viernes, 30 de agosto de 2013

La carta

-"Ha llegado la carta." - escuchó Mar decir a su compañera según entraba por la puerta.
- "¿Qué carta?" - respondió ella distraídamente mientras soltaba los bártulos que portaba.
- "La carta."

Mar vió entonces esa sonrisa pacífica, casi mística, en su rostro y se sentó, esperando, no sabía bien qué, salvo algo más de información por parte de su partenaire.

Su compañera se sentó, mientras rememoraba las últimas 48 horas.
En realidad, la carta había llegado hacía dos días, pero no quería decirle nada a Mar hasta entender realmente cuál era el mensaje de dicho documento y, sobre todo, cuál sería su decisión al respecto. Habían pasado mucho tiempo juntas, habían peleado mano a mano en múltiples trincheras, y sabía que, pese a que Mar respetaría su decisión sin intervención alguna, podía afectarle.

Cuando encontró el pliego enredado entre otros papeles casi por accidente, lo tuvo que leer varias veces. Lo tenía delante de sus ojos, no lo podía creer. Llevaba esperándolo tanto tiempo que incluso había llegado a pensar que no era posible la noticia, ni de que la carta llegara, ni de que su contenido fuera el que era.

La leyó y releyó, pasó de la euforia a la angustia de pensar que la había entendido al revés. Volvió a releerla y a guardarla, calmó su ánimo, y tomó la decisión.

- "Dice que me puedo marchar".
- "¿Y qué vas a hacer?- preguntó Mar, intuyendo la respuesta. Conocía el deseo de su compañera desde que emprendieron esta, probablemente, última misión juntas.
- "He decidido disfrutar de cada momento y experiencia que me surja en el tiempo que me resta de permanecer en esta tierra hasta que llegue mi transporte. Tampoco sé lo que tardará en llegar, pero al menos sé que lo hará".

Resonaban en la cabeza las palabras que había oído una y otra vez desde que se encontraron en las extrañas circunstancias que les había tocado vivir. Sabía lo que eso significaba, y esperaba la sentencia final.

- "Vuelvo a casa."

jueves, 29 de agosto de 2013

Aire ¿acondicionado?

Me duele la garganta.
Puede que haya a quien le importe un carajo esto, pero a mi sí me importa, y como la que escribe soy yo, y la que no puede hablar hoy también, os lo cuento. Tengo el momento berrinche de cría chica, qué le vamos a hacer.

Y me duele porque hay inventos que nos facilitan mucho la vida si se saben utilizar; entre ellos, los aparatos de aire acondicionado, pero está visto y comprobado que el uso de dichos artilugios y el de las rotondas son un auténtico misterio para la mayoría de los mortales. Recordadme que os busque el post sobre el tráfico de fotolog para que os lo cuelgue un día de estos, por cierto.

Al tema, que me pierdo.

Es caso es que, yo me pregunto, ¿aire acondicionado?¿acondicionado a quién?¿o a qué?¿A la cría del pingüino real? Espero que no se hayan extinguido, pero creo que en un autobús, en una tetería, en un comercio, en un centro deportivo, o en cualquier recinto cerrado donde, generalmente, nos desenvolvemos en ciudad, no vamos a ver mucho pingüinos. Ahora que lo pienso, lo mismo alguien ha caído en la cuenta y ha decidido incluirlos en el censo...
¡Que no, que me voy otra vez por las ramas!

Centrándonos: no es sano que haya una diferencia mayor de 5 grados entre la temperatura que hay en el lugar donde estamos y en el que entramos, 10 es ya entrar en zona de riesgo; y más es una salvajada. Y hay mucho salvaje suelto, y debe ser que me los he encontrado a todos en estos días.
Y ahora tengo la garganta como el extra del tragasables del Circo Mundial, hecha un asquito.

Así que hoy no me llaméis, que lo mismo no os contesto.
Salvo que sea por escrito, claro.

Me voy a tomar algo calentito.

miércoles, 28 de agosto de 2013

De paseo por Fotolog

Dije que no lo haría, bueno, que no pretendía hacerlo en principio, pero el caso es que, sí, lo he hecho. He vuelto a pasear por Fotolog.

Fotolog es esa casa de locos donde chonis, canis, adolescentes con las hormonas muy revolucionadas haciendo la pose del pato (y otras bastante menos inocentes), pequeñas asociaciones de muy distinta índole, personas super interesantes a las que tuve el placer de conocer y a las que envío un saludo desde aquí -pese a que sé que no me leen, pero, por si un día llegan-, artistas varios, profesores, incluso algún político, y gente muy normal -y gente muy peculiar-, se abren una paginilla donde suben , normalmente, una foto por día, y escriben un texto limitado a 4000 caracteres, si no recuerdo mal. Hay quien no escribe, sólo fotea. Por eso es Foto-log.

Y yo estuve allí.
Fotolog fue mi primera casa.
Llegué cuando ya casi estaba en decadencia, pero fue un lugar donde experimenté, sobre todo el primer año, con muchos tipos de texto, y plasmé muchas inquietudes. Fue mi banco de pruebas.

Por diferentes circunstancias, me fui, poco a poco. A veces volvía, pero me marchaba de nuevo. Digamos que, una vez me "independicé", ya nada fue lo mismo. Quizá fue el ambiente, cada vez más cargado y más cargante, quizá fuera yo, quizá lo que tenía alrededor. No lo sé. El caso es que me marché. Y el caso es que ya os he soltado el rollo otra vez.

Mentiría si dijera que no le tengo aprecio a aquél lugar. Allí fui feliz en una etapa muy complicada, allí podía expresarme. Allí empecé como empecé aquí. Y creo que la sensación es estupenda, me da buena vibración con Mi Zona B precisamente por eso, porque, aunque jamás puedes bañarte dos veces en el mismo río, a veces dos ríos pueden parecerse mucho, aunque sus meandros sean muy diferentes, aunque el agua corra en dirección contraria, incluso.

Lo interesante es que hoy he pasado por allí, y he estado releyendo antiguos textos. Sólo algunos de la última etapa, quizá la más complicada. Lo bueno es que ya no duele y pude disfrutar del escrito y recordar qué lo evocó como si de un juego se tratara.

No, no voy a enlazarlo, porque creo que no tendría ningún sentido. Esto pretende ser un lugar nuevo, sin negar el bagaje, pero nuevo; y no me apetece hacer un remake. Sería como un plato precocinado recalentado. Pero lo que sí me estoy planteando es, de vez en cuando, recuperar algún texto que crea que merece la pena -desde mi criterio, claro-, y que no interfiera con la dinámica de este nuevo sitio.

Y, teóricamente, hoy venía a proponer alguna serie más, pero es que al final me lío sola.

martes, 27 de agosto de 2013

5 años

5 años desde aquella despedida en París.
5 años desde el último abrazo en la facultad.
5 años desde la recogida del título.
5 años desde que mi amiga P se marchó a otra ciudad.
5 años desde que conocí a algunas personas con las que perdí el contacto al poco tiempo.
5 años desde que comenzó la quimera.
5 años desde aquella dolorosa ruptura.
5 años desde el Annus Horribilis.

Pero también, 5 años de aprendizajes varios, de curación, de cambios, de nuevos amigos, de nueva orientación profesional, de nuevas experiencias, y de nuevas oportunidades. Pequeñas, muchas de ellas, pero no menos interesantes.
5 años de puesta a punto.

5 años después, vuelvo a encontrarme con estas personas que se fueron quedando por el camino, con esas situaciones que permanecieron congeladas en el tiempo, con esas ciudades que tanto he echado de menos.

Como si de una máquina a la que se hubiera mantenido en stand by se tratara, oigo el "click" de los botones, el zumbido de las turbinas, y una voz en off que dice: -"Calentando motores".
Siento el flujo de los inyectores mucho más allá de mi piel, mucho más dentro.
Preparada para salir de boxes.

lunes, 26 de agosto de 2013

Vamos...

-"¡Vamos!"- dijo - "¡Vamos" - volvió a repetir llena de entusiasmo y picardía, sin darse cuenta de todo lo que le estaba pasando por dentro a su amiga.

Ese "¡Vamos!" implicaba un viaje, una decisión, encontrarse de cara con un pasado que, para ella, estaba resuelto, guardado en una cajita con mucho mimo para que no pudiera hacerle daño a nadie, sobre todo a ella misma.

- "¡Vamos!"- insistía mientras la otra parte intentaba articular palabra.
No sabía si estaba preparada para encontrarse de nuevo en una situación frustrante ya conocida; pero, sobre todo, no tenía muy claro qué pasaría si las cosas habían cambiado.
La curiosidad le podía, el antiguo dolor que le hizo enfermar la mataba, pero su mundo y su forma de conducirse en  la vida eran muy diferentes a aquella época que pretendía enterrada.
Quizá era una prueba de fuego, quizá debería ir.

- "No lo sé. No te digo que no, pero tampoco te digo que sí. Lo vamos mirando."- Fue lo único que pudo responder en ese momento.
Y ya está mirando trenes.

lunes, 19 de agosto de 2013

Series ligeritas para verano

Tengo que preparar la maleta.
Me voy unos días de vacaciones, no sé si a desconectar, o a reconectar; en cualquier caso, irme, me voy
; y aún tengo los montoncitos de cosas que me quiero llevar estratégicamente repartidos por diferentes lugares de la casa en espera de ser debidamente ordenados y guardados en forma de equipaje.

Me encanta viajar, pero me da pereza ponerme a preparar las maletas. Aunque reconozco que, una vez me pongo, no me pilla ni un F1.

El caso es que, con la excusa del viaje, llevo todo el día moneando, sin hacer nada de interés (bueno, sí, pintarme las uñas, que es algo más peliagudo de lo que parece); y ahora, con la que está cayendo, que están las chicharras a punto de fundirse, no me apetece ponerme a mover bultos, así que me voy a marcar un post en el que os voy a proponer 3 series que he descubierto este verano y que me parecen una opción ligerita y divertida, con algo de trasfondo si se le quiere buscar.

Las tres tienen en común una gran dosis de ternura, humanidad, y risas.

Paraíso (Bunheads):
Michelle es una corista de Las Vegas muy quemada con su actual situación, que sigue buscando una oportunidad que, en el fondo, sabe que no llegará.

De la noche a la mañana, se encuentra casada con un hombre que la venera, y viviendo en un pueblecito costero junto a una pintoresca suegra, bailarina de profesión y de apariencia áspera, pero con un coraje y unos principios muy sólidos.

Es una serie "de chicas". Tiene el encanto de Las Chicas Gilmore, y tanto el ritmo como los perfiles de los personajes, algunas transiciones entre escenas, y la forma de proponernos los temas nos recuerda mucho a esta primera serie; quizá porque la producción la lleva el mismo productor y porque hay incluso algún personaje encarnado por alguien que vuela de una serie a otra...y hasta aquí puedo leer.
Es más, los perfiles y aspecto físico de algunos de los personajes, y algunos cameos, nos llevan directamente a esa serie.

Cada personaje tiene su punto tierno y su punto caotico, y a veces se mezclan con gran maestría.

Pese a ser una comedia, y ser una serie que entra sola, tiene un trasfondo muy humano.
Transmite pasión por una profesión tan esclava y poco agradecida, y a la vez tan bonita, como la danza; la exigencia, dedicación y fuerza interior que poseen quienes se dedican a ella; la solidaridad entre mujeres; el amor y el sexo y cómo se afronta a diferentes edades; las carencias afectivas, la amistad, las dudas adolescentes, el respeto, la diversión; y, sobre todo, una buena ración de caos de la que nos hace conscientes la velocidad con la que habla Michelle (que yo creo que es un guiño Ginger Rogers, de la que también se decía que hablaba casi tan rápido como clackeaba, y a las chicas Gilmore, que también llevaban prisa)

Cada capítulo dura unos 40 minutos, y se te hace hasta corto.

¡Vaya vecinos! (The Neighbours)
Imagina un residencial poblado completamente por familias aparentemente normales...que se visten igual y tienen nombre de deportistas conocidos. Sí, ya no son tan normales.

Imagina que esos vecinos no son terrícolas aunque su apariencia diga lo contrario...hasta que peguen una palmada y te pongan la cocina prigada de verde.

Imagina ahora que una de esas familias vuelve a su planeta y llega una familia terrícola de clase acomodada americana al residencial a ocupar la casa que ha quedado libre.

Imagina que se conocen...del todo.

Es una serie divertidísima, absurda, predecible en muchos momentos e inesperada en otros, pero no por ello menos válida.
Son 20 minutos por capítulo en los que te tienes que reir aunque no quieras.

La clave está en la absoluta literalidad con la que los extraterrestres interpretan todo y el poco conocimiento real de las costumbres humanas que tienen, y el cómo se da un choque brutal con esa realidad cuando llegan los Weaver al residencial y los alienígenas comienzan a interesarse por su conducta y a intentar integrarse en ámbitos menos seguros para ellos como un colegio, la asociación de padres y madres de alumnos, el centro comercial,...

Tiene momentos muy entrañables, y el intercambio de apoyo entre humanos y no humanos nos hace darnos cuenta de que, al final, vengas de donde vengas, lo importante es sentirse aceptado, querido, y respetado tal como eres, y que las dinámicas familiares son bastante similares independientemente del planeta del que vengas.

Puedo prometer y prometo que no me esperaba nada de esta serie y que ahora me tiene totalmente enganchada.

The New Normal:
Con esta serie ni se molestaron en traducir el título.

Es también una propuesta en formato de capítulos de 20 minutos de duración que sólo tiene una temporada. Una pena, porque también se le podría haber sacado más partido.

Es difícil sintetizarla, pero, resumiendo, Goldie, acompañada por su hija, abandona a su marido infiel y acaba siendo la madre de alquiler de una pareja homosexual compuesta por David y Brian, que desean convertirse en padres.

Goldie es la típica buenaza insegura que fue madre adolescente y que ha vivido siempre sometida, primero por su abuela -ya que su madre también la abandonó-, y luego por un marido inmaduro con la edad mental de 12 años.

Shania es una niña muy extraña, pero muy inteligente que me recuerda mucho a la protagonista de Miss Lilttle Sunshine, y que muchas veces actua incluso como guía de su propia madre.

Jane es la iracunda abuela, homófoba, xenófoba, racista, y ultra conservadora que, curiosamente se hace super amiga de Rocky, la ayudante de Brian, una mujer negra que podría competir en envergadura con Shaquille O'Neal, y con Rupaul en ademanes y estilo. Ambas son muy protectoras con sus seres queridos y todo lo que tienen de genio, lo tienen de nobles, son como un bollito recién horneado con carcasa de acero.

Brian y David se complementan muy bien, pese a ser muy diferentes entre sí.
Brian está acostumbrado a la vida hollywoodiense. Es todo glamour, postureo, histrionismo, y moda.
David es más tranquilo, es médico, y tiene gustos que, normalmente, no identiuficamos con un hombre gay, como el que le guste ver el fútbol con sus amigotes en el bar.

Y todo esto, mezclado, a un ritmo trepidante, chocando unos con otros, y ayudándose al final.

Según pasan los capítulos, van apareciendo nuevos personajes y situaciones que nos dejan ver mucho más de cada uno de ellos y darnos cuenta de que no todo es blanco o negro, y de que lo habitual no tiene por qué ser lo normal, ni lo más aceptable.

Es ligerita, pero toca temas importantes, sobre todo en relación a los problemas de las familias homosexuales aún hoy en día, pero no es una serie "protesta". Yo, al menos, no la veo así.

Ya tenéis tarea y entretenimiento para unos días.
Espero que os gusten. Ya me contaréis a la vuelta.

domingo, 18 de agosto de 2013

Problemas de doble personalidad

Ayer el favicon, y hoy los perfiles. Estamos bien.

Resulta que, como ya he comentado, tengo otro blog, con otro perfil, con otra cuenta, y de otra temática diferente a éste. Y tengo este, obviamente, con el perfil de B.

Y estos días saltaba de uno a otro sin problemas y podía seguir los blogs relacionados con "A" que me interesaban con el perfil "A", y los blogs relacionados con los intereses de "B" con el perfil B.

Pero hoy no me deja. Hoy blogger me vacila hasta puntos insospechados.

Le doy a "Seguir" al blog de turno desde la cuenta "A", y me aperece que le puedo seguir como B.
Entro a modificar los datos del perfil, y el perfil que me aparece es el de "A", así que no veo qué puedo cambiar. Pruebo de nuevo a seguir el blog en cuestión, y lo sigue como B.

Si has llegado hasta aquí sin perderte, enhorabuena.
Y si, además, sabes cómo solucionarlo y me lo cuentas, te lo agradeceré infinito, porque lo de dar vueltas en círculo me aburre soberanamente.

NOTA DE EDICIÓN: De momento, he encontrado dos soluciones transitorias:
- Eliminar las cookies, pero al poco tiempo tendréis el mismo problema.
- Utilizar un navegador diferente para cada cuenta (gracias por el chivatazo, S-C)

sábado, 17 de agosto de 2013

Con el Favicon a cuestas

Resulta que hoy pensaba escribir una entradita sobre series que me parecen apetecibles para el verano, pero, como tengo tendencia a estar trasteando varias cosas a la vez, me ha dado por toquetear las etiquetas; y cuando he terminado de etiquetar mis entradas, me he dado cuenta de que aparecían bajo la cabecera, y no me gusta, y lo he querido cambiar, y me he metido en el diseño de la página, y me he tropezado con el "Favicon", y se me ha ido el santo al cielo.

He comenzado a trastear, he elegido la imagen, la he transformado, he entrado en el HTML -que me da más miedo que un nublado- y no he conseguido nada más que echar un par de horas tras la pantalla sin resultados satisfactorios.

Que digo yo que para qué me habré molestado en etiquetar nada, si a mi las etiquetas no me van.

Si alguien conoce el sistema para colocar un Facivon en versión para supermegatorpes con el HTML y vagos vocacionales con temas informáticos (vamos, dificultad máxima equivalente al mecanismo de un botijo), por favor, que me lo comente, que yo se lo agradeceré mucho.

Os dejo, que voy a echar otro rato quitando etiquetas.

UNAS CUANTAS HORAS MÁS TARDE...
Resulta que veo mi blog enlazado en el de una amiga con el Favicon puesto, me vengo aquí, ¡y aparece!
Juro que no he tocado nada desde esta mañana.
Misterios de la informática.
Cruzaremos los dedos para que se quede quietecito.

viernes, 16 de agosto de 2013

Sobre los seguidores.

Quien abre una bitácora virtual y dice que no quiere que nadie le lea, miente como un bellaco.

Si no quieres que te lean, escribes en un cuaderno bonito, de tapa dura y con candado, cuya llave llevarás en un bolsillito que te has abierto bajo la piel cual marsupial, en una zona cuyo acceso esté lo suficientemente camuflado y oculto como para que nadie te lo encuentre, aunque te meta mano de forma exhaustiva; o, en caso de ser menos clásico, en un ordenador o aparato informático similar, con ciento cincuenta mil trampas mortales, bucles, pop ups de Hello Kitty -en serio, ¿nadie le ve un aire siniestro a esta gata?-, viruses varios y maldiciones sobre el repertorio que te cantará de madrugada la autora del Hit Parade "Dientes, Dientes".

Es más, si eres lo suficientemente neurótico, ni escribes. Directamente, lo memorizas y lo codificas por si alguien te pincha con pentotal sódico para sacarte el secreto de las galletas de avena y que le recites el Cantar del Mío Cid al revés.

Cuando abres un espacio, virtual o no, te preparas para las visitas. No es que te engalanes y saques la vajilla buena, pero sabes que esa posibilidad de que llegue gente cabe y, dependiendo del caso, es más o menos deseada.

No negaré que los comienzos son duros, porque estás tú sola hablando contigo misma, y, aunque eso te da una libertad pasmosa pensando que nadie te juzgará por lo que expongas; por otro lado echas de menos la tertulia que se genera a partir de los comentarios.

Este no es el primer blog que abro, ni mucho menos. Creo que voy por el quinto. Éste es el quinto.
Y tampoco es el único que está activo, tengo otro que cuenta con bastantes seguidores; y que, de momento, prefiero tener separado de éste. De ahí que no lo haya publicitado para conseguir ese público de arrastre que sé que vendría. Algunas personitas de ese público, como mínimo a cotillear (cotillear, mientras no se haga daño a nadie, está demostrado que es saludable) Otras porque realmente tienen un sano interés por lo que hago y se lo agradezco muchísimo.

¿Y por qué esta separación de bienes, este ocultismo? Tan fácil y complicado a un tiempo como que este blog aún no tengo muy claro con que intención lo he creado, más que el de ir contando lo que se me apetece en cada momento, sin plantearme frecuencias, temas, orientación,...nada. Al libre albedrío. A mi libre albedrío, mejor dicho.

Y como no tengo claro cómo lo quiero gestionar aún, tampoco tengo claro quién quiero que entre, así que dejo que las cosas vayan fluyendo por sí mismas. Cosa bastante absurda, por otra parte, porque, mientras nadie te lee, sí existe el control, pero el día que ya entra alguien, y ese alguien tiene un perfil al que pueden acceder otros álguienes -si no existe el palabro me lo invento-, que resulta que les da por mirar qué lee, y van y entran....adiós control.

Lo que sí que tengo claro es que me gustaría que quien decida seguir este blog lo haga porque éste le aporte algo, aunque sólo sea entretenimiento, que no lo haga por compromiso, y que sea respetuoso con las ideas aquí vertidas, las comparta o no.

Ojo, que no estoy diciendo que no quiero aquí a mis seguidor@s del otro blog, ¡de eso nada! Para mi cada una de esas personitas se merece mi respeto y mi cariño por acompañarme cada día y darme su apoyo, y se lo agradezco infinito; sino que no sé cómo resultaría la mezcla, que aún estoy haciendo pruebas, y que prefiero ir abriendo el grifo poco a poco.

Quién sabe si dentro de nada cambio de opinión y lo digo abiertamente, se abren las compuertas, y que viva el trasvase del Ebro. De momento, voy filtrando la información con cuentagotas  y a personas muy concretas. A., Sergius, Shu, y Di han sido los primeros contactados. En ese orden, además. Y sigue el goteo informativo de forma paulatina.

Quizá también echaba de menos esta parte. El comienzo, la tentativa, la libertad de movimiento, el comprobar si alguien ha tropezado con tu blog de forma accidental, y el sonreir al ver que alguien aparece en el cuadro de seguidores. Gracias, Gordi, por animarte a ser la primera. Romper el hielo no es algo que se anime todo el mundo a hacer.

También quiero ir descubriendo otros blogs, ir conociendo otros lugares, e irme relacionando, pero no tengo prisa. Lo más bonito de los viajes es poder observar el paisaje, aunque tardes algo más en alcanzar tu meta.

Bienvenidos a los que vayáis llegando. Y gracias.

jueves, 15 de agosto de 2013

Pensar de más.

Llevo unos días bastante acelerada a nivel mental.

Por lo general, suelo controlar bastante que no se me recaliente el disco duro con tonterías.

Tras años de entrenamiento, he conseguido detectar cuándo entro en bucle o me quedo colgada en una idea o pensamiento poco productivo, absurdo, irreal, a veces hasta destructivo, o de pasado-presente-futuro imposible, y darle al botón de desconectar; pero esta semana debe ser que algo en el sistema ha conseguido hacer cortocircuito y me tiene saltando de pensamiento en pensamiento de forma compulsiva y me distrae mucho. Y me molesta mucho.

Lo primero, porque sé que son pensamientos que no llevan a ningún sitio y que no tienen ahora mismo solución factible por mi parte. El tema sobre el que versan es algo que no está, en principio y de momento, en mis manos; por tanto, hay que dejar que las cosas fluyan y se vayan recolocando; bien para que lleguen a una conclusión por sí mismas, bien para que lleguen a algún punto donde sí haya posibilidad de intervención. Y esa intervención se la debe plantear un@ cuando llegue el momento. No antes. El presente es el único momento en el que podemos actuar y en el que debemos estar plenamente.

Lo segundo, porque algunos de ellos son auténticas bobadas, viejos fantasmas que un día me asustaron pero que desterré al olvido. Ya hemos madurado. Todos. Los fantasmas y yo. Es como ver la reposición de una mala película. ¿Masoquismo? Estupidez, diría yo.
Menos mal que les hago el caso justo para darme cuenta de que están ahí y mandarlos al garete sin billete de vuelta.

Lo tercero, porque consumen energía, mucha, y hace calor, y no me apetece gastar energía en cosas que no valen la pena. Optimización de recursos al poder.

Lo cuarto, porque me irrita que algo que no merece mi atención me descentre y ocupe mi tiempo. Me gusta estar centrada, incluso en mi tiempo libre, aunque sólo sea para limarme las uñas. Por cierto, ya me toca (darle un repaso a las uñas, digo)

Y quinto, porque aquí me tenéis disertando sobre pensamientos que no hacen más que estorbar y que son el centro de un post.
Regalarle una portada a quien no tiene mérito me enerva.

domingo, 11 de agosto de 2013

El síndrome Post- Bridget Jones

No sé cuántas veces habré visto la película El Diario De Bridget Jones, y tampoco soy capaz de determinar cuántas volveré a hacerlo - porque me consta que lo haré-.
Es una de esas películas facilonas, predecibles, caóticas, divertidas, absurdas en muchos momentos, y con un ritmo muy rápido que salta, prácticamente, de gag en gag -y tiro porque me toca- dejando entrever cómo la protagonista de boicotea a sí misma a cada paso que da.

Mi relación con esta película ha ido cambiando a lo largo de los años y de las experiencias personales.

Todas le hemos puesto un nombre al odioso aunque atractivo Daniel (quien dice uno, dice dos, tres,...depende de la suerte que hayas tenido en este terreno y tu puntería eligiendo mal), y soñado con encontrar a un Marc Darcy, menos llamativo -salvo por el jersey del reno, que eso es de todo menos discreto-, pero mejor persona, más seguro, y por qué no decirlo, ¡también atractivo!

Y creo que si esta película ha triunfado tanto entre el género femenino es porque, en parte, nos hemos visto reflejadas en alguna (o algunas...o muchas) situaciones que atraviesa la protagonista, todas originadas por una falta de autoestima que le supone picos emocionales, meteduras de pata a muchos niveles, y, sobre todo, una ausencia de aceptación hacia su persona que se traduce en la mala elección de su pareja al principio de la historia.

Afortunadamente, muchas vamos madurando y aceptándonos tal como somos, generando relaciones más sanas y sufriendo mucho menos por tonterías. Sí, a lo mejor seguimos cayendo en lo errático de vez en cuando, pero no es algo traumático. Te ríes y pasas página.

Sólo hay que encontrar a esa persona que, como Mark Darcy, te diga las palabras mágicas: "Me gustas tal y como eres", y te despierte de tu letargo si aún estás en la fase Bridget Jones; o sonrías porque, por fin, alguien se ha dado cuenta de la joya que tiene delante si ya has superado esa fase, y estéis los dos dispuestos a pasar al siguiente nivel.

sábado, 10 de agosto de 2013

Dos segundos más.

Dos segundos.
Ese es el tiempo políticamente correcto que dos personas se quedan mirándose una a la otra tras terminar una frase. Pasado este tiempo, uno de los dos habla, o se mueve, o se va, o los dos se ríen,...o se quedan mirándose...y entramos en zona de conflicto.

Aún no sé qué fue lo que sucedió, ni cómo me di cuenta de que me había ido a vete tú a saber dónde a través de tus ojos mientras conversábamos y te sostenía la mirada. Ni siquiera soy capaz de recordar qué me estabas diciendo, y mira que tengo buena memoria.
Sólo sé que, de repente, regresé, que había estado dos segundos más de lo permitido por el protocolo en esa situación, y que seguías allí, también dos segundos más.

Fue extraño, y bonito, y confuso. Pero me gustó. Algo se movió y recordé que, pese a mi misma y contra todo pronóstico, sigo viva, y te encontré en mi regreso.
Gracias por estar ahí, por las risas, por la compañía, por la conversación, siempre buenas; pero, sobre todo, gracias por dedicarme dos segundos más.

jueves, 8 de agosto de 2013

Mudanzas

Lo más complicado de una mudanza, para mi, una vez has decidido dónde te quieres instalar, es darle forma al sitio, elegir los muebles, sus colores, las texturas y materiales, ubicar los objetos en el sitio correcto, ...hacer varias pruebas, que no te guste ninguna, que te gusten todas, volverte loca, cerrar la página y regresar el día después y volver a empezar con todo este ritual.

Todo para que al final decidas que quizá hoy el blog se quede con este aspecto, pero que mañana puede que cambie otras 15 veces.
Es todo bastante confuso hasta que encuentras lo que realmente te encaja, así que, paciencia. Aunque sé que ahora mismo sólo hablo conmigo misma en esta "fase beta", como dice mi amigo A.

Una vez escuché una frase en una serie que me gustó mucho:
"Tienes la capacidad de crear el mundo que deseas para ti, pero antes debes decidir de qué tamaño quieres que sea".

Sí, genial, pero nadie habló de decorarlo...
Mañana, quizá, encuentre las cortinas.
Deseadme suerte.

miércoles, 7 de agosto de 2013

El final del verano

Mi abuelo solía decir que el final del verano llegaba con la primera lluvia.

No se refería a las tormentas de verano, obviamente, sino a lluvia-lluvia. A veces es difícil distinguirlas, pero, para personas que tienen este tipo de sensibilidad, la diferencia es clara, aunque su apariencia pase casi desapercibida.

Yo he heredado esa capacidad de percibir los cambios de estación. Aunque para mi no es la lluvia el único indicio, pese a que sí suele estar presente.

Los cambios de estación son muy sutiles y aparecen de la noche a la mañana, todos juntos, aunque no queramos verlos.
La luz es diferente, el aire cambia, y hasta los ruidos habituales del entorno son distintos. Y entonces llueve. Más o menos, pero llueve. Y aparece el cambio.

Sé que por fechas no corresponde, pero el final del verano llegó hace 3 días.
No os preocupéis, vamos a tener un largo, cálido, y bonito otoño.

martes, 6 de agosto de 2013

Me he echado de menos...

Sí.
Me he echado de menos.
Y quizá sea curioso porque la verdad es que me comunico con el mundo cada día desde hace años. Pero me he echado de menos.

Tanto, que hoy tuve la necesidad imperiosa de crear de nuevo un sitio personal donde tratar de cualquier tema, real o inventado, con textos extensos o cortos, con imágenes o sin ellas, con sentido o sin él.

Me he echado de menos.

Y encontré mi antigua dirección de correo funcionando, la posibilidad de partir no desde A, sino desde B, porque ya tenemos una experiencia, porque B ha sido y es la esencia, porque la cara B siempre es más interesante y, ¿en realidad quién dice que la cara B no es la cara A? Y, si no es así, ¿qué importa?

Porque esta es mi zona, Mi Zona B. Y espero que te quedes. Y que vuelvas. Y que quizá sea mañana, o quizá no, cuando regrese a contarte algo. Pero todo llega para quien espera. A mi me ha esperado y aquí estoy.
Me he echado de menos. Y Mi Zona B, también.

Por cierto, hola.