domingo, 29 de septiembre de 2013

Juana

Recuerdo la primera vez que la vi.
Estaba esperando que cambiara el color del semáforo para continuar mi marcha. Volvía de trabajar y mi mente estaba distraída, pensando en la riqueza de color que vemos cada día y que tan poco apreciamos, incluso en lo curiosas que son las mezclas genéticas y lo exóticas que resultan algunas personas "como esa chica", dijo una segunda voz dentro de mi cabeza.

Miré al frente y me topé con una mujer menuda, morena, con unos rasgos especiales. No era exuberante, deslumbrante, despampanante, ni ningún otro -ante que haga que te gires para mirarla; pero, sin duda, tenía algo diferente.

Desperté de mi análisis tras la cámara de 180 grados que comprende el ángulo de visión humana cuando me dí cuenta de que sus ojos estaban fijamente mirando a los míos y sonreía dulcemente, como si me saludara. Devolví el saludo silencioso, y cada cual siguió su camino.

Me pareció una anécdota sin la menor importancia, hasta que, unos días más tarde, me volví a encontrar con ella. No sé por qué había pensado que esa joven mujer y yo no nos cruzaríamos de nuevo, pero me equivocaba. Resulta que trabajaba en una tienda multiprecio de mi barrio regentada por un matrimonio oriental y sus hijos.

La verdad es que me sorprendió mucho encontrármela allí. Yo iba mucho por esa tienda y jamás la había visto, o, al menos, no recordaba verla, y mi memoria es bastante buena.
Pero lo que más me descolocó es que ella me reconoció a mi antes que yo a ella; y me chocó porque yo iba con un casco integral que sólo dejaba ver los ojos y la nariz.

Ella estaba en un pasillo, tras unos escalones que daban acceso al área al que me dirigía. Se paró, me miró, y me volvió a sonreír, igual que en el cruce del semáforo. Y volví a corresponder al saludo, pensando en si de verdad me había conocido, o sólo es que era así de amable con todo el mundo.

Desde entonces, nos hemos visto varias veces, seguimos con el mismo ritual: mirada, sonrisa, y cada cual continua con su plan.

A lo largo de las diferentes visitas a la tienda, he ido captando más información sobre ella.
Sé que su nombre es Juana porque oí llamarla así a la dueña del establecimiento en más de una ocasión. Un nombre sencillo, fuerte, incluso con un matiz más masculino que femenino, hasta pasado de moda en nuestro país. A mi eso, en contraposición con lo que iba descubriendo, y lo exótica que me parece esta mujer, me resulta aún más intrigante.

Es morena, de piel y de cabello, pero no llega a ser mulata, al menos, no lo parece. Por su acento, diría que su origen está entre México y Colombia. Incluso me arriesgaría a decir que más en el segundo lugar que en el primero por la suavidad de su entonación las poquitas veces que la he podido oír hablar. Siempre son frases cortas, así que aún estoy intentando averiguarlo.

Su cuerpo es menudo, no tiene formas rotundas, incluso cabría pensar en que tiene esa mezcla de fuerza y delicadeza típica de las bailarinas de danza clásica, que parece que se van a romper con un golpe de viento y después te levantan un piano en vilo sin soltar ni una gota de sudor.
No sé si se dedica a bailar, o alguna vez lo hizo, pero me encantaría descubrir si le da al clásico o a tribal, al baile deportivo, o a la danza urbana. O si nunca ha bailado.Pero me extrañaría.

Esa menudez contrasta con su cabellera espesa, negra y ondulada, con cierto toque salvaje, al igual que su mirada, oscura y profunda, enmarcada por unas cejas espesas y rotundas, pero perfectamente delimitadas.

Juana es todo un misterio.
Contrasta fuerza con dulzura, exotismo con la extrema sencillez, novedad con tradición. Y tiene raza, mucha raza. Es una extraña flor en medio del asfalto.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

¿Profesional o Titulado?

Hay confusiones que me hacen gracia y me parecen preocupantes a un mismo tiempo; una de ellas es la de utilizar el término "profesional" cuando lo que queremos decir es "titulado".

Seguramente, más de uno tenéis algún título, o varios, que os acreditan como aptos para realizar tal o cual profesión, pero, que por el motivo que sea, jamás habéis ejercido; por tanto, ¿se os puede considerar profesionales cuando no desarrolláis una profesión? No. Se os puede considerar titulados, personas preparadas, en teoría, para ejercerla.

Para mi, profesional es el que ejerce una profesión de forma continuada, con cierta habilidad, y un conocimiento técnico amplio en su materia, ya sea o no titulado. 

También sería interesante debatir sobre qué parámetros determinan que un título se considere más válido que otro para ejercer una u otra profesión, porque, por lo general, se peca de borreguismo: todos tienen que saber lo mismo, beber de las mismas fuentes, y trabajar igual; por eso se llaman títulos homologados. Todos han pasado el rasero de lo que se considera más oportuno según nuestros estamentos educativos que, cada 2 años, más o menos, le pegan un leñazo a los planes de estudios, haciéndoles perder calidad en la mayoría de los casos.
Luego aparece un señor -o señora- que se lee un librito que no entraba en los planes de estudios, o experimenta determinada vivencia, desarrolla una forma nueva de trabajar, y se convierte en el nuevo Premio LaLecheEnBote del año. Ahí lo dejo.

Pero reconocer esto en voz alta en un país afectado de titulitis, a veces hace que el tertuliano entre a rebatir dicha idea con demagogia. Ya os aviso de que no voy a entrar en ese juego, así que ni os molestéis en intentarlo.

Hay profesiones, de hecho, que aún no han caído en manos de los gobiernos y que, aunque parezca mentira, avanzan incluso más rápidamente en conocimientos y desarrollo que las homologadas. Y no hablo de profesiones extrañas. No haca falta recordar que, hasta hace relativamente pocos años, enfermería, sin ir más lejos, no se consideraba estudio superior; pero como el Estado vio filón económico, y las personas, o tenemos un título, o parece que somos menos, se creó la Diplomatura (ahora ya no sé cómo va eso, me perdí con Bolonia)

También hay profesiones con las que aún se está lidiando en este sentido, porque las escuelas privadas han desarrollado un conocimiento técnico bastante amplio y una forma de trabajar muy diferente y práctica y, cuando quieren meterle mano y "homologarlas" -ponerle el sello de aprobado por el Estado, sin más-, hacen unas chapuzas memorables que aún están intentando arreglar. Todo por no preguntar a las personas profesionales que llevan años ejerciendo en ese área porque no son titulados...
Vamos a ver, si no existe esa titulación oficial, ¿cómo narices van a estar titulados? Pero la profesión existe, déjate de títulos y deja al profesional que te muestre el camino para llegar a un punto de encuentro común, que es lo ideal.

También se puede ser profesional titulado, que una cosa no está reñida con la otra, ojo;  pero seamos conscientes de que un título no nos otorga profesionalidad, en todo caso, nos reconoce unos conocimientos y nos permite ejercer esa profesión en determinados lugares; y que ese título tiene unos parámetros que son, normalmente, un convenio; pero los convenios no tienen la verdad absoluta, hay vida más allá, así que no os limitéis a un título.

Si lo tenéis, seguid creciendo por vuestra cuenta y salíos un poco de lo de siempre, experimentad. Y, si no lo tenéis, pero os gusta vuestra profesión, si lo necesitáis para ejercer, pasad por el aro, pero, si no, sed felices y profesionales.

O sed felices profesionales, que es lo más.

martes, 24 de septiembre de 2013

Sueño y pasión

Anoche estuve viendo La Voz, y me dio por pensar.
Pensé en todas esas personas que tienen un sueño, que lo siguen, perseveran, viven en torno a él, e incluso algunos lo consiguen.

Y también pensé en las personas que tienen un sueño pero se asustan de poder creer en él y se alejan, buscando una vida más pragmática, con el "¿y si lo hubiera intentado?" revoloteando siempre en su cabeza, y en los que un día, hartos de ese "¿y si...?" se arriesgan.

Y recordé que yo una vez también tuve un sueño. Y lo seguí, pese a todas las voces opuestas, y peleé por él, fui en contra de la lógica y de una dinámica establecida, y lo conseguí. Lo tuve, lo viví, y un día nos despedimos. Porque los sueños, como todo, no permanecen; son momentos, y los momentos se viven, no se guardan en cajitas, ni se conservan en formol. Y, como ellos, nosotros cambiamos, y lo que un día es un sueño, otro ya no lo es. ¿Se convierte en pesadilla? No tiene por qué, eso depende de ti.

Y entonces me di cuenta de que lo que diferencia a un sueño - o lo que entendemos por "un sueño"- de una simple idea o proyecto que no entra en esa categoría es la pasión que nos infunde y la que le devolvemos. Es un amor irracional, loco, efusivo, errático y tenaz, a veces incluso destructivo en cierto modo.

Es bonito sentir pasión, vivirla, arriesgarse por ella. Aunque sólo sea una vez en la vida.

Pero la pasión hay que entenderla  y ser consciente de que un día se apagará. Puede que tengas suerte y acabe cuando acabe tu vida; o puede que tengas otro tipo de suerte y sobrevivirla; aunque, en ese caso, tendrás que aprender a vivir sin ella, sin aferrarte al recuerdo, pero disfrutando de él cuando lo necesites.
Incluso puede que hasta encuentres otra pasión. Porque la pasión no se busca, se encuentra.
O, mejor dicho, ella te encuentra.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Can You Love Me Again?

-"Recibí tu mensaje."
-"¿Y?"
-"¿Vendrás?"
- "Aún no lo sé."
- "¿Por qué?"
-"¿Tienes prisa por saberlo?"
- " Bueno, me gustaría saberlo, sí."
- "Eres muy gracioso, pretendes que te responda pero tú no me quieres contestar a una simple pregunta".
- "A lo mejor la pregunta no es tan simple".

Pues a lo mejor tiene razón. A lo mejor está preguntando otra cosa. A lo mejor hay mucho más detrás de esta conversación. A lo mejor no hay nada. Y lo mismo, lo mismo, hay que dejar que el tiempo sea dueño de sí mismo y no adelantar acontecimientos ni respuestas.

Can You Love Me Again? Temazo musical del día.
http://www.youtube.com/watch?v=CfihYWRWRTQ

"I need to know now, know now
can you love me again?"

No tengas prisa por saberlo. Disfruta del viaje.Saborea el momento. Confía.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Septiembre

El mes de septiembre siempre me ha resultado extraño; es final y principio mezclado, es fatiga e ilusión por lo nuevo a un tiempo, es como un ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio.

Está a caballo entre el verano, con su asfixiante calor, las jornadas de asueto, los días largos y las noches relajadas, la ausencia de prisas y, en muchos casos de responsabilidades; y el otoño, con su vuelta al cole, con el querer tenerlo todo listo y funcionando entre la noche del 31 de agosto y el amanecer del 1 de septiembre, robando tiempo al tiempo, añadiendo estrés a la prisa, haciendo cambios de armarios que aún no corresponden con la realidad exterior, y queriendo vivir en una rutina que está por establecer sólo "porque toca".

Y a los cuerpos, y a las personas, nos pasa lo mismo. Estamos raros, revueltos, confusos,...entre proyectos que dejamos aparcados y otros que están por venir.

¿Y si nos limitamos a disfrutar del momento?¿a saborear el hoy?¿a no juzgar al día por la fecha del calendario? No sé, por variar...

domingo, 15 de septiembre de 2013

Missing Mr. Big (Rescate Fotolog)

Una vez más vuelvo a ver la serie Sex and the city (sexo en NY)
Soy adicta, lo confieso.

Hoy me he quedado en el 5º episodio de la segunda temporada.
Lo gracioso es que, cuando me he puesto a buscar fotos para ilustrar este fotolog, sólo pinchaba en imágenes que me llevaban a sitios que hablaban de ese capítulo en concreto.

Este capítulo es la vuelta de Carrie con Mr. Big. A los seguidores de la serie no creo que haya que explicarles mucho más.


Hay un momento del capítulo, casi al final, en el que están jugando a los bolos y él le pregunta: "- ¿estás segura de que quieres que te vuelva a destrozar?-"

Ni Carrie ni yo estamos muy seguras de qué era exactamente lo que le preguntaba; pero ella dijo "Sí".

Yo sigo pensando en qué puedes contestar a esa pregunta, en qué es exactamente a lo que se refiere.
En cómo se puede ser sincera, valiente y suicida a un tiempo, cómo exponerse de una forma tan abierta a quien te amenaza con dejarte hecha trizas de antemano y que sabe que ejerce ese poder sobre ti.

Hay preguntas que no se sabe nunca cómo responder, pero no se olvidan, por todo lo que llevan detrás.
Still thinking, Mr. Big.


Carrie & Big - Hold You in my arms (Ray Lamontagne):
http://es.youtube.com/watch?v=FRGghfC2vME&feature=related
Hold You in my arms - Ray Lamontagne:
http://es.youtube.com/watch?v=406Se3xPTqQ&feature=related

Os dejo enlace a una página que trata las 4 fases del enamoramiento masculino:
http://simplementevanessa.blogspot.com/2008/05/entender-un-mr-big.html


...

Esa respuesta podría generar mucho debate, pero resumiremos en que, más allá de los códigos de cada pareja, de los subtextos, del guión, y del concepto de romanticismo que tenga cada cual, si alguien te destroza, es porque tú se lo permites.
Aún así, se sobrevive.

Como reza el proverbio chino: Cae 7 veces, levántante 8.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Hombres...

Hay hombres que se mueven, hay hombres que se agitan, hay hombres que no existen, 
hay hombres que no gritan, hay hombres que respiran, hay hombres que se ahogan,
hay hombres que ocultan la verdad, hay hombres que roban. 


Hay quién apuesta fuerte y decide quererte,
sabiendo lo fácil que resulta perderte,
sabes que siempre estaré cerca de ti. 


Hay hombres que te compran, hay hombres que se venden,
hay hombres que recuerdan, hay hombres que mienten,
hay hombres que prefieren no hablar, hay hombres que no entienden. 


Hay quién no tiene suerte y prefiere, engañarte, sabiendo lo fácil que resulta ganarte.
Sabes que nunca me iré lejos de ti. 


Tienes que aprender a resistir, tienes que vivir, esto no lo tengo esto no lo hay,
esto no lo quiero y esto que me das. 


Hay quién apuesta fuerte y decide quererte,
sabiendo lo fácil que resulta perderte,
Sabes que siempre estaré cerca de ti. 


Hay quién no tiene suerte y prefiere engañarte, sabiendo lo fácil qué resulta ganarte.
Sabes que nunca me iré lejos de ti. 


Hoy hay luna llena y un hombre camina por ella, Hoy hay luna llena y un hombre camina por ella.


Hay hombres...y hoy recurro a Fangoria y su Naturaleza Muerta.
http://www.youtube.com/watch?v=-aqxzWz7fv4

P.D.- Yo también sé poner enlaces a vídeos.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Ni blanco, ni negro, sino todo lo contrario.

Esta es una frase que siempre me ha causado mucha confusión, como la de "una de cal y una de arena", ¿cuál es la buena?, porque como te caiga en los ojos, las dos te amargan el día. Supongo que la de cal es peor, que la cosa es más irreversible, pero tampoco estoy segura, será cosa del contexto...

Y, como esas frases, hay situaciones en las que no sabes si has dado un paso hacia delante, dos hacia atrás, bailas tango o cha-cha-chá.

Teóricamente, poner las cartas en la mesa boca arriba, hablar claro, siempre indica un avance, lo que pasa es que a veces no se está jugando a lo mismo y aquí viene el lío. Va a ser cosa del código, mire usted.

Sé que cuento, sé cuánto cuento, pero ni sé qué cuento, ni cómo cuento, ni dónde cuento, ...¿te cuento un cuento?

Fdo: la cabra que se perdió en el garaje.

martes, 10 de septiembre de 2013

La Cabra Siempre Tira al Monte (Rescate Fotolog)

-"La cabra es un animal muy serio"- ; me dijo una vez una amiga.
Sí, claro, depende con quién lo compares.

Personalmente, es un animal que me cae simpático. Salvo en el momento en el que se le cruzan los cables y le da por embestirte.
Que no tiene por qué haber un motivo que tú conozcas; es que es una cabra, qué esperas.
¿O acaso se dice "estás como una cabra" por ser ejemplo de lucidez y compostura? NO.
Lo dicho, las cabras me caen bien.

Pero no es ese el caso.

Como la cabra, también tengo tendencia a tirar hacia determinados lugares, físicos o no, en contra de todo pronóstico y contra toda lógica.
Y me gusta hacerlo.

Al fin y al cabo, es una manifestación de la propia naturaleza de cada cual; y la mía me dice que hay lugares, situaciones, personas, oficios, gustos, etc que aún seguirán un tiempo conmigo.
Y hay otras que no, obviamente. Y que seguiré saliendo por peteneras de vez en cuando, también. Forma parte de mi encanto.

Sé que me despedí.
Pero nunca dije adiós.
Adiós es una palabra que no me gusta. 
Las cabras, sí.

...

No tenía intención de volver a actualizar tan pronto con un Rescate, pero es que Dina me ha tocado las cabras...
Con amor, reina, yatusabe.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Corre,corre, que me pillas...! (Rescate Fotolog)

El uróboros u ouroborus es un símbolo ancestral que muestra un gusano, una serpiente o un dragón engullendo su propia cola y formando así un círculo.

Según la Enciclopedia Británica, es la emblemática serpiente del antiguo Egipto y la antigua Grecia, representada con su cola en su boca, devorándose continuamente a sí misma.
Expresa la unidad de todas las cosas, las materiales y las espirituales, que nunca desaparecen sino que cambian de forma perpetua en un ciclo eterno de destrucción y nueva creación.

En algunas representaciones antiguas, el uróboros u ouroboros aparece complementada con la inscripción griega "hen to pan" = Todo es uno (pero con tipogracía griega que el fotolog no coge), principio de la alquimia.
Representa la naturaleza cíclica de las cosas, el eterno retorno y otros conceptos percibidos como ciclos que comienzan de nuevo en cuanto concluyen.

Y aquí es donde quería llegar.
Hace mucho tiempo, pero long, long time ago, conocí a alguien que se dedicaba a ser algo en lo que yo, poco tiempo después, me convertiría. Y él, algún tiempo, no mucho más tarde, dejó de ser.

Hoy, tras muchos años sin saber nada uno del otro, nuestros caminos se cruzaron y se invirtieron a un tiempo.

Hace relativamente poco, dejé de ser aquello en lo que me convertí. Y, parece ser, que él ha retomado el camino que una vez dejó y que yo había cogido, como si de una extraña carrera de relevos entre dos se tratara.

La situación me ha recordado al uróboros, o serpiente que se muerde la cola.

Siempre que algo termina para ti, comienza para otro.
Así que, por lógica, como todos estamos aquí porque nos corresponde, te toca empezar algo que otra persona dejó.

¿Quién se ha ido?


Y que cada cual lo coja por donde quiera.

domingo, 8 de septiembre de 2013

The Invisible Man (Rescate Fotolog)

Un día dejaré de buscar al hombre invisible.

Al fin y al cabo, ¿quién puede asegurarme que debajo de las vendas y la ropa realmente existe una persona?
¿Quién me dice que ese ropaje no se sostiene sólo por el aire que contienen las ideas que le han dado vida?
¿Quién puede argumentar a favor o en contra sobre que ese hombre invisible no es más que la proyección propia de miedos y deseos?
Porque eso es lo que le hace tan deseable y tan detestable a un tiempo. Porque tiene lo que buscas, tú se lo has dado; porque no es real fuera de tu mente, tú lo has imaginado.

Porque no existe.
Porque no es.
Porque le adoras.
Porque le odias.
Porque lo es todo.
Porque te hace ser nada.
Porque lo deseas tan intensamente como lo quieres destruir.
Porque te roba tu realidad, tu energía y tu ilusión a un tiempo.


Un día dejaré de buscar al hombre invisible.

...

Ya he dejado de buscarlo. Creo que es más divertido y más práctico conocer a los visibles...o a "invisibles" que no te aportan angustia existencial.O que te busquen ellos. Y hasta que te encuentren.



sábado, 7 de septiembre de 2013

Viejos nuevos lugares.

A través de la ventana me llegan sonidos que me trasladan a otro tiempo, a otro lugar, muy lejanos ahora.
Incluso el olor y la temperatura del aire, el tipo de luz, coinciden con unos recuerdos que brotan espontáneamente.

Desconozco el motivo. Ni siquiera podría decirse que aquella fuera una época especialmente buena ni feliz; al contrario, hubo más momentos de tensión que otra cosa, pero también muchas experiencias que me ayudaron a aprender a vivir, y muchas personas que fueron -y algunas siguen siendo- importantes en mi vida.

Tampoco es añoranza, no pienso voluntariamente en ello; ni en esa etapa, ni en ese lugar, ni en esa gente, pero el caso es que a veces, si me dejo llevar por lo que me llega, me cuesta saber dónde estoy. Si tengo los ojos abiertos, comienza la extrañeza por este hecho; si los tengo cerrados, es que estoy soñando, y no me extraña tanto.

Cuando esto sucede, a veces me planteo un regreso en plan turista para ver todo lo que ha cambiado esa pequeña ciudad, pero sé que, probablemente, ni siquiera reconozca la mayoría de las calles. Ni siquiera sé si aún existe la que un día fue mi casa. Y no sé qué sería mejor, la verdad. A veces es mejor quedarse con una imagen, con una foto antigua, y no dar más vueltas a las cosas. No, salvo que quieras comenzar una nueva historia en un lugar que un día conociste, pero que ya no es el que fue.

viernes, 6 de septiembre de 2013

El chico de la perilla

Tenía el gesto mohíno. Estaba sentado sobre los brazos del sillón de la entrada, con los brazos cruzados y las piernas extendidas todo lo largo que era a juego, mientras parecía hipnotizado por uno de los botones de su camisa.

Al verle, sonreí. Era un elemento que me inspiraba cierta ternura, siempre me daba juego su presencia.

-"¿Qué te pasa?¿Estás aburrido?"
- "No, es que no me apetece nada currar"
- "Jjajaja! A mi tampoco me matan las ganas, pero será sencillo y rápido. En día y medio se acabó el hacer de guías" - le contesté mientras me senté en el sofá más cercano del hall.
- "De niñeras, querrás decir"
- "No creo que estar por aquí dando vueltas para informar o echar una mano a unos cuantos adultos que sólo se alojarán una tarde, con su noche y mañana correspondiente sea hacer de niñeras. Además, es voluntario, podrías haber dicho que no."
- "Ya, pero como me dijeron que estabas tú..."
- "Claro, ya tienes a quien te resuelva la papeleta si te agobias, ¿no?"
- "Que no, que no es eso...!"
- "Ya lo sé, qué fácil eres de picar".

Me acerqué hasta el mostrador sin perderle de vista.
Siempre me había parecido que tenía un atractivo especial. Era alto y desgarbado, aunque no excesivamente delgado. Tampoco era excesivamente fuerte. Tenía ojos de niño y lucía una perillita con la que yo le solía tomar el pelo llamándole Don Quijote cuando empezaba a desvariar, que solía ser bastante a menudo.
Me gustaba mucho su cabello negro y espeso, y el sonido de su voz.

Reconozco que, más de una vez estuve a punto de intentar algo con él, pero era tan simple, tan predecible, tan típico y tópico, que, antes de llegar a primera base, ya me había dado el sopor y me había bajado la libido a la altura del dedo meñique del pie derecho. Y es que no puedo con los hombres con tan poco recorrido mental, por muy monos que sean. Por eso seguíamos siendo compañeros de trabajo, colegas, conocidos; y no amantes, ni rolletes; ni siquiera podía considerarse que entre nosotros hubiera una amistad propiamente dicha, aunque nos entendíamos muy bien y había aprecio mutuo.

- "Levántate, están llegando" - le dije.
- "Voy a abrir la puerta".
- "Odio que te marches, pero me encanta ver cómo te vas" - le dije irónicamente.
- "¡Qué capulla eres, jajaja!"- Me respondió con una risotada y una encantadora sonrisa al final.

Como ya había dicho, me daba mucho juego.



jueves, 5 de septiembre de 2013

La reunión

Ni siquiera sé cómo llegué allí, pero estaban todos. Revueltos y mezclados. No tenía ni idea de que se conocieran entre ellos, ni de cómo se habrían podido organizar, pero la noche prometía.

Muchas risas, mucha gente, muchas conversaciones intrascendentes a medias, y un ánimo festivo que lo invadía todo.

Poco a poco, según se fueron haciendo grupitos, según conseguía tener alguna conversación algo más privada con algunas de aquellas personas, fueron saliendo viejas cuitas, antiguos reproches que, en un primer momento, quizá por la emoción del reencuentro, habían quedado solapados bajo el sentimiento de alegría colectiva.

Recuerdo haberme fijado en Luisem, a quien le seguía gustando ser el centro de atención, mostrando un cuerpo atractivo, fuerte y poderoso, y exhibiendo la redondez de sus glúteos, a juego con la de su cabeza, mientras se marcaba un extraño baile con un ser más extraño aún. "Pf, me aburrre", pasé a otra cosa. Ya poco le podía reclamar. Además, siempre había sido así, lo que pasa es que ahora ya no me daba ni frío ni calor.

También me extrañó encontrarme con mis amigas Flor y Kara, ambas tremendamente ocupadas siempre, sin tiempo ni para ellas mismas, ni, por supuesto, para desplazarse hasta mi ciudad, ya que ambas vivían fuera y ninguna en la misma localidad.
Me gustó verlas, aunque apenas pude cruzar un saludo con ellas, ya que la turba me desplazó hasta otra sala donde, por arte de birbibirloque, me encontré en un espacio en el que, por fin, tenía autonomía de movimiento; y, entonces, vi algo que me paralizó.

Me encontré con una melena lisa de color fuego y unos rasgos de belleza clásica, tan pulidos que parecían irreales. Reconocía ese rostro: Valeria.

En cuestión de segundos, esa mujer de dimensiones diminutas, pero perfectamente equilibradas, me alcanzó y me dio un fuerte abrazo.
Hacía tanto que no la veía, quería preguntarle tantas cosas, me sorprendió tanto verla, que fui incapaz de emitir sonido alguno.
- "Tienes que darte prisa, nos queda poco tiempo"- me dijo; y, sin darme opción a responder, a intentar averiguar de qué me hablaba, tal como llegó, se fue, como una exhalación.

De nuevo me arrastró la corriente hacia la sala principal, de donde algunos ya se marchaban. Busqué con la mirada aquella cabecita roja, pero no la encontré; así que aproveché que había quien iba en mi misma dirección parte del camino y abandoné la fiesta.

Por fin me quedé sola el último tramo, y decidí tomar un atajo para llegar a casa. Fue entonces cuando me di cuenta de que ni siquiera iba vestida para un evento como en el que había estado, salvo que hubiera sido una fiesta de pijamas, o una reunión informal tras una sesión de ejercicio, pero nadie pareció notarlo. Al menos nadie me dijo nada. Ya daba igual, de todas formas.

Seguía pensando en Valeria, en dónde podía haber estado todo este tiempo, qué había sido de ella, cuál era su historia, por qué estaba allí, y, sobre todo, qué querría decir con esa frase. ¿Prisa en qué, para qué?¿a quién incluía ese "nos"?¿Estaba ella en esa forma verbal?¿estaba yo?¿se refería a un grupo?¿a cuál?¿por qué?...Nada me encajaba.

Necesito hablar con ella. Necesito verla otra vez.
Y tengo que darme prisa.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Los 7 derechos básicos Chakráticos (Rescate Fotolog)

Como ya os comenté hace unos días, voy a rescatar algunos posts que me gustan especialmente del antiguo fotolog.

Generalmente, el texto actual, el que os escribo a día de hoy, estará en negro; y el del Fotolog, en otro color, así no habrá lugar a equívoco cuando tenga algo que añadir o modificar al texto original.

Los 7 Derechos básicos Chakráticos
Hoy me apetecía escribir algo, pero estoy poco inspirada para crear un texto ( En esto coincidimos, oye)
Sin embargo, he levantado la vista y he tropezado con un recorte que ocupa un espacio en mi pared desde hace ya tiempo. Ni es mío, ni recuerdo el nombre de su autor, pero ahí os lo dejo. (y en esto también)
Independientemente de tus creencias o tu desarrollo espiritual, o de lo que te preocupen ambos, su lectura ni te va a sobrar ni te va a estorbar; porque, si sabes leer entre líneas, te darás cuenta de que lo que resume este texto es tu derecho a una existencia digna.

Primer Chakra: Derecho a Tener
El derecho que subyace al chakra primero es el de "estar aquí" o Dassein, como se diría en términos filosóficos; lo cual se manifiesta en el derecho a recibir lo necesario para la supervivencia. Cuando se nos niegan las necesidades básicas de la supervivencia (alimento, vestido, vivienda, calor humano, sanidad, un medio tolerable, contacto físico) está amenazado nuestro derecho a tener. Como consecuencia, tenderemos a poner en tela de juicio tal derecho en el curso de nuestra vida y ello en relación con muchas cuestiones, desde el dinero y las propiedades, hasta el amor y el tiempo que necesitamos para nosotros mismos.

Chakra Segundo: Derecho a Sentir
"¿Es que no sabes dominar tus emociones?¡Deberías avergonzarte de ti misma!". Semejante adoctrinamiento infringe nuestro derecho a sentir. Una cultura que reprime la expresión de la emotividad, o que considera débiles a los que demuestran sensibilidad, también infringe ese derecho fundamental, uno de cuyos corolarios es el derecho a desear. Pero si ni siquiera se nos permite sentir, dificilmente averiguaremos qué es lo que deseamos.

Chakra Tercero: Derecho a Obrar
Lo restringe la autoridad abusiva de parte de los padres y autoridades de la cultura en la que vivimos. Se encarcela a los no sumisos. Se nos enseña a obedecer y a someternos. La experiencia de tal ambiente nos comunica que más nos vale que nuestras acciones sean conformes. El temor a los castigos y el hábito adquirido de la obediencia ciega, inculcados por la autoridad paterna o por las instancias culturales, obstaculizan seriamente nuestra capacidad personal, el uso consciente de nuestro derecho a obrar.

Chakra Cuarto: Derecho a Amar y Ser Amado
El amor bajo condiciones atenta contra la autoestima del niño. En cuanto al condicionamiento cultural, la restricción del chakra cordial se halla en las actitudes censoras ante los hombres que aman a otros hombres y las mujeres que aman a otras mujeres, los amores interraciales, o las relaciones simultáneas con más de una persona. El derecho a amar queda perjudicado en los conflictos raciales, en la opresión de una cultura por parte de otra, en las guerras, y en todo lo que origina enemistades entre distintos grupos.

Chakra Quinto: Derecho a Decir y Escuchar la Verdad
"Esas cosas no se dicen", "los niños no hablan en presencia de los mayores". Y también cuando nadie escucha lo que decimos, o cuando no se nos habla con sinceridad, se nos niega la expresión, se nos enseña a guardar secretos, o incluso a defender los mitos de la familia, y así se cierra el quinto chakra. Cuando se nos critica por intentar hablar, o se traiciona nuestra confianza revelando asuntos privados nuestros, gradualmente vamos perdiendo contacto con nuestro derecho a hablar.

Chakra Sexto: Derecho a Ver
Se transgrede este derecho cuando quieren convencernos de que no es verdad lo que hemos visto, se nos oculta deliberadamente, o se nos niegan las cosas, o se pone en tela de juicio el alcance o la amplitud de nuestra visión. Cuando lo que vemos a nuestro alrededor es desagradable, feo, o contradictorio con otras cosas también vistas, la visión física puede resultar perjudicada por la clausura del tercer ojo. Reivindiquemos el derecho a ver, porque ello nos ayudará a recuperar asímismo nuestras facultades intuitivas y extrasensoriales.


Chakra Séptimo: Derecho a Saber
Comprende el derecho a la información, a la verdad, a recibir educación y conocimientos. Pero también son igualmente importantes nuestros derechos espirituales, en particular el de relacionarnos con la Divinidad como quiera que nosotros la llamemos, en tanto la percibamos. Imponer un dogma espiritual a otra persona es una infracción a los derechos personales significados por el séptimo chakra.


Personalmente, algunos puntos los matizaría, los ampliaría y/o incluso eliminaría alguna cosilla, pero me gusta respetar los textos de forma íntegra cuando me los prestan.

Eso sí, le voy a añadir un derecho que no sé en qué chakra ubicarlo: El Derecho a Divertirse

martes, 3 de septiembre de 2013

Cambios

La mañana era tranquila, no parecía que fuera un día laborable. Quizá porque para ellas comenzaba la jornada un poco más tarde que para los demás.

Corría un aire suave, agradable, e incluso la luz era cálida para una matiné que sucedía a dos días de tormenta torrencial.

De espaldas al ventanal abierto, donde le gustaba sentarse, se encontraba agazapada sobre una taza de té caliente cuando su compañera entró por la puerta, pertrechada con un desayuno completo del que le llegaba el aroma a café recién hecho.

Volvió a inclinarse sobre su taza, entornó los ojos al mirar hacia afuera, e inspiró profundamente.
- "Huele a cambios" - dijo sin levantar la vista de la línea imaginaria del horizonte.

-"¿Pero buenos o malos?"- preguntó su acompañante.

Volvió a entrecerrar los ojos y arrugar la nariz. -"Cambios".

A veces podía ser muy críptica, pero de lo que no dudaba Mar era del olfato de su compañera. Habría que preparar las tablas de surf, porque llegarían las olas en cualquier momento.

Ya estaban llegando, de hecho.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Patio de luces

Me fascinan los patios de luces, patios internos, patios de vecinos, ...llámalos X.
Me fascinan los patios.

Son el perfecto testigo mudo, el cómplice silencioso de múltiples vidas, de sus costumbres, sus sonidos, sus olores, incluso de sus estados de ánimo.

Sólo con permanecer callados, podemos captar mucha información gracias a ellos: si hay gente en casa, si la gente es de una edad u otra, si sólo están de paso, si acaban de mudarse con intención de quedarse, ... incluso podemos observar la evolución de una vida: una pareja que llega, el perro que adoptan al poco tiempo, las vacaciones, el perro que no vuelve, la vecina de arriba que les pregunta, "el perro se ha quedado en el campo con mis padres", las obras en casa, el cambio de trabajo -nos lo delata la ropa tendida, pero eso entra ya en experiencias visuales-, etc.

También nos informa de los sonidos de la calle, porque, curiosamente, muchos patios que deberían ser internos, dan justo a la fachada del portal, por tanto, a la calle principal; o incluso se crea un pasillo entre patios internos de diferentes bloques que no son adyacentes, como si de una calle se tratara. Entonces podemos escuchar el ritmo del día: el tráfico más o menos intenso, las conversaciones de trabajadores y paseantes, movimiento en las casas, los timbres, personas hablando por el móvil, los motores de refrigeradores y maquinaria de los comercios adyacentes,...el olor del aire, el calor o el frío del mismo, el tipo de luz,...

Y si ya te asomas, o simplemente observas desde un punto en el que puedas tener una imagen de conjunto de los patios de una comunidad, toda esta información se incrementa de forma exponencial.

Hay quien se pone la tele para distraerse. Yo creo que es mucho más entretenido prestar una atención pasiva a lo que te llega a través de la ventana que da al patio de luces. Puedes imaginar vidas, crear historias,...

Me fascinan los patios de luces.
Y las terrazas.
Pero de las terrazas hablamos otro día.