender a vivir, y muchas personas que fueron -y algunas siguen siendo- importantes en mi vida.

Tampoco es añoranza, no pienso voluntariamente en ello; ni en esa etapa, ni en ese lugar, ni en esa gente, pero el caso es que a veces, si me dejo llevar por lo que me llega, me cuesta saber dónde estoy. Si tengo los ojos abiertos, comienza la extrañeza por este hecho; si los tengo cerrados, es que estoy soñando, y no me extraña tanto.

Cuando esto sucede, a veces me planteo un regreso en plan turista para ver todo lo que ha cambiado esa pequeña ciudad, pero sé que, probablemente, ni siquiera reconozca la mayoría de las calles. Ni siquiera sé si aún existe la que un día fue mi casa. Y no sé qué sería mejor, la verdad. A veces es mejor quedarse con una imagen, con una foto antigua, y no dar más vueltas a las cosas. No, salvo que quieras comenzar una nueva historia en un lugar que un día conociste, pero que ya no es el que fue.

viernes, 6 de septiembre de 2013

El chico de la perilla

Tenía el gesto mohíno. Estaba sentado sobre los brazos del sillón de la entrada, con los brazos cruzados y las piernas extendidas todo lo largo que era a juego, mientras parecía hipnotizado por uno de los botones de su camisa.

Al verle, sonreí. Era un elemento que me inspiraba cierta ternura, siempre me daba juego su presencia.

-"¿Qué te pasa?¿Estás aburrido?"
- "No, es que no me apetece nada currar"
- "Jjajaja! A mi tampoco me matan las ganas, pero será sencillo y rápido. En día y medio se acabó el hacer de guías" - le contesté mientras me senté en el sofá más cercano del hall.
- "De niñeras, querrás decir"
- "No creo que estar por aquí dando vueltas para informar o echar una mano a unos cuantos adultos que sólo se alojarán una tarde, con su noche y mañana correspondiente sea hacer de niñeras. Además, es voluntario, podrías haber dicho que no."
- "Ya, pero como me dijeron que estabas tú..."
- "Claro, ya tienes a quien te resuelva la papeleta si te agobias, ¿no?"
- "Que no, que no es eso...!"
- "Ya lo sé, qué fácil eres de picar".

Me acerqué hasta el mostrador sin perderle de vista.
Siempre me había parecido que tenía un atractivo especial. Era alto y desgarbado, aunque no excesivamente delgado. Tampoco era excesivamente fuerte. Tenía ojos de niño y lucía una perillita con la que yo le solía tomar el pelo llamándole Don Quijote cuando empezaba a desvariar, que solía ser bastante a menudo.
Me gustaba mucho su cabello negro y espeso, y el sonido de su voz.

Reconozco que, más de una vez estuve a punto de intentar algo con él, pero era tan simple, tan predecible, tan típico y tópico, que, antes de llegar a primera base, ya me había dado el sopor y me había bajado la libido a la altura del dedo meñique del pie derecho. Y es que no puedo con los hombres con tan poco recorrido mental, por muy monos que sean. Por eso seguíamos siendo compañeros de trabajo, colegas, conocidos; y no amantes, ni rolletes; ni siquiera podía considerarse que entre nosotros hubiera una amistad propiamente dicha, aunque nos entendíamos muy bien y había aprecio mutuo.

- "Levántate, están llegando" - le dije.
- "Voy a abrir la puerta".
- "Odio que te marches, pero me encanta ver cómo te vas" - le dije irónicamente.
- "¡Qué capulla eres, jajaja!"- Me respondió con una risotada y una encantadora sonrisa al final.

Como ya había dicho, me daba mucho juego.