domingo, 7 de diciembre de 2014

Hombres grises

Hubo un tiempo en el que me gustaban los hombres grises. Y no lo sabía.
No sólo me gustaban. Tenía una especial habilidad para encontrarlos, hacer que se dieran cuenta de mi existencia, e incluirlos de forma íntima en mi vida. Uno tras otro. Tras otro.
Los coleccionaba.

Los hombres grises eran hombres -o proyectos de serlo- políticamente impecables.
Posición social acomodada, estudios superiores, atractivos sin resultar ofensivos, educados, y con una bonita familia que quedaba fenomenal en las fotos y felicitaciones navideñas.

Generalmente, eran personas litúrgicas en cuanto a su forma de proceder en la vida, todo lo hacían con un orden y concierto reglados y normativizados, aceptados y valorados por no destacar del grupo y seguir perpetuando un estilo de vida y un lobby social tácito y ladino para aquellos que no pertenecieran a esta clase.

Los hombres grises eran aquellos que hacían las cosas "como Dios manda", que mantenían su fachada impecable y la trastienda, normalmente, hecha un desastre, donde guardaban cadáveres, lágrimas ajenas, y vergüenzas propias de toda índole.

Esos hombres, con tan buena pinta de entrada, y tan buenas formas al trato, no eran malas personas per sé; simplemente, acataban sin rechistar y si cuestionar las normas del juego que venía heredado de generación en generación de los que lo crearon y que, pocas veces, dejaban descubrir a alguien que, por naturaleza, no intuyera que existían, salvo a cambio de un agujerito en su alma que, con el tiempo, se haría más y más grande, hasta transformarse en un vórtice negro donde sólo existía la nada...y la perfecta representación de la norma.

En ese momento de coleccionismo absurdo no me paraba a pensar en la razón de que me llamara tanto la atención un ser tan opuesto a mi; pero, pasada la fiebre, y analizando el momento, llegué a dos posibles conclusiones.

La primera, es que partimos de la base de que soy optimista por naturaleza. No creía que esos hombres grises fueran malas personas de forma intrínseca. Simplemente, estaban dormidos, y como todo lo que está dormido, cabía la posibilidad de despertarse. De hecho, con algunos conseguí demostrar esta teoría a medias. Y digo a medias porque, cuando vieron los colores, les gustó, pero se asustaron, porque no conocían las normas a seguir en ese nuevo juego. Un juego sin normas. Y cuando alguien sólo sabe caminar con bastón, y quiere ese bastón, y se cree que no es un bastón, sino su pierna, es difícil convencerle de lo contrario. Y se volvieron a dormir, y a ser grises.

La otra, es que, admitámoslo, a veces se me hacía cuesta arriba luchar contracorriente y, por algún pensamiento extraño y errático, pretendía confundir el colorido de mi pelaje escondido tras una capa gris y rígida, rechazar la esencia de lo que era mi base, y conocer ese mundo desde dentro, porque ser yo era muy complicado entre tanto personaje deslavado y pensaba que mi vida sería más sencilla al otro lado.
Pero nunca terminé de cruzar la valla. Igual que ellos no eran capaces de despertar, yo no era capaz de entrar en coma. No quería, y no debía. Algo dentro de mi se rebelaba y me decía que, si yo tenía esas plumas, era porque estaba hecha para volar.

Y un buen día me quitaba la capa, decía adiós a ese hombre gris de turno, y me acabé cansando de ese juego absurdo que sólo me desgastaba y que, además, me hacía perder interés por días.

Poco a poco, los hombres grises fueron desapareciendo de mi radar. Ahora los reconozco, los saludo, y algunos hasta me caen bien. Pero no me apetece tener con ellos nada más allá de una conversación trivial muy de tarde en tarde.

Ahora sólo me interesa la gente de colores.
Soy un arcoiris con patas. Y me gusta serlo.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Sentirse de madera

Hay días en los que te levantas y te duele todo. Hasta el pensamiento. Te cuesta moverte, estás agotada, agarrotada, lenta. Y te preguntas qué habrás hecho para sentirte como un saco de boxeo a última hora de la noche, cuando hasta el más triste de los aspirantes te ha machacado.

Y empiezas a hacer memoria.
Y te acuerdas de que has modificado el entrenamiento y que, aunque no era especialmente intenso, lo has hecho todo lo bien que has podido.
Y de que te has pateado media ciudad de tienda en tienda, buscando diferentes productos que necesitas, y que están apartados de tu zona "tiropiedra". Y de que hacía frío y estabas especialmente sensible, y de que ibas a paso ligero porque intentabas no tiritar, y de que en las tiendas hacía calor y reconfortaba, pero los cambios de temperatura se pagan (cada vez más, como diría la DGT); y de que las bolsas pesan según las vas llenando, y que tienes que ir cuesta arriba todo lo que has ido cuesta abajo; y de que era última hora de la tarde y el día ha sido intenso, y te quedaba poca batería en tu batería (y no me refiero a la del teléfono, precisamente)
Y de que has llegado sin aliento a casa, y el frío se te ha metido en el cuerpo. Y de te tomaste algo calentito y te dormiste, pero te cortaron el sueño (y el descanso)
Y de que te hiciste la valiente y te quedaste hasta las 3 de la mañana viendo una película. Y de el despertador sonó a las 8. Y de que te sentiste transformarte en Pinocho, no por mentirosa, sino por amaderada y rígida. Y de que te preguntas qué habrás hecho para estar en ese estado, y has entrado en bucle.

Y, entonces, sólo entonces, recuerdas que tu cuerpo a veces no funciona como el de los demás, que tu ritmo es más pausado, o debería serlo, que el estrés te perjudica, y que el frío lo empeora, y que, aunque te duela de vez en cuando, sigues viva, puedes disfrutar de muchas cosas, y eso es lo importante.

* Post dedicado a todas aquellas personas con Síndrome de Fatiga Crónica y otras enfermedades "raras" y limitantes que, aún, la mayoría de la gente no entiende hasta que les toca de forma personal.

sábado, 15 de noviembre de 2014

All you need is love...del bueno

-"Violeta ya está haciendo de las suyas, otra vez."-
-"¿Y eso?¿A qué te refieres?"-
-"Anda en el previo al tonteo con uno, creo que nuevo, y está en la fase de nubecitas rosas, arcoiris, unicornios vomitando purpurina, y lluvia de confettis"-.

La cara de extrañeza de Fátima no tenía precio.
- "O te explicas mejor, o no te sigo".-
- "Pues que está en ese punto en el que, vete tú a saber por qué, cree, ojo, ¡cree!, que el tipo se siente atraído hacia ella; y ella, sin saber siquiera si le gusta, ya está pensando en enviarle mensajitos pastelosos."-
- "¡Ay, señor!"-
- "Sí. Prepárate para cuando se le pinche el globo, porque es lo más probable."-
- "O no. También puede que esta vez acierte, Berta. Para ti todo es blanco o negro, y así tampoco se puede ir por el mundo."-
- "A mi me va muy bien en bicolor, gracias."-
- "A ti lo que te pasa es que no te has enamorado en tu vida, lo que necesitas es saber lo que es."-
- "Yo lo que necesito es que me pongas la cerveza que te he pedido hace 20 minutos, guapa. Little less conversation, and a little more action, babe!"-

Fátima le lanzó una sonrisa a su amiga y clienta, y le puso la cerveza. Sabía perfectamente cuándo Berta daba una conversación por terminada; curiosamente, cuando se ponía personal e íntima.

No es que Berta fuera introvertida, es que era hermética para algunos temas. De hecho, la afirmación de su amiga podía ser o no cierta, pero jamás daba una pista de si lo que los demás entendían de ella era la imagen que daba, o la realidad más profunda.
Quizá sí se había enamorado. Quizá no. Pero ese asunto era sólo suyo. O eso pensaba ella.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Creo que te gusto

"Creo que te gusto. Así, de repente. Sin intención, sin aviso, porque sí, en apenas horas.
Te acercas, me agarras, me buscas, me sonríes, confías en lo que te digo, intentas conversar, contarme algo de ti. Y me gusta. Me gusta gustarte, aunque no estoy segura de que me gustes, pero me encantaría averiguarlo.
Y me encanta sentirme así, despierta, alerta, divertida, burbujeante, intrigada, y, por qué no decirlo, deseada."

- "¿Tú crees que si le envío esto, se asustará?-
- " No, yo creo que verá vía libre para echarte un polvo (y que eres un poco pastelosa)"-
- "¡Qué bruta eres...!"-
- " Ya...¿Pero qué esperas de alguien que dices que piensa como un tío?"-
-  "Ya..."-
- "Pues eso."-
- "Pero, ...¿se lo envío?"-
...

domingo, 9 de noviembre de 2014

Lazarillo ciego

Hace unas semanas tuve que desplazarme a otra ciudad por un tema que no viene al caso, y pedí asilo a unos amigos que viven cerca del lugar al que yo debía acudir. La verdad es que me apetecía mucho verlos y, aunque nuestros encuentros siempre habían sido breves y en espacios públicos, debo decir que estuve como en mi casa, o mejor si cabe.

Y, además, aprendí mucho, porque tuve la oportunidad de convivir con una persona invidente, algo que creo que todos deberíamos probar, al menos un par de días, para darnos cuenta de que hay vida más allá de nuestro concepto del mundo.

En esos días, yo tuve que moverme en transporte público por una ciudad grande y que no era la mía, pero no pude tener mejor guía: mi amigo J. Sí, el chico invidente.
Aparte de que se conoce muy bien la ciudad, y que tiene una orientación pasmosa, tiene muy buena memoria. Yo diría que se sabe hasta los escalones de cada salida de metro, dónde tiene la cabecera cada tren, dónde debes situarte para que bajes en el mejor punto para tu trayecto, cuánto tarda en casi cada parada,...Alucinante.

Y te das cuenta de que, muchas de las personas que vemos perfectamente, no prestamos atención a esas pequeñas cosas que son las que nos hacen la vida más cómoda y fácil, como es saber, literalmente, por dónde vas.

Jamás hubiera pensado que podría existir mejor guía que un hombre ciego.
Gracias, J.

*Este post está escrito desde todo el respeto y el cariño del mundo. Espero que ninguna de las expresiones aquí utilizadas pueda resultarle ofensiva a ninguna persona con discapacidad visual. Sólo he intentado utilizar un lenguaje coloquial.


viernes, 3 de octubre de 2014

Tratados de Paz

Me pillaste con la guardia baja, lo admito.
Hacía tanto que no sabía de ti, que ni recordaba tu existencia; aunque el motivo de por qué había esquivado con éxito un posible cruce de caminos contigo apareció tan pronto como entramos en el mismo espacio.

Como si de un diálogo para besugos se tratara, ambos lanzábamos excusas y reclamaciones al otro sin, ni siquiera, tomarnos la molestia de escucharnos; por tanto, mucho menos intentar hacer un ejercicio de empatía y tratar de entender la postura del contrario.

Estas absurdas batallas eran una constante entre nosotros desde hacía años, y me agotaban. Realmente no creía que fuéramos a resolver nada. Todo estaba dicho, todo estaba escuchado. Sólo quedaban egos heridos y recuerdos de un pasado que podría haber sido mucho más: más bonito, más presente,... y que no fue. Por errores. Míos, tuyos, nuestros. Pero no tan románticos como esta expresión. Circunstancias, cansancio, dolor, ...Qué más da ahora.

Sólo acerté a decirte "está bien" y ofrecerte mi mano para sellar un pacto de tregua indefinida. Una alianza de paz. Seguías con recriminaciones que me dolían, pero yo necesitaba darle un final.
"Se acabó, está bien", y volví a cederte mi mano con dignidad, y una rogativa de armonía en unos ojos que no sé si algún día supiste leer.

Aceptaste la mano, y, por un momento, la calma se instauró entre nosotros. Pero, antes de poder soltar un suspiro de alivio, comenzaste de nuevo con un discurso que a mi se me antojaba retador y, en cierto modo, hiriente. Decidí ignorarlo, tragar lava, y esperar a que pasara el temporal. Al fin y al cabo, no estaría mucho más tiempo en ese lugar. Había soportado esas escenas muchas veces, una más no me haría (más) daño.

Sorprendentemente, te fuiste calmando, y la buena persona que llevas dentro fue aflorando. Siempre me ha gustado esa persona. Lamentablemente, tienes un alma noble y amorosa bajo un disfraz de inseguridad que te torna, en ocasiones, estúpido y soez.

Y esa persona saca lo peor de mi. O lo sacaba.
Quiero creer que nos espera toda la paz que nos ha robado esta absurda guerra.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Viejos amigos, nuevos vecinos

Una de las situaciones más chocantes con las que me he encontrado en estos últimos meses es la de estar paseando por mi barrio, en plan guía turístico, con un amigo de toda la vida; un amigo que, ahora mismo, comparte ese mismo barrio donde llevo residiendo la mitad de mi vida, y muy pocos años menos que el tiempo que hace que nos conocemos y que disfrutamos de nuestra amistad.

Que un lugar y una persona tan familiares para mi, de repente, coincidan, me parece tan extraño como encantador, y me alegra tener tan cerca a alguien a quien aprecio tanto y tener la posibilidad de tomarnos un algo improvisado, o pedirnos un poco de café, quedar para ver un programa en especial, o cualquier otra tontería típica de vecinos que se haga en estas situaciones.

Me parece un regalazo el que esto suceda, y estoy muy emocionada con la mudanza de mi amigo.
Ya conozco el piso, por supuesto, y las sensaciones son buenas. Creo que vamos a compartir muy buenos ratos más a menudo.

La vida te da sorpresas, sorpresas te dan los amigos...


lunes, 1 de septiembre de 2014

1 de septiembre

Hoy es 1 de septiembre, y se nota.

Los despertadores han sonado antes, había más ruido en las calles, las persianas de los comercios se han abierto de forma casi sinfónica, el tráfico se notaba más intenso,... Y sobre todo, la cara de desgana de la gente para ir a trabajar no tenía precio.

Si alguna vez te tienes que cortar el pelo, operarte, o hacer algo que ponga en riesgo tu integridad física, mejor que no sea 1 de septiembre.

Mientras tanto, a algunas nos hace ilusión estrenar el estuche nuevo, reencontraros con quienes dejamos atrás antes del verano, desempolvar esos proyectos que habíamos proyectado para cuando llegara este mes y ponernos a trabajar en ellos, incluso crear proyectos nuevos.
Todo ello conlleva una dosis de inquietud y de nostalgia por el verano que se va, pero no lo echaríamos de menos si fuera verano todo el año...¿o sí? Tendría que hacer la prueba para saberlo.

Mucho ánimo, ¡Y feliz vuelta al cole!

lunes, 25 de agosto de 2014

Va de series, Vol. 4: Smash, Criadas y Malvadas, Mujeres desesperadas, y El Cuerpo Del Delito

Hoy toca hablar de series. Hace mucho que no os propongo ninguna y tenía ya ganas, así que vamos a ello.

Son series en las que hay muchas mujeres protagonistas, y algunos personajes masculinos muy interesantes; pero, sobre todo, son series que, por una cosa o por otra, a mi me han enganchado y me han hecho pasar muy buenos ratos.

Smash:
2012-2013.
2 Temporadas.
Finalizada.

Esta serie la he descubierto este verano y ha sido toda una revelación para mi.
Se trata de un drama musical cuya trata gira en torno a la producción de un musicla para Broadway basado en la vida de Marilyn Monroe.

En principio podéis pensar que es "más de lo mismo", yo también lo hice, pero no es así. Capítulo a capítulo, te vas enamorando de los personajes, eliges a tu Marilyn entre las dos aspirantes al puesto, cuya elección tiene muchos altibajos y una gran riqueza a nivel de evolución de personajes, sobre todo en uno que no os diré, pero que es mi favorita entre las dos, y que me ha hecho conocer un poco más sobre este sex symbol de los años 50, aún actual, y aún desconocida en muchos aspectos.

Yo no era especialmente fan de Marilyn hasta que me encontré con...mi "Marilyn" y me convirtió.

En la producción tenemos el sello de Steven Spielberg y, como uno de los personajes de rancio abolengo, pero que a mi me parece uno de los pesos pesados del cine del siglo XX, a Anjelica Houston, con un papel muy interesante.

Me quedo con una frase que un personaje dice en un momento de la trama sobre ella: "Nadie ha conseguido pararla desde los 70".
Para mi, es un guiño a la actriz más que a su personaje.

Criadas y Malvadas (Devious Maids):
2013
2 Temporadas (de momento)

Podría decirse que es un Spin Off -Off The Record de Mujeres Desesperadas, ya que tenemos a Eva Longoria como una de las productoras ejecutivas principales que, recordemos, era una de las protagonistas de la serie antes mencionada, y Marc Cherry, creador de la misma.

Es más, mientras Mujeres Desesperadas se basaba en las peripecias de 5 mujeres (o más, pero 4 principales con 1 extra que variaba según temporada) que vivían en un barrio residencial y que tenían una posición más o menos acomodada, Criadas y Malvadas es una trama que narra las aventuras y desventuras de 5 mujeres de origen latino que trabajan como parte del servicio de señoras y señores acaudalados de Beverly Hills.
Digamos que es otra vuelta de tuerca, pero que resulta muy divertida, pese a que en las 2 temporadas que, de momento, existen, hay un crimen principal subyacente que se irá resolviendo a lo largo de los episodios, y en el que, por supuesto, y de forma más o menos directa, las protagonistas están implicadas.
Otra coincidencia más con Mujeres Desesperadas.

Os la recomiendo, porque es muy ligera y hay personajes que son realmente interesantes.

Mujeres Desesperadas (Desperate Wives):
2004 - 2012
8 temporadas
Finalizada.

Me cuesta creer que haya alguien que no haya visto o, al menos, conozca esta serie por referencias, pero, por si acaso, os la introduzco brevemente, porque sobre ella hay ríos de tinta y legiones de fans.

Es una trama que combina el drama y la comedia a partes iguales y que nos narra cómo es la vida en un barrio residencial, donde nada esconde tanto como una sonrisa, a través de 4 de sus vecinas, amigas entre sí, y de las relaciones que mantienen con sus maridos, amantes, otras vecinas, etc.

La acción comienza en el funeral de una de las vecinas y amiga de las 4 protagonistas. Se ha suicidado, y nadie entiende el motivo, salvo su siniestro viudo.
Poco a poco, se irá descubriendo quién era realmente este personaje y qué pasado escondía, aclarando la presencia de otros personajes en la trama, que se irá complicando más y más.

Hay celos, traiciones, mentiras, verdades ocultas, justicias injustas e injusticias necesarias, pero, sobre todo, es una serie con la que no te aburres porque, pese a que cada personaje es fiel a sí mismo, va evolucionando y tomando decisiones, mostrando facetas que no nos podríamos imaginar, en muchas ocasiones, que podrían darse.

Me resulta muy difícil resumiros este pedazo de serie que, simplemente, tenéis que ver.
Y punto.

El Cuerpo Del Delito (Body Of Proof):
2011 - 2013
3 temporadas.
Finalizada.

Otro seudo-Spin Off de Mujeres Desesperadas debido a que la protagonista de esta serie (Dana Delany), y fue uno de los personajes principales de la anterior a partir de la 5º temporada (si no recuerdo mal)

En esta ocasión, encarna a una neurocirujana que se pasa a la medicina forense del departamento de policía, debido a una lesión que le provocó un accidente y que la convierte en un riesgo para pacientes vivos.

Junto con sus compañeros, ayudará a resolver crímenes, y nos hará partícipes de su peculiar forma de ver la vida.
Yo no entiendo cómo una forense se pone unos Leboutin nuevos para ir a levantar un cadáver, pero, para ella, es lo más normal. Siempre va pulcra e impecable, tiene gustos caros, es irreverente, no sabe jugar en equipo, y cree que siempre tiene la razón.

Podría ser un personaje bastante insoportable de no ser porque, gracias a sus compañeros, se va humanizando. Aquí destaco, sobre todo, la labor de su compañero de fatigas, Peter, quien le ayudará, sobre todo, a tratar con su hija adolescente, y a crear una buena relación entre ellas.

No es, ni de lejos, tan buena como la anterior, pero es una serie entretenida.

Espero que os gusten mis propuestas, y que me hagáis alguna vosotros.
Hasta la próxima!

lunes, 18 de agosto de 2014

Cielo blanco

Llevamos 4 días con el cielo blanco. Nublado, le dicen.
Ni llueve, ni deja de hacer calor, aunque la temperatura ha bajado algo, y se agradece.

Este techado de aire libre genera una luz especial, que atonta, y que te invita a la ensoñación. Incluso puede generar nostalgia. Lo que no es capaz de infundir es energía, ganas de hacer cosas. Es una luz que sestea, y que te hace dormitar sin terminar de cerrar el trato con Morfeo.

Lo bueno que tiene es que, si eres capaz de centrarte en tu propia burbuja, puede ser muy productivo. Es como un otoño anticipado, o un verano que se fue antes de que el calendario le pida cuentas. Pero no es otoño, no quiero que sea otoño ya. No tan pronto. Me gusta el otoño, pero cuando toca, y ahora no toca. O no debería tocar.

No me gustan demasiado los cielos blancos en agosto, los prefiero de un azul brillante que hagan juego con el agua del mar.

jueves, 7 de agosto de 2014

Feliz No-Cumpleaños

Ayer se cumplió un año desde el nacimiento de este blog, y tenía pensado hacer un post con algunas reflexiones sobre lo que ha sido este año para este pequeño espacio, mis impresiones, mis expectativas, y unas cuantas cositas más que suelen hacerse en este tipo de balances, pero blogger dijo que no. Que no era día de pensar y de ponerse espeso, así que me fui a la playa.

Llegué sobre las 7 de la tarde y estaba aún abarrotada de gente. Éramos mico y mona y aún así nos costó encontrar un hueco para nuestras toallas, pero, como si hubiera habido una espantada, hayamos un claro en la arena. Pero un claro de los de verdad, de esos de forma circular y con las toallas de los vecinos creando esa forma, mirando hacia el centro de ese círculo de límite invisible. Y, como buena diva, si hay un foco, es para mi, así que, allá que plantamos el campamento en un segundo.

Según colocaba la toalla, mi acompañante me advirtió de la presencia d algo que iba a pisar. Resultó ser un mechero clipper decorado con una de esas máscaras del Día de Difuntos tan populares en México, y que,personalmente, me parecen fascinantes, así que, lo guardé en la bolsa. Primero, por higiene. Si yo me podía haber hecho daño, mejor retirarlo y echarlo en un contenedor después. Segundo, porque me gustó. Me parece bonito. Hay quien recoge conchas. Yo ayer recogí un mechero. Ya veremos qué pasa con él.
No funciona, como era de esperar, pero si encuentro con qué cargarlo, lo mismo lo relleno, a ver qué pasa.

Me pegué un bañito, corto, pero agradable. El agua no estaba especialmente caliente, ni siquiera tibia (me da un ascazo tremendo la sensación de bañarme en sopa en la playa), así que ese frescor me encantó y me relajó. Y el solecito nos secó el cuerpo sin prisa, sin pausa, y sin agobios.

Subimos a casa dando un paseo y, al llegar a nuestro portal nos dimos cuenta de que, quien dijo llevar llaves no las llevaba (y eso que le pregunté antes de salir de casa si las tenía en la bolsa seguro), y yo tampoco porque confié en su palabra más que en mi instinto, que me decía que no estaban donde debían estar (mal hecho, porque el instinto es más certero que la intención ajena, y, además, yo siempre llevo llaves. Siempre)

Total, que nos quedaba llamar a quien tenía una copia de mis llaves, pero no llevábamos móviles. Ir a la playa con el móvil es no desconectar, y a la playa se va a desconectar, sobre todo, si eres un adulto y vas un par de horas nada más. Vamos, desde mi punto de vista, oiga.

¿Y quién podía hacernos el favor? Daba la casualidad de que no había ni un solo vecino en el edificio, así que recurrimos a la buena fe de los comerciantes adyacentes donde solemos comprar. Eran las 20:55 horas. Digamos que nos va la emoción del último minuto.

Sólo estaba abierto el bazar chino, la tienda de telefonía móvil, y un supermercado.
Recurrimos al supermercado. Uno de los jefes nos conoce desde hace más de 20 años, así que nos cedió el teléfono, llamé a mi hermana, que sufrió un ataque de risa tal que le tuvo que pasar el teléfono a mi cuñado para darle el recado, y en 20 minutos se presentaron los dos en casa.

¿Conclusiones?
La vida puede sorprenderte para bien, si se lo permites. Lo que podría haber sido un momento de estrés se convirtió en una preciosa cadena de favores, y en una sesión familiar, relajada y amena, de cena y peli.
¿Se puede pedir más para un cumpleaños, MizonaB?Yo creo que no.

domingo, 3 de agosto de 2014

El canto de la chicharra.

A la cigarra siempre la hemos llamado chicharra en mi casa. No sé si por una particular forma del lenguaje de la zona, o porque aparecen con el calor más sofocante.
Quizá también porque, en general, el sonido de su canto le suele resultar molesto a la mayoría de las personas que conozco.

Es como un rascado rápido, rítmico, persistente, que llega a convertirse en una especie de zumbido que lo invade todo, que se vuelve uniforme, y que, cuando desaparece, genera una súbita sensación de descanso.

Sin embargo, a mi me gusta ese canto. No siempre lo oigo, las cigarras no siempre están. Algunas especies son anuales, pero otras no. Y, donde vivo, no es común escucharlas. Por eso, cuando nos premian con su sonido, me producen una sensación de cercanía inmediata, de calor abotargado, de reposo obligado, de siestas en las que todos duermen mientras yo vago por campos de trigo tostado al sol con los ojos abiertos.

Es un alto en el camino, es como si generaran un estado alterado de conciencia. De mi conciencia.
Un estado en el que vuelvo a Castilla, a pasear por pueblos modestos y caminos de tierra, a jugar a hurtadillas intentando no perturbar el descanso de los adultos, a encontrar pequeños tesoros ofrecidos por la naturaleza, como una piedra curiosa, una amapola en medio de un bloque de cemento, o un gato con una mancha curiosa, a última hora de la tarde, antes del baño y posterior cena.

Otras veces, vuelvo a estar tendida sobre ese torso fuerte y generoso que tanto adoro, siempre presto, coronado por una sonrisa perfecta y amigable, confiable y confiada, bajo la mirada de un semidios hecho carne que, aún de vez en cuando, tiene a bien visitarme y regalarme momentos de calor, amor e intimidad sin pretensiones.

La chicharra anuncia renacimiento. Tú no podrías tener mejor heraldo.

lunes, 28 de julio de 2014

Me duele el mundo.

Hay días en que me duele el mundo.
No es que me duela la cabeza, la espalda, el pie, ..no. Me duele el mundo.

Me levanto con el mejor ánimo, me ducho, preparo a los peques, me pongo a hacer cosas, y llega el fatídico momento en el que topo con una realidad exterior que no termino de entender, que no comparto, y que me duele.

Abro el facebook y me llegan noticias de cómo las personas se matan entre sí por asuntos que ni siquiera saben si van con ellos, porque, los que generan el conflicto, están protegidos y a salvo en su despacho. Las guerras acabarían antes si se soltaran a los gobernantes en un ring. Que lo resuelvan entre ellos, que son los que provocan estas masacres.

Aviones que se pierden y se encuentran estrellados. Aunque lo de que se pierda un avión...; perdóname, se pierden unas llaves, un bolígrafo, un pendiente, pero, un avión, con las dimensiones que tiene, te digo que perderse, no se pierde. Otra cosa es que no sepas localizarlo, pero estar, está. Probablemente estrellado, pero está.

Conmemoraciones de grandes desastres en los que se señala con el dedo al currito de turno, pero siguen sin tomarse medidas de seguridad para evitar que esto que se sabía que podía pasar, vuelva a suceder; y sobre todo, sin dar la cara quienes la tienen que dar, compartiendo su parte de responsabilidad en el asunto.

Y, sobre todo, el maltrato del hombre hacia el mundo animal, el abandono de seres que son sus familiares durante años y que quedan expuestos a la tristeza y una muerte casi segura por motivos egoístas. Me parte el alma ver esos ojos que no dejan de preguntarse por qué les han dejado solos, qué han hecho mal, dónde está su familia, que tienen miedo, que dejan de comer, que lloran en silencio, y que, muchas veces, se dejan morir antes de que una inyección letal acabe con ellos.
No sé qué puede haber en el alma de las personas que hacen eso, ni si tienen alma.
No lo entiendo, no lo comparto, no puedo con ello, me duele, y me roba la sonrisa.


lunes, 14 de julio de 2014

Guante de seda

- "Conmigo estarás más segura, pero sin mi llegarás más lejos. Lo sabes."
- "Lo sé".

Fue la despedida más corta y menos dolorosa de mi vida. Una de las más predecibles, una de las más esperadas, una de las más dulces, y la que más cariño guardaba en tan pocas palabras, resumiendo tantos años, tantas cosas.

Sería a la que menos rencor le guardaría, a la que menos chanzas le sacaría. Y la que recordaré con más cariño, probablemente.

Podría decirse que era una bofetada en guante de seda; pero no se puede llamar bofetada a lo que resulta ser una caricia, a algo que es necesario, y que, en realidad, te da la oportunidad de avanzar más allá del egoísmo propio y ajeno.

miércoles, 9 de julio de 2014

Va de Series, Vol.3: FlashForward, Almost Human, y Fringe

Retomamos las recomendaciones de series televisivas con 3 propuestas que proponen realidades alternativas futuras y presentes, y que, por ello, podrían dar qué pensar, sobre todo en determinados momentos al espectador.

FlashForward:
2009-2010
1 Temporada.
22 Capítulos de 40 minutos aproximadamente.

Un día cualquiera, todas las personas de este planeta, a excepción de unas pocas, pierden la consciencia durante 2 minutos y 17 segundos. En ese lapso de tiempo, tendrán una visión de cómo será su vida dentro de 6 meses.

Un agente del FBI, Mark Benford, tratará de averiguar qué es lo que sucedió realmente, ayudado de su flashforward y de los recuerdos de las visiones de todas las personas que se desmayaron y que se recopilan mediante un programa llamado Mossaic Collective, como si de un gran puzzle se tratara.

Cuando se dan cuenta de que hay un grupo de personas que no se desmayaron y de que, incluso, ya hubo un acontecimiento anterior que podría ser una especie de ensayo general, se disparan las alarmas y se convierte en un juego de todos contra todos en el que nunca se sabe de quién te puedes fiar.

Esta serie tenía un argumento cerrado y, a mi entender, no tuvo el apoyo que hubiera sido deseable por la audiencia. Quizá se adelantó a su tiempo, porque, hoy por hoy, nos hablan de física cuántica y se nos ponen los ojos como platos, y la producción se convierte en una serie de culto en determinados círculos; pero, en su momento, fue un proyecto muy arriesgado tras el que se vislumbraba la sombra de David S. Goyer, del que ya os hablé un poco en Da Vinci's Demons.

Almost Human:
2013 - 2014
1 Temporada.
13 capítulos de 45 minutos aproximadamente.

Estamos en 2048. En este momento, todos los agentes de policía tienen como compañero un androide casi indistinguible de los humanos en cuanto a aspecto físico se refiere.

Nuestro protagonista, el agente John Keenex, se despierta de un coma tras ser víctima de un ataque que le dejará secuelas físicas (debe llevar una pierna biónica) y psicológicas, en parte, causadas porque en dicho ataque pierde a su esposa quien, más adelante, descubrirá que no era quien él creía que era.

Al reincorporarse al servicio, le asignan un compañero androide que le dura...¿5 minutos? Lo tira del coche en marcha por la autopista. Eso es lo que se dice empezar mal.
Así que, como tienen que seguir la normativa, le asignan a un nuevo compañero, pero de un modelo anterior que se retiró por defectuoso. Dicho defecto consistía en que estos androides gozaban de una programación que les otorgaba cierta empatía e inteligencia emocional, lo que, en ocasiones, les hacía más pasionales de lo que se considera oportuno en un robot.

La serie en sí no es de las más relevantes del panorama, pero es entretenida, y ver la simbiosis entre sus protagonistas es lo realmente interesante. A veces, el androide tiene más sensibilidad y habilidad social que el propio humano, y Kennex deja de centrarse en su ombligo y su dolor para estar más pendiente de su trabajo y de sus compañeros, entre los que se incluye su nuevo amigo artificial Dorian.

Como curiosidad, os comento que el actor que interpreta a Dorian, Michael Ealy, también tiene un papel bastante inquietante en FlashForward.

Fringe (Al Límite):
2008 - 2013
5 temporadas.
81 minutos episodio piloto.
50 Minutos cada capítulo de la 1ª temporada.
43 minutos cada capítulo de las siguientes temporadas.

Me cuesta creer que haya quien no conozca esta serie, pero, por si acaso es así, os la presento.

Esta serie arranca cuando un extraño suceso llega a manos de Olivia Dunham y su compañero.
Toda la tripulación de un avión muere durante un vuelo de una forma extraña e inexplicable que, a lo largo del capítulo, nos irán aclarando y nos dejarán ver que hay mucho más allá de lo políticamente admisible, incluyendo la División Fringe, una fascia del FBI que se dedica a este tipo de casos que podrían achacarse a la ciencia ficción, si no fuera porque, a veces, esa ciencia, no es tan ficticia, sino el resultado de experimentos extremos que nunca ningún gobierno declararía haber promovido.

No os voy a contar toda la trama, porque sería larguísima, pero sí que os puedo decir que se habla de experimentos científicos que producen mutaciones en ciertos humanos sobre los que se ha experimentado (muchos de ellos cuando eran niños y sin consentimiento expreso de parte de nadie), y que van desde la telequinesis a mutaciones físicas que los convierten en seres extraños, más cercanos a un animal que a un humano; todo ello aderezado con el planteamiento de universos alternativos y paralelos (de los que no os puedo contar mucho sin hacer spoilers), y con la intervención de personajes que van evolucionando e interactuando entre ellos, generando relaciones muy interesantes y corrientes de simpatías encontradas.

Sin ir más lejos, el Doctor Walter, uno de los personajes principales, es también el causante de muchos de los sucesos Fringe por los trabajos que realizó hace 20 años y que le llevaron a l encierro en un psiquiátrico del que su hijo y Olivia deben sacarle para que les ayude.

Es imposible no sentir ternura por este personaje que, a ratos, es tan ególatra y origen de males, y, a ratos, un pobre hombre abandonado a su suerte cuya cabeza funciona a veces de forma extraña y que siente el abandono y la culpabilidad constantes por la pérdida de su familia.

Reconozco que a mi la primera temporada me enganchó del tirón,  pero que, a partir de la tercera, cambió mucho de tercio y a veces me resultaba algo pesada, pero los personajes se te hacen tan cercanos que necesitas llegar hasta el final para saber qué ha sido de ellos.

Si hay alguna serie que estéis pensando en ver, y os apetezca que o dé mi opinión (si la he visto), dejádmelo en comentarios, y yo encantada.

Espero que os gusten estas series y que os hagan pensar ;)

domingo, 6 de julio de 2014

Domingueando

Hoy estamos de domingo, pero de domingo-domingo, de esos días en los que el tiempo pasa lento y estás entretenida en no hacer nada, pero planificando cosas que no supongan mucho esfuerzo.

No tengo gran cosa que contar, sinceramente, y pensaba marcarme otra entrada sobre series, pero es que hoy no me apetece; ya, si acaso, otro día, que si no váis a coger empacho.

He continuado mi labor de espía aficionada accidental con la vecina que sale a la galería a fumar con el móvil, pero no he sacado nada en claro.

Tras aquél post que compartí en este espacio, sólo he vuelto a toparme con esas circunstancias en 4 o 5 ocasiones más en un lapso de tiempo corto entre una y otra, pero hace tiempo que ya no sale a hurtadillas (y a oscuras) a fumarse un cigarrito mientras parlamenta con vaya usted a saber quién.
Para mi que el lío terminó, o que ya le han comprado el regalo de cumpleaños al novio.

Siento no tener nada más jugoso, pero siempre nos podemos inventar una historia.
Eso sí, ya, a partir de mañana, que hoy estoy domingueando.



domingo, 29 de junio de 2014

Va de Series, Vol.2: Da Vinci's Demons, Llama a La Comadrona, y The Americans.

Continuamos con la sección Va de Series (que, por cierto, no sé si os resulta útil/interesante/entretenida o no, pero espero que sí) con otro post en la misma línea, pero, esta vez he querido hacer un recorrido histórico con las propuestas de hoy, ya que cada una de ellas se ambienta en una época diferente y hay matices que nos contextualizan la trama y que nos ayudan a entender mejor la trama y la etaa cronológica en que se desarrolla.

Da Vinci's Demons:
Se trata de una apuesta de uno de los guionistas más interesantes, a mi modo de ver, de los últimos años, con series en su haber como Flash Forward (también muy recomendable) y varias películas (3 de ellas, si no recuerdo mal, de la saga de Batman, y eso que a mi Batman no me emociona demasiado), el señor David  S. Goyer.

Da Vinci's Demons nos lleva hasta la Florencia del S. XV, donde un joven Leonardo Da Vinci, de 25 años, comienza sus andaduras como genio inventor y visionario, y de cómo su camino se cruza con los Medici de una forma tan fulminante como intrincada, y a todo lo que le conducirá esa alianza.

Por otra parte, Leonardo conoce a un personaje muy inquietante, el Turco, cabeza de una secta antigua que salvaguarda el conocimiento más puro y que nada tiene que ver con el orden político y social en el que se vive en la época, donde se reprime cualquier intento por llegar a la verdad y a la esencia de las cosas, y hay una discriminación de castas. Este personaje le introducirá en este saber y le provocará hasta tal punto que Leonardo no sabrá cuándo el objetivo principal de su misión es salvaguardar la hegemonía de Florencia y su lealtad por los Medici, y cuándo es el conocimiento lo que le mueve a hacer auténticas locuras y descubrimientos.

Una de los características más interesantes de esta serie es la aparición de personajes históricos relevantes y su relación con Leonardo, como pueden ser, aparte de los Medici, los Reyes Católicos españoles, y otros personajes de alta alcurnia, su mejor amigo y compañero de aventuras, Zaratustra, el aprendiz Maquiavelo, Américo Vespucio, y otros.

Su antagonista principal será otro bastardo, como él, Riario, que también intenta ganarse un hueco en el mundo y conseguir un respeto que no le llega por no ser legitimado por su padre, y que, poco a poco, irá sufriendo una transformación muy interesante. 
Y, en este punto, os tengo que aconsejar que veáis al menos un capítulo en versión original (con o sin subtítulos) porque Blake Ritson, el actor que interpreta a este personaje, tiene una voz muy sexy, al menos, en este papel, y merece la pena escucharla.

Llama A La Comadrona (Call The Midwife):
Damos un salto en el tiempo y el espacio y nos vamos al East End de 1950, uno de los lugares más pobres de Londres donde un grupo de monjas y enfermeras ayudan a las mujeres gestantes durante su embarazo y, sobre todo, durante los partos, complicados y muy rudimentarios, y no siempre exitosos.

Es una serie que se basa en los libros autobiográficos de Jennifer Worth, cuyo personaje alter ego sería Jenny Lee, una enfermera novata que llega a la casa Nonatus con muchos ideales, pero poca noción de la realidad del mundo menos agradecido. Y allí va aprender, y mucho.

Esta serie tiene un poco de todo: ternura, emoción, drama, humor, ... Sus personajes están bien perfilados y hay mucha cohesión entre ellos. Ni se llora todo el rato, ni se ríe todo el tiempo.
Nos hace conscientes de algunos inventos de la época, como el óxido nitroso, o los rayos X, y de cómo facilitaban el trabajo a médicos y enfermeras; así como de la forma de vida de la época, con luces y sombras.

Los personajes son realmente entrañables, y es una serie que engancha. Yo empecé a verla una tarde que me aburría y me cargué casi media temporada de un tirón.

Hay partos, por supuesto, pero no esperéis ver nada asqueroso. Están muy bien planificados para ser evidentes sin llegar a ser crudamente explícitos; pero también hay muchas más cosas: hay amor, hay compañerismo, hay enfermedad, hay salud, hay vejez, hay familia, hay desengaños y traiciones, ...y hay 3 temporadas que os invito a ver.

The Americans:
La última serie del post de hoy.
Nos sitúa en Norteamérica, en los años 80, bajo el gobierno de Ronald Reagan y en plena Guerra Fría entre rusos y americanos en el hogar de los Jennings, un matrimonio con dos hijos adolescentes que parecen muy americanos, pero que, en realidad, son rusos. Agentes de la KGB para más señas, que intentan desentrañar los secretos del gobierno estadounidense para desmontarlos y ganar ventaja en la carrera armamentística de aquél momento, cosa que, los americanos, también hacen por su parte.

Es un juego de poder, estrategia, y mucho secretismo, alianzas extrañas, falsas traiciones, y muchísimas mentiras que nunca sabemos si hacen realmente mella o no en los personajes, aunque se da a entender que, en cierto modo, sí, ya que, poco a poco, se va dejando ver su lado más humano, aunque siempre son fieles a sus principios e ideales, que les mantienen fuertes ante la adversidad y que les ayudan a soportar muchas de las acciones que llevan a cabo.

Es una serie algo lenta, pero muy bien construida, donde vemos el lado más profesional y frío de cada personaje, ruso o americano, pero también nos permiten conocer su lado humano y darnos cuenta que, estén en el bando que estén, los problemas son similares.

Personalmente, me sorprendió ver a Keri Russell como protagonista ya que, desde Felicity, una serie donde también ejecutaba el personaje principal, no había vuelto a saber de ella.
Lo cierto es que en Felicity ya me resultaba bastante sosa, y en The Americans no es que sea mucho más alegre, pero, al menos, su sosez es perfecta para cubrirla de la seriedad y el ostracismo que requiere su personaje Elizabeth Jennings.

Las 3 series son bastante actuales y las 3 tienen 3 temporadas previstas, por el momento. De hecho, estamos esperando con ansia esa tercera temporada en todas ellas.

Espero que os gusten estas recomendaciones y que os animéis a sugerirme series.
Por cierto, os aviso de que tengo muchas más series por proponeros en la recámara, así que, paciencia, y ánimo.



domingo, 22 de junio de 2014

Va de Series, Vol. 1: Grimm, Érase Una Vez, Pushing Daisies, Tan Muertos Como Yo, y Haven.

No sé si a vosotros os pasará, que me imagino que sí, pero, es llegar el verano, y tener que tirar de series si queremos ver algo entretenido. Por eso, y porque soy una gran consumidora de series, he pensado en hacer una tanda de entradas donde os recomendaré algunas de las series que a mi me gusten, o me hayan gustado, porque no todas estarán en emisión en ese momento, pero creo que son destacables y dignas de rescatar.

No quiero que se me hagan eternas, así que intentaré reseñar brevemente 4 o 5 series en cada entrada, aunque me dejo muchas más; pero, como hay tiempo, seguiré haciendo algún post de este estilo de vez en cuando. De hecho, inauguramos oficialmente sección con este tema.

Grimm:
Esta serie me encantó desde el capítulo 1.
Tiene 3 temporadas emitidas y una cuarta firmada para renovar. Actualmente, se emite en Calle 13. Puede que también en Cuatro o en La Sexta (a veces las confundo), echad un vistazo por foros si os interesa.

Se trata de una serie de acción y policiaca, pero de corte fantástico donde los personajes de los cuentos de los hermanos Grimm no son tan bucólicos como aparecen en las versiones infantiles que todos conocemos. En realidad, son personajes inpirados en criaturas que pueden o no mostrar su forma de "bestia" según les convenga pero que, a ojos de los Grimm y todos los descendientes con el gen cazador, se revelan quieran o no en dicha forma.

Entre ellos hay seres pacíficos que procuran no meterse en líos, pero también los hay muy peligrosos. Además, existe un orden jerárquico detrás y conexiones con la política y la realeza, una conjura de traiciones y poder subyacente, y la eterna lucha entre el bien y el mal, y cómo a veces esas fronteras se cruzan por humanos, Grimms, y/o bestias.

El protagonista, Nick, no descubre esta peculiar característica familiar hasta que una tía suya le visita en su extraña caravana y le obliga a abrir los ojos a esta nueva realidad que tendrá que aprender a compaginar con la que el resto de los mortales considera "normal".
En uno de sus primeros casos conocerá a Monroe, que pasa de ser un sospechoso a su mejor aliado. Un lobo feroz que dejó de serlo y se convirtió al vegetarianismo para poder tener una vida tranquila, cosa que, desde que conoce a Nick, va a dejar de tener.

Es muy entretenida, y, si os engancha, os veréis las temporadas del tirón.

Érase Una Vez (Once Upon a Time):
Seguimos con series de corte fantástico inspiradas en cuentos; aunque, esta vez, se trata de otro enfoque.

Esta serie tiene 3 temporadas en emisión, se prevé una cuarta, y puede seguirse por AXN White.

Es una serie que nos presenta a diferentes personajes de cuentos de hadas conocidos por todos, pero que, a diferencia de los cuentos, nos narra sus historias personales más allá de "lo que sale en la foto", sus relaciones personales entre ellos, sus deudas, sus amores, sus odios, etc. El porqué son como son.

La ambientación, la fotografía, la caracterización, el vestuario y el maquillaje son fabulosos (soy ultra fan del estilo y estilismos de La Bruja Malvada, Regina Mills), y la primera temporada me encantó, pero reconozco que en las dos temporadas siguientes han perdido bastante fuelle y, a veces, parece más un psicodrama familiar que una trama de aventuras.

Aún así, es entretenida y siempre aparece algún personaje nuevo que viene a darle una patada al orden conseguido en la temporada anterior.

Pushing Daisies:
Esta es una serie a la que le tengo especial cariño y que fue muy malograda.

Tiene ya un tiempo y no está en emisión. De hecho, fue una de las sufridoras de la famosa huelga de guionistas que hubo por 2008-2009 y que precipitó su final en cuanto a los episodios, y su cancelación de continuidad.

También es de corte fantástico y tiene un toque de humor negro muy divertido, unos personajes disparatados y entrañables, y una ambientación digna de cualquier película de Tim Burton.

El protagonista tiene particularidad de que, si toca a alguien que está muerto, lo revive, pero, si le deja vivir más de 60 segundos, muere la persona más cercana por compensación cósmica; y, si lo toca una segunda vez, lo mata del todo y para siempre.

Por este motivo, debe tener mucho cuidado en sus relaciones diarias y se refugia en su pastelería.
Para poder acariciar a su perro, se construye un extraño artilugio, e intenta no tener relaciones de pareja, pero llegará un momento en el que amor toque a su puerta y deba tomar muchas y complicadas decisiones.

Además, para remate de fiesta, un detective se cruza en su camino y descubre su extraño don al revivir a un delincuente por accidente. Esto le supondrá una propuesta de colaboración y un cambio en su vida.

Si os gusta Tim Burton, no os la podéis perder, porque tiene puntazos muy de su estilo.

Tan Muertos Como Yo (Dead Like Me):
Esta serie me encantaba.
Tiene su tiempo y no está en emisión, así que os tocará buscar las dos temporadas de las que consta si queréis verla.

Es una serie que combina el humor negro con toques de ternura intensos y que narra las aventuras de una serie de Parcas, cuyo trabajo consiste en arrancar el alma a los recién muertos y ayudarles a cruzar al "otro Lado" lo antes posible, pero sin tanto edulcorante como Melinda (Entre Fantasmas)

Georgia es una chica de 18 años que muere en el episodio piloto de la serie de una forma entre original y patética: le cae en la cabeza la tapa de una taza de water de un satélite...sin comentarios.

En ese momento es recogida por Rube, jefe de cuadrilla de Parcas de la zona, quien le proporciona la información que va necesitando, y le explica su nuevo trabajo con cuentagotas.

Las parcas suelen reunirse en una cafetería, que utilizan como centro de operaciones, y allí iremos descubriendo dones y miserias de cada uno, así como el manejo que cada uno hace de su nueva identidad en el mundo de los vivos porque, aunque nosotros les vemos con su forma original, el resto de los vivos les ven con otro aspecto para que no les reconozcan los conocidos que les han sobrevivido, tienen trabajos normales y rutinarios para pasar desapercibidos, y combinan ese trabajo de vivo, con el de parca, lo cual, a veces, es algo confuso.

Es divertida y recomendable si te va este tipo de humor.

Haven:
La última serie que os recomiendo por hoy es Haven, un drama sobrenatural inspirado en la novela de Stephen King Colorado Kid.

En ella descubrimos un extraño pueblo, Haven, donde los habitantes suelen tener "problemas"; pero no problemas de que se lleven mal o se les rompa el fregadero (que también puede pasar), sino que tienen algún don que les hace extraordinarios y, muchas veces, peligrosos para los demás y para sí mismos.

Hasta allí llega la agente del FBI Audrey Parker en un caso de rutina, pero pronto se ve implicada en lo que sucede en este pequeño pueblo y decide quedarse a echar una mano.
Poco a poco, irá descubriendo que este pueblo no le es tan ajeno como ella pensaba en principio; sobre todo, cuando algunos personajes empiezan a reconocer su rostro como el de otra mujer que ya estuvo por allí hace años. Ella piensa que podría ser la madre que nunca conoció, pero se sorprenderá al saber que...
Y no os digo más, que luego es spoiler y pica mucho.

Sólo os digo que si os gustan este tipo de relatos, os tendrá muy entretenidos.
Hay 5 temporadas y muchos personajes con los que os podéis identificar o no en un momento determinado. A pesar de lo sobrenatural de su existencia, en los rasgos humanos, se nos hacen muy cercanos.


Espero que os guste la propuesta y ya me diréis si conocéis estas series y cuáles me recomendaríais.

domingo, 15 de junio de 2014

Testigo accidental

Me despertó el ladrido del perro.
Aún no había cogido el sueño, pero me interrumpió justo en ese momento en que lo iba a enganchar, y recordé todas las noches de verano que no pude dormir gracias a él hace un par de años, deseando no repetir la experiencia.

Fue entonces cuando me percaté de que había movimiento en esa galería. Una sombra pasó por delante del piloto del calentador de gas, encendido aún a altas horas de la note. La cortinilla de cuentas de plástico sonó acompañada de un suave chistido de la dueña del perro, que caminaba con su propio sonido.

No sé qué fue exactamente lo que me hizo reparar en su presencia más de un segundo. La mente a veces trabaja más rápido de lo que podemos procesar, pero el caso es que me causó extrañeza ver que se colaba en la galería, junto al perro, y se parapetaba apoyando la espalda en la pared opuesta a la cortina que permitía el paso.

Quizá fue el reflejo de la brasa de un cigarrillo encendido lo que reclamó mi atención, porque no era una imagen familiar en todos los años que llevamos viviendo frente a frente, aún con bastantes metros de por medio, y una rejilla que permite el paso a información sólo apta para vecinos.
Nunca la había visto fumar.

Mientras intentaba que el perro no diera cuenta de su presencia, ella colgó una llamada con voz inaudible para el oído humano, y comenzó a escribir compulsivamente en su terminal. El brillo de la pantalla revelaba que era una conversación muy activa, y bastante interesante, puesto que ella sólo levantaba los ojos de forma casi mecánica cada poco tiempo para asegurarse de que nadie interceptaba dicha comunicación; lo cual, podía indicar que, quizá, era una conversación poco apropiada, o clandestina.

Tal vez sólo estaba preparando una fiesta sorpresa para su pareja, pero los testigos accidentales somos un poquito malpensados y nos gusta fantasear con algo más intenso, y menos bienintencionado.

miércoles, 11 de junio de 2014

La Mujer del Corazón Fluido

Fue una expresión que nos hizo gracia "corazón fluido".
Estábamos cenando en un restaurante japonés, ella quiso pedir postre, y, en uno de ellos, aparecía esta combinación de palabras que nos sacó risas e historias. Y yo pensé "un día escribiré algo con el título La Mujer del Corazón Fluido. Y será sobre ella".
Y aquí está.

Hace ya casi un año desde aquello, y hoy es el momento, porque es un momento alegre. Un momento en el que ves entrar por la puerta a la persona que echabas de menos y que sabías que estaba ahí.

Nada más saludarla, noté el cambio en su energía. No había esa tensión sostenida en su gesto, no daba calambre acercarse, y esa nube de tormenta que la acompañaba siempre había parecido desaparecer.

Por fin la ví alegre, relajada, con planes, con amigas que la cuidaban, con proyectos, y sin tanto moscón cojonero y mareante que lo único que hacía era desgastarla si aportarle más que lo justo y necesario. Y, algunos, ni eso.

Y es que Amalia estaba enamorada del amor. No era una niña tonta que se fuera con el primero que le dijera cuatro monadas, pero era muy mona y los tenía haciendo fila en espera.

No era ñoña, ni blandengue, ni pastelosa; simplemente, le gustaba gustar, le gustaba la ilusión, el juego, el romance (¿y a quién no?)

Pero, igual que un día podía interesarle mucho determinado bandido, a los dos días podía aburrirse de él porque no fuera lo que esperaba, llevaran juegos diferentes, se agobiara, o cualquier otra razón. Y, por eso, el apodo de La Mujer del Corazón Fluido. Tenía mucho amor por repartir, un punto caprichoso, y buen corazón.

Últimamente había topado con mucho tramposo. Mucho vendedor de motos y ella con ganas de comprar. Y luego no había motos, ni compra; pero sí facturas y obligaciones ajenas a las que tuvo que hacer frente y que tuvo que aprender a capear.
Y se dió cuenta, al final, de que no necesitaba esa moto imaginaria. Al menos, no de momento, no con esa persona. Y que tampoco le apetecían monociclos, que son incómodos y algo circenses.

Afortunadamente, lo que parecía un fracaso, se convirtió en uno de sus mayores éxitos. Y, una vez atados los cabos, decidió pasar una temporada en la casa de su niñez, con sus padres, con sus cosas, consigo misma. Y volvió.

Y es que no hay nada como volver a casa.

martes, 10 de junio de 2014

Amalia

Conocí a Amalia hace 10 años. Exactamente los que había en edad entre ella y yo.
Por aquél entonces, ella estaba empezando a ser mujer, y yo estaba en pleno auge femenino.

Empastamos muy bien desde el principio.
Ella era dulce y amable, generosa hasta puntos en que se perjudicaba a sí misma, inteligente y tenaz, hábil, pero con cierta ingenuidad que, en ocasiones, le dolió ir perdiendo. Y a los demás nos dolería con el paso del tiempo el olvido de ese su dolor, sustituido por frialdad.

Yo no puedo hacer una descripción tan positiva de mi misma por esas fechas. Era enérgica de más, tozuda, hiriente en muchas ocasiones, impaciente e impertinente. Era una harpía con todas las letras.

Como decía, complementábamos bien, y ambas éramos buena influencia para la otra. Suavizábamos los rasgos menos favorables y les dábamos una forma más bonita y más humana. Ella me aportaba calma y yo a ella energía, entre otras cosas.

Pero la vida fue pasando, nos ocurrieron cosas que nos fueron cambiando a nivel personal, y eso se fue reflejando en nuestra relación...para mal, en el último tramo. Un tramo largo que nos costó superar y que nunca nos ha devuelto aquella unión fraternal que tuvimos.

Hubo un punto de inflexión: su relación con Rubén, y mi retirada profesional por asuntos personales y de salud.

Ella se fue volviendo huidiza, esquiva, fría, mentía más de lo habitual, manipulaba sin pestañear para conseguir cualquier capricho que se le ponía por delante, y, cuanto más conseguía, más se retaba a sí misma a conseguir el siguiente, sin haber disfrutado nunca de los triunfos que iba cosechando.
Quizá era su forma de intentar equilibrar la frustración que le originó esa relación y que aún necesitaba encauzar.

Al principio, le avisé de lo que veía, de cómo se comportaba, y, a veces, hasta parecía reaccionar; pero llegó un punto en el que dejé de hacerle de Pepito Grillo. Ninguna de las dos lo necesitábamos. Ninguna de las dos lo quería. A ambas nos parecía agotador. Y se instaló la distancia entre nosotras.

Continuábamos en contacto, pero por mensajes escritos, distanciados en el tiempo, con la información justa. Nos veíamos una vez al año, siempre que yo me desplazara, y manteníamos una relación cordial, pero la complicidad se había perdido, salvo en momentos muy puntuales, donde aún parecían aparecer chispazos de lo que un día fue una relación de hermanas.

Quizá lo siga siendo. Las hermanas no siempre se llevan bien, no siempre se cuentan todo, pero están ahí para lo que haga falta.
Conviven con la forma de ser de la otra, con sus mentiras y trampas incluidas; a veces se las echan en cara, otras no; a veces hablan a diario, otras no; a veces se cuentan cosas, otras no; pero hay un lazo que las une y que las hace caminar juntas, aunque a veces ese lazo apriete, arañe la piel, parezca romperse, o simule que no está.


domingo, 8 de junio de 2014

Visita inesperada

-"¿Qué haces la semana que viene?"
-" Nada en especial de momento, ¿por qué?"
-"¡Porque me voy a verte unos días!"
...

La llamada de Amalia me sorprendió. E intuí que algo había por detrás de ese pretendido impulso por verme.

Llevaba más de 5 años sin venir por mi zona; y, cuando lo había hecho con anterioridad, siempre fue con excusa profesional. Por motivos personales, jamás, en 10 años que la conocía, lo había hecho.

Fui tirando del hilo y al final me salió la sonrisa socarrona.

Hacía un tiempo había conocido a un joven en un viaje y habían mantenido el contacto. Parece ser que últimamente habían estado en contacto y que había tonteo. Ni siquiera un interés realmente importante, ni un sentimiento fuerte, ni una proyección de futuro. Simplemente, un tonteo.
Y este señor vivía a pocos kilómetros de mi casa.

Según me fue contando sus planes, me dí cuenta del tema: ella estaría con él todo el tiempo que él tuviera libre, y, conmigo, el que él tenía que trabajar y no podía atenderla. Pero, en sus propias palabras, venía porque quería pasar conmigo unos días. Sí, 2 de 7. Y con amenaza de aparición estelar del interfecto en sus ratos libres.

Que se pegara el viaje por conocer a un tipo no me extrañaba, ni siquiera me molestaba. La conocía hace muchos años y estaba en su fase de "estrella del rock". Que la disfrutara. Pero que intentara hacerme creer un interés en pasar un tiempo conmigo, en que el motivo de su viaje era "nuestra amistad", me provocaba la risa floja y un calambre en el dedo grosero.

Así era Amalia, capaz de hacer muchos kilómetros por un polvo nuevo, inventarse excusas que no se sostenían ni con pinzas, y, lo peor de todo, creérselas y molestarse porque los demás le descubriéramos el pastel antes de que lo hubiera mostrado del todo.

lunes, 2 de junio de 2014

Metamorfosis

Como ya anuncié hace unos días, hoy voy a cumplir como está mandado y a hacer el meme al que me nominó Elvis, el Tag Metamorfosis; y me ha parecido bien titular así esta entrada, puesto que, tras un fin de semana lluvioso, nublado, y en pausa, mis rutinas cambian por unos meses, aunque eso no creo que os afecte a vosotros en principio.

El Tag consiste en completar unas propuestas, poner la imagen de este bicho tan feo que tenemos al lado de este texto, y nominar a 5 blogs.
Yo no sé si tendré siquiera 5 personas con blog que me sigan y puedan/quieran contestar, pero se hará lo que se pueda.

Allá vamos con el Tag Metamorfosis:
Si fuera un animal, sería...un felino, sin duda. Ponedle gata por ahora, que hoy estoy remolona.

Si yo Fuera un Libro, sería...La Historia Interminable de Michael Ende. Creo que es mucho más que narrativa juvenil, y que, en el fondo, lo que hace es buscar la verdad de cada cosa o ser que nos encontramos al paso, incluyéndonos nosotros mismos. Curiosamente, no tengo el libro, aunque lo leí hace muchos años.

Si yo fuera un coche, sería...creo que, ahora mismo, un Opel Insignia. El otro día vino un amigo a recogerme con uno nuevecito y me enamoró. Me parece precioso, con prestaciones variadas y prácticas, un consumo afrontable, confortable, y la conducción es una sensación estupenda.

Si yo fuera una película, sería...esta es difícil, podría decir muchas o ninguna, así que me decantaré por una de uno de mis directores favoritos...mmmm...Eduardo Manostijeras. A veces me parece que este mundo tiene apariencia de cómic por lo superficiales que resultan muchas conductas, pero esconde mucha confusión, hipocresía, e intolerancia. Afortunadamente, también hay gente buena y mucha ternura que lo compensan.

Si yo fuera un árbol, sería...mi castaño. O, mejor dicho, el castaño que hay justo donde aparco cada día desde hace 6 años. Cuando lo conocí era un palo seco y pelado que no se sabía si estaba vivo o muerto, y hoy es un precioso y joven árbol que promete un tronco robusto, con una copa frondosa, fresca, y cargada de frutos.

Si yo fuera una canción...No quiero más dramas en mi vida, de Fangoria. Me cansa la gente que no hace más que protestar por todo, lloriquear, y recrearse en ese supuesto dolor. Y digo supuesto, porque les sugieres soluciones y no las quieren, sólo desean seguir llorando. No more, baby. Paso.

Si yo fuera una bebida, sería...agua. Con virtudes y defectos.

Si yo fuera una comida, sería...algo que siempre tengas por casa para prepararle un plato a un invitado sorpresa en un momento, algo calentito y casero que te haga sentir calor de hogar y que alimente.

Si yo fuera una prenda de vestir, sería...un calzado cómodo, pero bonito, que te permita caminar todo lo que necesites, y entrar donde desees sin que nadie te haga sentir mal.

Si yo fuera un cuadro, sería...creo que me quedo con El Libro de Los Libros de Vladimir Kush. Tiene un toque surrealista a lo Dalí, y Dalí me encanta. La imagen es un libro grande, abierto por la mitad, donde se ve a una mujer con alas de mariposa sujetando un capullo de mariposa.
Cada libro te transforma, no una vez, sino cada vez que lo lees, porque tú cambias con él. Creo que tiene tanto significado que podría dedicarle un post completo.

Si yo fuera un edificio, sería...las Torres Kio de Madrid. Tengo un punto dual, así que me pido dos, y además, me gusta esa imagen que parece que se doblan para asomarse a ver qué viene por la carretera.

Nomino a:
Rita de Entre Ironías, Sudores, y Sinceirdades,
Gordipé de El Efecto Gordipé,
Dina de Con Viento Fresco,
Enol de Me Pintaron Pajaritos en el Aire,
y Diana de Diana Jones.

Espero que os animéis y que os guste el tag.

viernes, 30 de mayo de 2014

Nublada.

Hoy estoy casi como el día, nublada. Sólo que el día tiene claros y nubes, y yo ando bastante más espesa.

Mayo ha sido matador. Y digo "ha sido" porque los dos últimos días se los voy a dar de festivo, a ver si relaja las cuerdas y junio nos entra mejor.

No ha sido un mes malo, sino un mes muy intenso, con más obligaciones y temas pesados que resolver que momentos de disfrute, asueto, y bucolismo (que no sé si esxiste, pero, como decía Platón, si puedes imaginarlo, es que lo recuerdas, ergo, existe)

Hoy me he levantado cansada, molida, con todo el cuerpo dolorido, pese a no haber hecho ningún esfuerzo físico importante. Es sólo el acuse del agotamiento, la forma que tiene mi cuerpo de decir  "Hoy deberías tomarte el día libre, pero hasta de tus pensamientos."

Pese a todo, aquí estoy, charlando con vosotros, los poquitos que me visitáis, y a los que os agradezco enormemente esa visita. Es un foro chiquitito, pero entrañable.

Por cierto, Elvis me ha nominado a un meme (gracias, socio), lo haré en cuanto despeje. Avisados estáis.

lunes, 26 de mayo de 2014

Familia

Me ha pasado más de una vez.
Por obra y gracia de alguien más o menos conocido, más o menos allegado, un buen día, entro en contacto con otra persona, hasta ese momento, desconocida para mi. Se establece un vínculo, generalmente en base a una afición o proyecto que se queda en el aire y, poco a poco, ese pequeño círculo de dos, se expande, va entrando gente, a la vez, o en grupos, pero con una corriente entre ellos que parece unirlos.
Y me pregunto qué carajo hago yo allí.

Los veo muy diferentes a mi. No es que me crea mejor que ellos, ojo, es que somos muy distintos. También entre ellos hay diferencias, pero no tan notables. Es como si perteneciéramos a especies, razas y culturas muy diferentes. A veces, incluso planetas. De hecho, me hace mucha gracia imaginarnos como los clientes del bar de Star Wars.

Sé cómo he llegado, pero no entiendo por qué me incluyen en su grupo, por qué me sienten como parte de ese todo que han creado. Pero me gusta estar ahí.
No siempre me aportan mucho, no siempre aporto yo (o eso creo), ni todos nos caemos igual de bien, ni todos los días te cae mejor el mismo, pero la cosa fluye, funciona.

Y me da por pensar en que, en realidad, eso también sucede con la familia.
Si busco una imagen nítida de las dos ramas principales de mi familia de sangre, en realidad, no parezco encajar del todo con ninguna. Es más, el porcentaje de mundo compartido es mínimo. Tan grande o tan pequeño como el de esta familia adoptiva que me he encontrado por el camino. Pero no por ello los siento menos cercanos, al contrario.

En realidad, eso es lo que vamos formando, pequeñas familias de grandes desconocidos que un día se convierten en parte importante de tu mundo. Y tú te integras, no sabes ni cómo, en el suyo. Porque ya no es ni suyo ni tuyo, existe un vuestro, o nuestro, dependiendo de a qué lado del espejo te quieras colocar.
Un mundo donde las diferencias son lo que alimenta al grupo y lo hace cada vez más rico.

Lo importante es encontrar compatibilidades, puntos de apoyo, y dejar de poner el peso en las diferencias.

Para mi, familia, es una palabra mágica que significa que nadie está solo, y eso lo dice la palabra Ohana. 

Hay mucha sabiduría en ciertas palabras de idiomas tan poco conocidos como el hawaiano, que me parece un idioma precioso, tanto a nivel sonoro, como a nivel semántico. 

Y ya me he desviado.
A lo mejor un día profundizo en este tema.
De momento, aloha, ohana!


lunes, 19 de mayo de 2014

Hasta pronto, Sara

Me estaba contando hacia dónde se dirigían sus pasos, su nueva vida. Dónde iba a vivir ahora, a quienes había conocido, qué tenía que hacer en los próximos días, ...todo ello entre risas, nervios, ilusión, y, quizá, algo de nostalgia. Pero una nostalgia alegre.
Era algo por lo que había trabajado duro, algo que se merecía, y yo estoy segura de que le irá genial, porque es una ganadora nata.

Tiene ese halo de grandeza que a veces descubrimos en personas cercanas y hasta nos cuesta entender que lo vemos, porque tener esa suerte de conocer a alguien así es un regalo. Es algo que creemos que sólo les pasa a otros; pero no, a veces también tienes suerte y te toca algo así. A ti. Y das las gracias por ello.

Siempre fue grande, y lo es. Y lo seguirá siendo. Aunque creo que nunca se ha dado cuenta de ello, y parte de esa grandeza reside en la sencillez que suelen tener estas personas grandes, que hacen que nuestro mundo sea mejor.

Me contagiaba su entusiasmo por esas puertas que se le abrían, por esa nueva energía, por esa vida que le cambiaba de la noche a la mañana, que comenzaba de nuevo, que cambiaba de ciclo, y me acordé de cuando se cruzaron nuestros caminos. Hacía ya tiempo, desde luego. Tiempo, edades, y etapas varias nos habían ido moldeando, pero siempre encontramos un nexo que nos mantiene unidas.

Hasta pronto, Sara, iré a verte.
Te deseo suerte, alegría, y éxito. Sé que lo tendrás, porque te lo mereces.

lunes, 12 de mayo de 2014

Mamarrachismos

Estaba cantado que algo sobre Conchita Wurst iba a caer por aquí,...o por cualquier otro blog.

Antes de entrar en faena, diré que sí, que canta mucho y bien, que hizo una gran actuación (sobre todo durante las votaciones, con tanta afectividad como lágrimas inexistentes), pero que lo que le hizo ganar fue la barba y esa supuesta reivindicación de "redefinir qué es normal y qué no lo es" con lo que justifica su aspecto, y lo "tolerantes" y progres que somos todos apoyando cualquier cosa que suene a reivindicación e inclusión; o el miedo que hay a que se nos tache de homófobos por no hacerlo.Pero no hay que confundir la velocidad con el tocino. Una cosa es apoyar a las personas, sea cual sea su orientación sexual o definición de género, y otra muy distinta decir que es muy normal y natural lo que no lo es.

¿O acaso se nos ha olvidado ya el juego que dió en su día el mostacho de Sara Carbonero? (lo siento, Sara, me pareces monísima, pero había sombra de bigote y lo sabes)
O, sin ir tan lejos y sin tocar fibras sensibles de nadie, que levante la patita aquella mujer a la que se le haya escapado un pelito en alguna ocasión y no haya sido objeto de chanza...
No, no veo ninguna. Y sí, Sara, a mi también me la han liado por una sombra o un pelito tránsfuga, y el mundo sigue girando.

A mi me parece estupendo que cada cual se vista como quiera, o lleve los pelos donde y como más le gusten; pero de ahí, a hacernos comulgar con ruedas de molino, no. Lo siento, pero no estoy dispuesta.

Normal, por definición, es aquello que sigue la norma, que es habitual, que es lógico. Una mujer con barba normal, normal, no es. Que merezca el mismo respeto que cualquier otra persona, sí. Ahí tendrá y tiene siempre mi apoyo. Pero normal ni es, ni será. Más que nada, porque la barba es un símbolo de virilidad, y es propio de hombres, no de mujeres. En todo caso, tendríamos que considerar la posibilidad de incluir categorías híbridas. O simplemente, pasar de categorías, que mira que nos gusta ponerle etiquetas a todo.

No digo que no pueda sentirse mujer con esa barba, que cómo se siente cada uno por dentro sólo lo sabe la propia persona y, en ese punto, no estoy criticando; al contrario, creo en la libertad personal; pero no creo que todo sea válido dentro de una misma definición (en este caso, la de "normal", que es una palabra que me hace mucha gracia y no veo la necesidad que tiene la mayoría de la gente de meterse dentro, con lo sosa que es)

En cuanto al aspecto, estéticamente, con todos mis respetos, me parece una mamarrachada. Y no porque sea Conchita Wurst y sea la diva del momento, como le pasó en su día a Dana Internacional, que, aunque ella no llevaba barba, también causó revuelo en su día por ser abiertamente transexual. Ambas ganaron el festival de Eurovisión por el mismo motivo, lo que pasa que Conchita llegó después, y tenía que incluir algo diferente (de hecho, Dana se ha presentado en algunas ocasiones más y no ha vuelto a ganar, porque ya no era polémica su condición)

Quizá influya el que a mi las barbas nunca me hayan gustado, ni siquiera para los hombres. Me parece que ocultan algo, y dan cierto aspecto de suciedad, a mi modo de ver (no estoy diciendo que quien la lleve sea un guarro, sino lo que a mi me inspiran), pero eso no significa que mire mal a quien la lleve o que le retire el saludo a algún amigo que se deje barba. Simplemente, para mi, suelen perder atractivo.

Pero, cuestiones de barbas, de géneros, y de otros temas antropológicos aparte, se trata de una cuestión de buen gusto. Es como si ahora nos quisieran hacer ver que los calcetines deportivos blancos hasta las rodillas metidos en cangrejeras son el summun del estilo casual del momento. O que un pantalón "cagao" que se sujeta vaya usted a saber cómo por debajo del culete del portador y nos deja ver sus gayumbos es lo más en superposiciones.

Que no, que no cuela. Es estéticamente feo, respetable, pero feo.
Y conste que a mi Conchita me gustó mucho, y le deseo lo mejor, con o sin barba.
Y nuevo, nuevo, tampoco, que hay un señor en Nancys Rubias que también se viste de doña y lleva barbas.

Si se os ocurre algún "mamarrachismo" estilístico más, por favor, dejádmelo en comentarios y nos reímos todos un ratito.

domingo, 11 de mayo de 2014

Yipi Ka Yei, gilipollas

Colocar una palabrota en un título puede dar muy mala imagen, lo sé, pero a veces hay que sacar lo que te apetece decir, tal como te apetece soltarlo. Y, aunque la traducción de Mother Fucker es Hijoputa, a mi me apetece más Gilipollas.

Esto es como lo de té o café, pues elegimos gilipollas.

Tras unos días de situaciones que no han sido molestas, pero que me han patinado bastante, hoy me apetece enfundarme en el papel de John McClane, que reparte tiros y leña con mucho arte. Es más, lo mismo me hago un maratón de La Jungla de Cristal, que lo tengo pendiente hace tiempo.

Y es que, por muy zen que seas, por muy templado que sea tu carácter, de vez en cuando, hacer un corte de mangas y mandar a alguien a buscar la olla de oro tras el arcoiris -por no decir a hacer gárgaras-, es lo que mejor sienta. Es un ejercicio básico de descompresión y creo que hasta equilibrante.

No nos engañemos, todo tiene un límite.

martes, 6 de mayo de 2014

A menudo me recuerdas...a alguien

-"Te lo estás comiendo con los ojos"
- "Lo sé, pero no pasa nada, él no se entera y la otra tampoco, déjame disfrutar el momento"
- "Se te ve el plumero"
- "Vivan los pavos reales, mona, ¿te quieres callar?"

Con tanta discusión dentro de mi cabeza me estaba distrayendo de lo importante, de aquél aspirante a Adonis que me recordaba tanto a alguien,...pero tanto...que no era capaz de caer en quien.

No fue hasta el segundo encuentro casual con aquél tipo que caí en la cuenta de quién era esa imagen que flotaba en la trastienda de mi memoria: Curro.

La misma figura larga que le hacía parecer más delgado de lo que realmente era; el mismo cuerpo que parecía más atlético de lo que realmente afirmaba su musculatura no marcada más que lo justo; el mismo amago de tripa diminuta, única zona vulnerable y, para mi, divertida, en discordancia con el resto de su físico; los mismos brazos largos y fuertes, de piel blanquísima, terminados en una manos a juego, tan finas como tenaces y hábiles; los ojos claros, el pelo despeinado, y una sonrisa contagiosa, hasta la misma edad en el momento de conocerlo; todo, todo, clavado a Curro.

No pude evitar trasladarme en el tiempo y rememorar ciertos momentos, lejanos ya, pero aún vivos, de una relación intermitente y breve, aunque no por ello poco interesante.

Hay aves de paso a las que se les agradece la escala en tu vida.

domingo, 4 de mayo de 2014

El domingo es el nuevo lunes

Siempre me han hecho gracia las frases "el azul es el nuevo negro", "el verde es el nuevo negro", "el blanco es el nuevo negro" (y luego el negro con problemas de identidad y autoestima, norrrrrrrrrrmal)

Tonterías aparte, sé que hace unas semanas hice una especie de pseudopacto con vosotros de escribir todos los lunes, o, al menos, intentarlo, por tener una frecuencia mínima, pero me he dado cuenta de que me resulta más cómodo y apetecible escribir los domingos -lo haga o no los lunes-, así que, puede que escriba el domingo, puede que escriba el lunes, puede que cualquier otro día, pero el domingo-lunes habrá post, si no pasa nada raro.

Al menos, por marcarnos uno a la semana, aunque mis semanas sean algo confusas en cuanto a calendarios se refiere. Es que estoy enganchada a los Masterchef y voy a inventarme la deconstrucción dominguera-lunera, cascabelera.

Vamos, que escribiré cuando me dé la neura. Sin más.
Buen domingo, por cierto, seas o no madre.



miércoles, 30 de abril de 2014

Mario

No se parece a Mario, pero no pude resistirme a poner a este pedazo de vikingo por aquí.
Es curioso cómo el tiempo nos cambia y cómo nos pone en situaciones parecidas en diferentes momentos para que nos demos cuenta de ello.

El otro día escuchaba una conversación -por circunstancias espacio-temporales de coincidencia, no por cotilleo, que, aunque es un buen deporte, en ese momento no estaba ejercitándome con él- en el que una mujer de unos treintaypocos rechazaba a un apuesto e interesadísimo chaval de veintialgunos con la excusa de la edad.
"Como te pongas cortapisas con la edad, te vas a perder muchas cosas, bonita", pensé yo.
Y al rato, me acordé de Mario. Y de mi y de Mario.
Y me tuve que morder la lengua.

Conocí a Mario hace unos años, y nuestro perfil era parecido, al menos en cuanto a edad, al de esta pareja de referencia. Yo tenía exactamente 10 años más que él según mi fecha de nacimiento. Pero Mario no era ningún crío.

Mario era un chico joven, intrépido, independiente, emprendedor y empresario, algo visionario, muy comercial, con don de gentes, muy creativo, muy educado, con un halo que lo hacía especial.

Tenía un aspecto amanerado que te hacía dudar de su orientación sexual, aunque siempre estaba rodeado de las chicas más guapas y más sexys (siempre dudo (¿Sexys o Sexies?) que te pudieras imaginar, y cuyas novias solían salir de esos círculos; que parecía un despiste andante pero que tenía todo atado y muy bien atado, con una agenda bien nutrida y muchos proyectos en marcha; que te haría pensar que era un picaflores y la relación que menos le había durado en su vida era de 4 años; que parecía un alma libre del que no podías fiarte que estuviera ahí, pero que se comprometía a fondo con su gente y sus proyectos.
Una rara avis. No diré que fuera brisa fresca, porque más bien era un aire templado que te envolvía y te acariciaba con sutileza, que te dejaba sensación de confort, y que, al volver de esa ensoñación a la vida real, había desaparecido, pero con un bonito y reciente momento a recordar.

Nos caímos bien desde el primer momento, conectamos, había interés, pero yo estaba en una etapa tóxica de mi vida en la que me sobraba gente, en la que no sabía si debería dejar entrar a alguien nuevo, ni hasta dónde, cuando lo que quería era barrer la casa. Y también me planteé esa duda de la edad. ¿Tenía suficientes años para considerarlo un hombre con todas las letras?
Jamás pensé en la pregunta que podría hacerse si nos situáramos en la orilla contraria: ¿era yo lo suficientemente mujer a pesar de que, por edad, ya me correspondía serlo?

El caso es que esa historia se quedó en amago, en algo bonito y platónico, en situaciones confusas y difusas, pero aún le recuerdo con cariño.

Sigo teniendo forma de contactar con él, pero tampoco sé si hacerlo o no. Primero tendría que averiguar con qué fin quiero acercarme o no a Mario, aunque creo que sería mera curiosidad y ganas de saludar a un viejo amigo.

Ahora que tenemos unos cuantos años más, y que la diferencia de edad en esta etapa parece no ser tan grande, ¿sería lo mismo?¿habremos madurado los suficiente? Mejor dicho, ¿habré madurado yo?