miércoles, 26 de febrero de 2014

Meditar, ese extraño mundo.

Muy buenas, mis queridos contertulios.

Hoy me voy a poner un poquito más íntima y espiritual (que no espirituosa), y vais a ver que lo mismo vosotros pecáis de lo mismo y meditáis sin daros cuenta, ¡qué cosas!

El otro día, conversando con una amiga, salió el tema de la meditación, más concretamente, de los actos simples y cotidianos que pueden inducirte a un estado de abstracción consciente, a un estar pero no estar, a un darse cuenta del mundo y dejarlo que gire mientras tú haces lo que tienes que hacer. A lo que significa concentrarse (con-centrarse o centrarte con-tigo; en este caso, yo lo entiendo así)

Le dije que quizá me marcara un post hilvanando ideas sobre este extensísimo tema del que, en absoluto soy experta, peor que me parece interesante. Así que espero que te guste, hermosa.

Actualmente se está poniendo de moda el "conectar con uno mismo", la meditación, y otras técnicas que nos permitan un auto-conocimiento mayor, aprender a respirar, a relajarse, a afrontar el mundo de otro modo más práctico y llevadero, y a concentrarse.
Como moda, hay quien se lo toma en serio y quien no, pero que prueba más gente y hay menos risita socarrona cuando se menciona el tema, sí; así que, si algo queda, algo hemos ganado.

No os voy a explicar todas y cada una de ellas porque no acabaría nunca, pero sí quería comentaros un par de cosas sobre la meditación muy básicas.
No os voy a dar técnicas, porque no soy especialista, pero sí he probado algunas cosillas y creo que lo mejor es que cada cual experimente por sí mismo.

Lo primero de todo, la meditación lo que busca, de base, es conectar contigo mismo a la vez que desconectas del mundo. Esto es y no es cierto.

Realmente, lo que se busca es un estado en el que, aunque eres consciente de lo que sucede alrededor, ésto no te distrae, tu pensamiento no se ve arrastrado por los sucesos externos. Sí, oyes, distingues, sientes, ..pero no te dejas llevar. Tu pensamiento vaga, pero no divaga.

Me explico:
Puede que escuches el canto de un pájaro y te guste, pero simplemente reconoces ese canto, lo que es, y la sensación que genera, pero tu pensamiento no "se conecta" para emitir opinión, no comienza enlazar ideas del tipo: "¡un pájaro! me gusta, es agradable, se nota que se acerca la primavera. Tengo ganas ya. Y de sol. Y de calorcito. La vecina tiene un pájaro, lo vi ayer. Pero no es este. Debe ser un engorro limpiar la jaula. Y vivir en la jaula, ..."
Es decir; no has desconectado del mundo porque estás en él, puedes darte cuenta de lo que sucede, pero ni influyes en él, ni dejas que te influya. Coexistís en el momento presente.
¿Vamos cogiendo la idea?

Para conseguir no dejarse llevar, hace falta técnica, y tiempo de práctica. Y no todas las técnicas le valen a todo el mundo, porque no todas las personas estamos en el mismo estado de nervios, ni tenemos la misma frecuencia de energía en el mismo momento, ni reaccionamos igual al mismo estímulo.

No es necesario colocarse en la posición del loto típica que vemos cuando ponemos "meditar" en imágenes de google.
Con que estemos en una posición cómoda y con la columna alineada, sobra (tumbados boca arriba, o sentados sin cruzar ni manos ni piernas en ambos casos)

Hay quien necesita mucho atrezzo: ropa blanca y suelta, incienso, música suave, una voz que le guíe,...
Bien es respetable, pero no te acostumbres, porque el día que te falte todo eso y necesites recargar baterías (porque este es un efecto secundario de meditar, que recargas energía), no vas a encontrar el camino.

Si quieres hacer una meditación pasiva, acostúmbrate a hacerlo con ropa cómoda, da igual el color; intenta no llevar zapatos, calcetines, cinturones, ni elásticos o joyas que aprieten o pesen. Recuerda que hay que fluir, y si sientes que algo molesta, no lo consigues.
Puedes ponerte música, pero es mejor escuchar el medio ambiente. El problema del ser humano de hoy es que se siente incómodo con su silencio y su propia presencia. El silencio es tu aliado, aún cuando lleve ruido ambiental.

Y escoge tu momento, sea el que sea, busca tu ritmo de respiración, y encuentra tu técnica.
La más simple es, simplemente, cerrar los ojos, y dejar que las ideas se vuelquen, no guiarlas. Como si vaciaras todo lo que contiene tu cabeza de golpe. Requiere paciencia y práctica, y habrá días en los que tendrás duda de si te ha servido de algo. De toda formas, no está de más que te documentes sobre el tema, preguntes a personas que practique, e incluso que pruebes, bien a través de las sugerencias de libros, vídeos, audio-vídeos y conocidos, e incluso que asistas a alguna sesión que hagan en algún centro de tu ciudad. Actualmente, si estás con los ojos abiertos, encuentras sesiones gratuitas y/o baratitas.

Hacer una meditación guiada también está muy bien, sobre todo cuando empiezas, porque te ayuda a concentrarte y a aprender técnicas de respiración y a discernir lo que te agrada de lo que no. Lo ideal es ir variando de guía, probar por ti mismo, y, en definitiva, buscar tu propio camino.
Además, siempre cabe que luego puedas preguntar a esa persona sobre dudas que te surjan para ir adentrándote en esta técnica, o abandonarla porque no te convenza en ese momento.
Ten en cuenta que esto no es cosa de dos días. Lleva tiempo conocerse, sobre todo cuando no lo has practicado en mucho tiempo, y las necesidades, ideas, y formas de conectar van variando según tu propia evolución personal.

También hay otro tipo de meditación, más activa, que puede ser desde girar frenéticamente (¿os suenan los derviches?), a un baile enérgico e instintivo, pasando por acciones simples y mecánicas que no requieren pensar en ella (dar cera, pulir cera, que decía el Señor Miyagi)
Fregar platos, limpiar cristales, pintar una vaya, coser, ...
Cualquier acto que requiera concentrarse en él, pero que permita evadirse de él.
Y funciona.

Sobre el tiempo necesario, mínimo 10 minutos al día, sobre todo cuando empiezas a experimentar con esta técnica para habituarte a ella e ir analizando sensaciones que te ayuden a orientarte hacia la forma de meditar más productiva y cómoda para ti.
Requiere una constancia, como cualquier entrenamiento, y 10 minutos, aunque sea antes de irte a dormir, los sacas.

No es condición sine qua non el hacerlo a diario, podéis saltaros algún día, o marcaros una frecuencia propia, pero conviene dedicarle, al menos 3 días a la semana.
Aunque, como te vas a encontrar fenomenal, verás que lo haces a diario, que es lo mejor cuando comienzas para crear el hábito.

Además, eso de darte un baño y relajarte, sin pensar conscientemente en nada también cuente, mira si puede ser placentera la meditación.

¿Beneficios? Muchos.
Prueba y descúbrelos. Merece la pena.

6 comentarios:

  1. Yo no soy de meditar, y mucho menos de intentar. O eso, o que estoy meditando todo el rato y por eso no me concentro. Ahora mismo estoy escribiendo esto y no paro de pensar en que tipo de pájaro será el de tu vecina.

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  2. La segunda manera "viene a mi" a menudo: no me la propongo, simplemente fluye cuando estoy muy concentrada, ya sabes que lo hemos hablado más de una vez. La primera debería probarla.
    Un besazo!

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    1. Si te apetece, no veo el problema en probar; sobre todo cuando tienes esa facilidad en plana acción. Deberías sacarle rendimiento a ese potencial.

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  3. Yo ha eso lo llamo ponerme en modo autista ON... de siempre me ha pasado que según lo que sucede a mi alrededor yo, simplemente, me desconecto y me centro en cualquier otro asunto... pero no sabría decir como sucede. Es más, en ocasiones soy consciente que estoy en modo autista ON cuando podría ser interesante estar en modo autista OFF... pero, niña, que sigo en mi mundo particular aunque caigan chuzos de punta

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    1. Yo también lo llamaba así, y se lo sigo llamando, y es una facilidad que he tenido siempre.
      Lo que pasa que meditar tiene muchas formas, y yo aún estoy investigando y probando, y no me atrevo a meterme más en el asunto porque depende de a quién preguntes te dirá que es o no correcto lo que yo te pueda decir aquí; peor que esos e llama estado alterado de conciencia, sí, y que es el caldo de cultivo ideal para la meditación, también.
      Besos!

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