sábado, 9 de noviembre de 2013

Dame 5 minutos

5 minutos. Es todo lo que te pido. Es lo que me sueles pedir. Y aún no lo hemos conseguido.

5 minutos, y enseguida comienzan a reclamarnos. A reclamarte a ti, y yo tengo que salir; a reclamarme a mi, y tú no puedes estar; a reclamarnos a los dos, y no hay forma de coincidir.

5 minutos. Y sales a buscarme, me agarras por la muñeca, y me dices sonriendo: "Ven, por nuestros 5 minutos"; y, al llegar a la puerta, nos soltamos porque hay una nueva trampa.
"Salgo en 5 minutos", te disculpas. Y yo espero fuera esos 5 minutos. Y pasan. Y la gente sale. Y te busco, pero no te veo. Te has ido.
Han pasado esos 5 minutos.

Toda una eternidad por 5 minutos que se nos escurren entre los dedos, que juegan con nosotros al gato y al ratón. Pero no desisto; lo conseguiré, lo conseguiremos, los tendremos para nosotros.

Quiero esos 5 minutos. 5 minutos eternos contigo.

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