lunes, 24 de febrero de 2014

El antro

Llegué antes de la hora acordada. Ya desde fuera del garito algo me decía que no se convertiría en un lugar de visita habitual para mi.

Entré. Suelo de baldosa y mesas y sillas que bien podrían ser los donativos de familiares y vecinos que hubieran regalado a los dueños de aquél bar el mobiliario de sus terrazas de verano le daban un aspecto de montaje improvisado ai interior de un local que, sin duda, llevaba más de 2 años en pie.
Si ahora era así, ¿cómo habrían sido sus principios?¿Habría evolucionado desde su inauguración? Hay preguntas cuya respuesta es mejor no saber, ciertamente.

Fui al fondo de la sala. Tenía algo de mejor aspecto que la entrada y permitía controlar visualmente todos los escenarios posibles. Así vería llegar a mi acompañante antes de que él me viera a mi.

Fue inevitable notar el olor a fritanga y a cerveza rancia pegada a las lamas de madera de la pared, al humo de cigarros prohibidos en un local público (imagino que fruto de fiestas y reuniones privadas, ya que allí no había nadie fumando, ni ceniceros o colillas que delataran tal costumbre) Reconozco que en otra época no le daba tanta importancia a estos detalles. Todos hemos tomado cervezas en antros malolientes y llenos de humo ajeno (o propio), pero ahora sí me molestaba. Mucho.

Lo peor llegó al sentarme. Puedo entender el olor a alcohol revenido en un lugar en el que se sirve en horas intempestivas. Incluso puedo entenderlo en horas más normales cuando no ha habido tiempo a limpiar el local, pero ¿olor a pies?¿En serio? Sí, olía a pies. Y no es que tuvieran queso artesano allí, no, es que olía a pies, de los de andar, de los de persona. Un asco.
La tarde se me iba a hacer larga.

Por fin llegó mi cita:
- "¡Hola!¿Qué tal?¿Llevas mucho esperando?"
- "¡Una eternidad!¿Nos vamos?"
...

Su cara no tenía precio.
Mi pituitaria, tampoco lo tiene.

6 comentarios:

  1. Qué asquito! Hay sitios en los que mejor entrar y salir a la mayor brevedad posible.... previa desinfección, claro está!
    Besos

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    1. El caso es que el sitio sucio no está, sino que...huele mal. A mi me huele mal.
      También hay que tener en cuenta que mi olfato es bastante más sensible que el de la media, pero oler, huele.

      Besos!

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  2. Solo faltaba que te diesen plantón.

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    1. Hay quien ha muerto sólo por insinuar eso.

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  3. Me da por pensar en cómo serán los baños! aaarg!!
    jajaja
    Pese a todo, me ha gustado el ambiente, es como muy "Reverte" :)
    Un besazo!

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    1. Te digo lo mismo que a Morgan.
      El sitio está limpio, sólo que huele.
      Curiosamente, los baños están muy limpios, y hasta tienen jabón y toallas de papel (cosa que no se puede decir siempre) ¡Y no huelen raro!
      Y sí, soy de las que vive la experiencia y visita los baños. Si no has visto el baño, no has estado allí, jajajaj!

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