lunes, 26 de agosto de 2013

Vamos...

-"¡Vamos!"- dijo - "¡Vamos" - volvió a repetir llena de entusiasmo y picardía, sin darse cuenta de todo lo que le estaba pasando por dentro a su amiga.

Ese "¡Vamos!" implicaba un viaje, una decisión, encontrarse de cara con un pasado que, para ella, estaba resuelto, guardado en una cajita con mucho mimo para que no pudiera hacerle daño a nadie, sobre todo a ella misma.

- "¡Vamos!"- insistía mientras la otra parte intentaba articular palabra.
No sabía si estaba preparada para encontrarse de nuevo en una situación frustrante ya conocida; pero, sobre todo, no tenía muy claro qué pasaría si las cosas habían cambiado.
La curiosidad le podía, el antiguo dolor que le hizo enfermar la mataba, pero su mundo y su forma de conducirse en  la vida eran muy diferentes a aquella época que pretendía enterrada.
Quizá era una prueba de fuego, quizá debería ir.

- "No lo sé. No te digo que no, pero tampoco te digo que sí. Lo vamos mirando."- Fue lo único que pudo responder en ese momento.
Y ya está mirando trenes.

2 comentarios:

  1. En ocasiones hay que pasar esas pruebas de fuego y comprobar que se es más fuerte

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    1. Sí, pero también hay que saber hacerlo en el momento adecuado. Hay que escuchar al cuerpo ;)

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