lunes, 14 de abril de 2014

Guapa!

Así, sin previo aviso, con arte y poderío, con convicción, naturalidad y simpatía, con ese descaro que tan bien sienta cuando se hace con elegancia, me hizo sacar la mirada de los misterios del interior de mi bolso un señor que se cruzó conmigo por la calle.

Tan simple como eso, un"¡Guapa!" bien dicho, alto y claro y sin baboseos o palabras soeces que lo acompañaran me hizo recordar que los piropos me gustan.

¿Y a quién no le gusta un piropo? Sobre todo cuando lo es, porque hay quien confunde el piropo con sacar los colores al personal soltando una barbaridad de connotaciones sexuales -generalmente, que suenen lo más guarras posible-.

Para entendernos "Te voy a comer todo lo de abajo" no es un piropo, es una ordinariez, y sí puede resultar ofensivo. Es decir, si tras soltar esa perla, la doña te saca el dedito grosero y te manda poco menos que a introducir un paraguas por donde no te alumbra el sol, es que no es un piropo.

Un "Guapa" es un piropo y a nadie le ofende. Normalmente, la respuesta de la piropeada es una sonrisa y un ¡Gracias!

Pues eso, que me llamaron guapa. Y yo tan contenta, oiga.

5 comentarios:

  1. A nadie le amarga un dulce, dí que sí...pero bien hecho como dices ;)
    Besos!

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  2. Es que a quien le amargue un piropo, es que ya está amargao de nacimiento. Pero claro, también hay quien no sabe distinguir un piropo de una obscenidad...
    Besos.

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    Respuestas
    1. Ahí está el quid de la cuestión, Elvis, que se confunden los términos y luego pasa lo que pasa.
      Besotes!

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