lunes, 23 de diciembre de 2013

La pared de Penélope

Veo que andáis de vacaciones...o que no me habéis echado de menos en absoluto, en base a la avalancha de comentarios en el post de ayer. No os culpo. No hay rencor.

No sé muy bien cómo empezar este post, así que lo haré directamente, sin envolturas ni preámbulos.

Llevo 3 meses aguantando las obras del piso de al lado, que llevaba años vacío -y que de verdad que no nos hubiera importado que siguiera así muchos más-.

Todos sabemos que las obras son muy molestas, sobre todo si la cosa es pared con pared, y en la primera fase: la de destrucción de lo anterior para empezar a poner nuevo material y mobiliario.

El problema de estas obras en concreto es que llevan 3 meses con la misma pared. Sí, sólo con una; y no tiene precisamente ni el grosor ni la longitud de la muralla de Ávila ( menos aún la de la muralla China) Y yo me pregunto qué narices estarán haciendo, porque estas paredes son tan finas que si estornudas el vecino te dice "¡Salud" -o "¡Jesús!", dependiendo de lo religioso-clásico que sea.  Vamos, que está la cosa entre el papel de fumar y el de un ladrillo normal.

Así que he elaborado una teoría: creo que estos obreros, llegado un punto en el que ya no quedaba más ladrillo ni cemento por tirar -aunque yo confío en sus posibilidades y en que cualquier día me encontraré su fea cara por el pasillo porque se les ha ido la maza de más- han decidido prolongar su estancia colocando baldosines por la mañana y destruyéndolos por la tarde, al más puro estilo Penelopiano (de Penélope, la esposa de Ulises,...¿os suena?) Eso, o la dueña no se aclara con lo que quiere y, cada vez que viene de visita -que siempre que aparece el resultado es que los obreros se quedan 1 hora más dando la brasa por sistema-, cambia de idea y les hace tirar lo que ya tienen montado. Le debe sobrar el parné. Pero a mi la paciencia, que mira que la tengo bien criada, se me está volviendo pelín maleducada, y tengo unas ganas de sacarle el dedito grosero a la doña que no lo sabe nadie.
Eso, o me voy a dar una vuelta a la calle hasta que calculo que se han ido. Pero es que a mi también me apetece estar en mi casa de vez en cuando, tranquila, sin gritos, ni golpes provenientes de los pisos colindantes.

Creo que me voy a poner unos inciensitos y tomarme una tisana relajante, que se me quiere escapar el zen por momentos y no lo va a conseguir, ohmmmmmmmmmmmmm!

sábado, 21 de diciembre de 2013

Máquina de tiempo

A las buenas, señores! Que ya tocaba.
No sé si vosotros me habéis echado de menos, pero yo sí. Me he echado de menos, y a vosotros, de paso, también. Aunque la realidad es que a vosotros os he seguido leyendo cuando he podido, pese a que lo de escribir no me ha sido factible.

Y no, no me estoy justificando, estoy en mi tiempo de protesta personal minimalista. No he tenido tiempo ni de rascarme, no ya desde la última actualización, sino desde semanas antes.

¿Y qué has estado haciendo? Puede que se pregunte alguien, y puede que no, pero os voy a responder igualmente: que yo sepa, aparte de lo habitual, poco más.
Vale, sí, un curso que me ocupó un par de fines de semana, lo cual me convirtió las semanas entrante y saliente en una megasemana non-stop de 12 días (porque al fin de semana de la saliente por fin le pude llamar "finde" y descansar)
Y mira que me enrollo.

Que no, que no he hecho nada del otro jueves, pero no me ha cundido, sin más.

Por eso quiero una máquina de tiempo, para hacerme un par de horitas de relax cuando la cosa apriete mucho, y, de paso, regalarle alguna a quien vea necesitado de ese extra (no al que sea un agonías y no respete a su propio cuerpo, no; a quien se vea superado en un momento determinado por la vida misma)

Y también me molaría una máquina del tiempo, que no es lo mismo una máquina de tiempo que una del tiempo; y no es que esté esta última a temperatura ambiente, como el café, es que una es para fabricar más cantidad de producto temporal, y otra es para viajar dentro de él. Que a veces pasan cosas que te llevan a invocar el condicional imposible, ese tiempo verbal que los anglosajones acuñaron, y que se usa en cualquier idioma para teorizar sobre cómo habrían sucedido las cosas de haberlas hecho de otra manera.

Si no hubieras estado debajo del balcón, no te habría caído la maceta encima. O sí. Que balcones hay muchos; y macetas, una menos.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Gente en el armario

No sé qué tiene el personal con los armarios, que todo lo guardan allí: ropa, zapatos, cadáveres, ...y ¡hasta a ellos mismos!

En cualquier caso, tampoco sé muy bien por qué, el caso es que a mi se me da genial encontrar las cosas que se perdieron dentro de esos armarios ajenos, aún sin saber que existen. Es algo extraño. de repente, no es que me cuenten que tienen un armario, ¡es que me lo vuelcan encima!

- "Engaño a mi mujer" (no, no la engañas, le eres infiel, pero ella lo sabe, así que no hay engaño)
- "Maté al perro de mi vecino, fue un accidente" (eso se lo dirás a todas)
- "Soy gay" (estupendo, ¿y qué?)

Así, sin preguntar ni nada. Un día les entra el acongoje, se privan como los niños pequeños cuando van a soltar un cacotazo en el pañal, y te lo sueltan. Y apáñate como puedas. Menos mal que estoy curada de espanto y no se me queda cara planchada.

Que yo les agradezco la confianza, oiga, no se vayan a creer, pero estoy por rentabilizarlo:

¿Tiene usted un armario?¿Tiene algo que sacar de él?¿No lo sabe?
No se preocupe, ¡aquí llega su solución! En 5 minutos le resuelvo sus dudas.
Éxito garantizado 98% (hay que ser modestos)




lunes, 2 de diciembre de 2013

Premio Liebster, gracias, Elvis!

Si alguna vez me hubieran dicho que recibiría un premio de parte de Elvis, hubiera preguntado por el tratamiento psicotrópico del anunciante. Más adelante, quizá hubiera pensado en un antiguo y querido maestro que tuve al que le encantaba la música del Rey del Rock y cuyo sobrenombre era éste. Pero no, tampoco es suyo.

Este primer premio de este humildísimo blog viene de parte de Elvis, bloguero de Graceland (no podía ser de otra forma), que ha recibido y repartido generosamente, y cuyas respuestas al tag que le acompaña no os podéis perder.

Me ha retado a responder yo también a dichas cuestiones, así que aquí va mi aportación:
1.- Si tuvieras que cambiarle el nombre a tu blog, ¿Cuál le pondrías?
La verdad es que creo que no podría haber elegido mejor nombre que el que tiene, es exactamente lo que buscaba para este rincón, así que no me lo planteo siquiera.

2.- Conoces a tu pareja ideal, te enamoras y el sentimiento es mutuo, pero de pronto un día te dice que, en su opinión, todos los que escriben blogs son unos gilipollas. ¿Qué haces?
No creo que pudiera llegar a considerar a nadie pareja ideal con dicha opinión, y que soy bloguera habría salido rápido en la conversación. Si realmente esa es su opinión, buen viaje compañero. Una persona que no me respeta y/o que pretende ningunearme no tiene cabida en mi vida.

3.- Entre no volver a escribir un blog nunca y no volver a tener sexo oral nunca, ¿qué elegirías?
Elegiría conocer a la mente prodigiosa que considera excluyentes estas opciones. Creo que se lo tiene que revisar. En serio.

4.- Supón que, a partir del mes que viene, la única forma de escribir un blog es pagando una mensualidad, ¿cuánto es el máximo que estás dispuesto a pagar?
Confío en el universo y la habilidad de las personas para evitar tal pago.
Uséase: nada.
Ahora, que se preparen las redes sociales a aguantar biblias y quijotes, a ver cuánto les dura la tontería.

5.- Aparece un nuevo comentarista en tu blog, parece muy majo y educado, pero acaba todos sus comentarios diciendo "Viva España, viva el rey, viva el orden y la ley!", ¿Qué haces?
Lo primero, partirme de risa con el personaje. Lo segundo, en lo que no vea que hay referencias polémicas políticas o sociales, no creo que le dijera nada. Lo mismo es una chufa personal y el hombre es fan de Águila Roja, yo que sé...

6.- Si tu blog empezase a hablarte, ¿irías al psiquiatra o lo aceptarías como un amigo más?
Un amigo más. Y que viva la física cuántica y la multidimensionalidad.

7.- Se planta en tu casa un inspector de Hacienda y te pregunta si tienes un blog, ¿le dices la verdad, o lo niegas para quitarte de líos?
No responderé a esa pregunta sin la presencia de mi abogado.

8.- Descubres que tu bloguero favorito es, en realidad, Ana Botella, ¿qué haces?
Flipar, básicamente.

9.- Si te pagasen 20000€, ¿te tatuarías el símbolo de blogger en el cuello?
Es pasta, pero la piel es mía. Supongo que depende de cómo me viera, del diseño, tamaño y lugar de emplazamiento, pero si es en la nuca y chiquitillo y mono, quizá sí.

10.- De pronto un día se te aparece la Virgen María, te mira fijamente, te dice: "tu blog es una mierda, colega" y desaparece sin más.¿Qué haces?
Despertarme con la firme idea de no cenar nunca más lo mismo que anoche.

11.- Crees que en la blogosfera hay demasiados blogs que hablan sobre...
Cualquier cosa, pero cada cual tiene su forma de expresarlo. Con seguir o no seguir el que te agrada, suficiente. Hay sitio para todos.

Desde aquí, gracias a Elvis por la nominación, y os invito a quienes os apetezca a hacerlo.