viernes, 30 de mayo de 2014

Nublada.

Hoy estoy casi como el día, nublada. Sólo que el día tiene claros y nubes, y yo ando bastante más espesa.

Mayo ha sido matador. Y digo "ha sido" porque los dos últimos días se los voy a dar de festivo, a ver si relaja las cuerdas y junio nos entra mejor.

No ha sido un mes malo, sino un mes muy intenso, con más obligaciones y temas pesados que resolver que momentos de disfrute, asueto, y bucolismo (que no sé si esxiste, pero, como decía Platón, si puedes imaginarlo, es que lo recuerdas, ergo, existe)

Hoy me he levantado cansada, molida, con todo el cuerpo dolorido, pese a no haber hecho ningún esfuerzo físico importante. Es sólo el acuse del agotamiento, la forma que tiene mi cuerpo de decir  "Hoy deberías tomarte el día libre, pero hasta de tus pensamientos."

Pese a todo, aquí estoy, charlando con vosotros, los poquitos que me visitáis, y a los que os agradezco enormemente esa visita. Es un foro chiquitito, pero entrañable.

Por cierto, Elvis me ha nominado a un meme (gracias, socio), lo haré en cuanto despeje. Avisados estáis.

lunes, 26 de mayo de 2014

Familia

Me ha pasado más de una vez.
Por obra y gracia de alguien más o menos conocido, más o menos allegado, un buen día, entro en contacto con otra persona, hasta ese momento, desconocida para mi. Se establece un vínculo, generalmente en base a una afición o proyecto que se queda en el aire y, poco a poco, ese pequeño círculo de dos, se expande, va entrando gente, a la vez, o en grupos, pero con una corriente entre ellos que parece unirlos.
Y me pregunto qué carajo hago yo allí.

Los veo muy diferentes a mi. No es que me crea mejor que ellos, ojo, es que somos muy distintos. También entre ellos hay diferencias, pero no tan notables. Es como si perteneciéramos a especies, razas y culturas muy diferentes. A veces, incluso planetas. De hecho, me hace mucha gracia imaginarnos como los clientes del bar de Star Wars.

Sé cómo he llegado, pero no entiendo por qué me incluyen en su grupo, por qué me sienten como parte de ese todo que han creado. Pero me gusta estar ahí.
No siempre me aportan mucho, no siempre aporto yo (o eso creo), ni todos nos caemos igual de bien, ni todos los días te cae mejor el mismo, pero la cosa fluye, funciona.

Y me da por pensar en que, en realidad, eso también sucede con la familia.
Si busco una imagen nítida de las dos ramas principales de mi familia de sangre, en realidad, no parezco encajar del todo con ninguna. Es más, el porcentaje de mundo compartido es mínimo. Tan grande o tan pequeño como el de esta familia adoptiva que me he encontrado por el camino. Pero no por ello los siento menos cercanos, al contrario.

En realidad, eso es lo que vamos formando, pequeñas familias de grandes desconocidos que un día se convierten en parte importante de tu mundo. Y tú te integras, no sabes ni cómo, en el suyo. Porque ya no es ni suyo ni tuyo, existe un vuestro, o nuestro, dependiendo de a qué lado del espejo te quieras colocar.
Un mundo donde las diferencias son lo que alimenta al grupo y lo hace cada vez más rico.

Lo importante es encontrar compatibilidades, puntos de apoyo, y dejar de poner el peso en las diferencias.

Para mi, familia, es una palabra mágica que significa que nadie está solo, y eso lo dice la palabra Ohana. 

Hay mucha sabiduría en ciertas palabras de idiomas tan poco conocidos como el hawaiano, que me parece un idioma precioso, tanto a nivel sonoro, como a nivel semántico. 

Y ya me he desviado.
A lo mejor un día profundizo en este tema.
De momento, aloha, ohana!


lunes, 19 de mayo de 2014

Hasta pronto, Sara

Me estaba contando hacia dónde se dirigían sus pasos, su nueva vida. Dónde iba a vivir ahora, a quienes había conocido, qué tenía que hacer en los próximos días, ...todo ello entre risas, nervios, ilusión, y, quizá, algo de nostalgia. Pero una nostalgia alegre.
Era algo por lo que había trabajado duro, algo que se merecía, y yo estoy segura de que le irá genial, porque es una ganadora nata.

Tiene ese halo de grandeza que a veces descubrimos en personas cercanas y hasta nos cuesta entender que lo vemos, porque tener esa suerte de conocer a alguien así es un regalo. Es algo que creemos que sólo les pasa a otros; pero no, a veces también tienes suerte y te toca algo así. A ti. Y das las gracias por ello.

Siempre fue grande, y lo es. Y lo seguirá siendo. Aunque creo que nunca se ha dado cuenta de ello, y parte de esa grandeza reside en la sencillez que suelen tener estas personas grandes, que hacen que nuestro mundo sea mejor.

Me contagiaba su entusiasmo por esas puertas que se le abrían, por esa nueva energía, por esa vida que le cambiaba de la noche a la mañana, que comenzaba de nuevo, que cambiaba de ciclo, y me acordé de cuando se cruzaron nuestros caminos. Hacía ya tiempo, desde luego. Tiempo, edades, y etapas varias nos habían ido moldeando, pero siempre encontramos un nexo que nos mantiene unidas.

Hasta pronto, Sara, iré a verte.
Te deseo suerte, alegría, y éxito. Sé que lo tendrás, porque te lo mereces.

lunes, 12 de mayo de 2014

Mamarrachismos

Estaba cantado que algo sobre Conchita Wurst iba a caer por aquí,...o por cualquier otro blog.

Antes de entrar en faena, diré que sí, que canta mucho y bien, que hizo una gran actuación (sobre todo durante las votaciones, con tanta afectividad como lágrimas inexistentes), pero que lo que le hizo ganar fue la barba y esa supuesta reivindicación de "redefinir qué es normal y qué no lo es" con lo que justifica su aspecto, y lo "tolerantes" y progres que somos todos apoyando cualquier cosa que suene a reivindicación e inclusión; o el miedo que hay a que se nos tache de homófobos por no hacerlo.Pero no hay que confundir la velocidad con el tocino. Una cosa es apoyar a las personas, sea cual sea su orientación sexual o definición de género, y otra muy distinta decir que es muy normal y natural lo que no lo es.

¿O acaso se nos ha olvidado ya el juego que dió en su día el mostacho de Sara Carbonero? (lo siento, Sara, me pareces monísima, pero había sombra de bigote y lo sabes)
O, sin ir tan lejos y sin tocar fibras sensibles de nadie, que levante la patita aquella mujer a la que se le haya escapado un pelito en alguna ocasión y no haya sido objeto de chanza...
No, no veo ninguna. Y sí, Sara, a mi también me la han liado por una sombra o un pelito tránsfuga, y el mundo sigue girando.

A mi me parece estupendo que cada cual se vista como quiera, o lleve los pelos donde y como más le gusten; pero de ahí, a hacernos comulgar con ruedas de molino, no. Lo siento, pero no estoy dispuesta.

Normal, por definición, es aquello que sigue la norma, que es habitual, que es lógico. Una mujer con barba normal, normal, no es. Que merezca el mismo respeto que cualquier otra persona, sí. Ahí tendrá y tiene siempre mi apoyo. Pero normal ni es, ni será. Más que nada, porque la barba es un símbolo de virilidad, y es propio de hombres, no de mujeres. En todo caso, tendríamos que considerar la posibilidad de incluir categorías híbridas. O simplemente, pasar de categorías, que mira que nos gusta ponerle etiquetas a todo.

No digo que no pueda sentirse mujer con esa barba, que cómo se siente cada uno por dentro sólo lo sabe la propia persona y, en ese punto, no estoy criticando; al contrario, creo en la libertad personal; pero no creo que todo sea válido dentro de una misma definición (en este caso, la de "normal", que es una palabra que me hace mucha gracia y no veo la necesidad que tiene la mayoría de la gente de meterse dentro, con lo sosa que es)

En cuanto al aspecto, estéticamente, con todos mis respetos, me parece una mamarrachada. Y no porque sea Conchita Wurst y sea la diva del momento, como le pasó en su día a Dana Internacional, que, aunque ella no llevaba barba, también causó revuelo en su día por ser abiertamente transexual. Ambas ganaron el festival de Eurovisión por el mismo motivo, lo que pasa que Conchita llegó después, y tenía que incluir algo diferente (de hecho, Dana se ha presentado en algunas ocasiones más y no ha vuelto a ganar, porque ya no era polémica su condición)

Quizá influya el que a mi las barbas nunca me hayan gustado, ni siquiera para los hombres. Me parece que ocultan algo, y dan cierto aspecto de suciedad, a mi modo de ver (no estoy diciendo que quien la lleve sea un guarro, sino lo que a mi me inspiran), pero eso no significa que mire mal a quien la lleve o que le retire el saludo a algún amigo que se deje barba. Simplemente, para mi, suelen perder atractivo.

Pero, cuestiones de barbas, de géneros, y de otros temas antropológicos aparte, se trata de una cuestión de buen gusto. Es como si ahora nos quisieran hacer ver que los calcetines deportivos blancos hasta las rodillas metidos en cangrejeras son el summun del estilo casual del momento. O que un pantalón "cagao" que se sujeta vaya usted a saber cómo por debajo del culete del portador y nos deja ver sus gayumbos es lo más en superposiciones.

Que no, que no cuela. Es estéticamente feo, respetable, pero feo.
Y conste que a mi Conchita me gustó mucho, y le deseo lo mejor, con o sin barba.
Y nuevo, nuevo, tampoco, que hay un señor en Nancys Rubias que también se viste de doña y lleva barbas.

Si se os ocurre algún "mamarrachismo" estilístico más, por favor, dejádmelo en comentarios y nos reímos todos un ratito.

domingo, 11 de mayo de 2014

Yipi Ka Yei, gilipollas

Colocar una palabrota en un título puede dar muy mala imagen, lo sé, pero a veces hay que sacar lo que te apetece decir, tal como te apetece soltarlo. Y, aunque la traducción de Mother Fucker es Hijoputa, a mi me apetece más Gilipollas.

Esto es como lo de té o café, pues elegimos gilipollas.

Tras unos días de situaciones que no han sido molestas, pero que me han patinado bastante, hoy me apetece enfundarme en el papel de John McClane, que reparte tiros y leña con mucho arte. Es más, lo mismo me hago un maratón de La Jungla de Cristal, que lo tengo pendiente hace tiempo.

Y es que, por muy zen que seas, por muy templado que sea tu carácter, de vez en cuando, hacer un corte de mangas y mandar a alguien a buscar la olla de oro tras el arcoiris -por no decir a hacer gárgaras-, es lo que mejor sienta. Es un ejercicio básico de descompresión y creo que hasta equilibrante.

No nos engañemos, todo tiene un límite.

martes, 6 de mayo de 2014

A menudo me recuerdas...a alguien

-"Te lo estás comiendo con los ojos"
- "Lo sé, pero no pasa nada, él no se entera y la otra tampoco, déjame disfrutar el momento"
- "Se te ve el plumero"
- "Vivan los pavos reales, mona, ¿te quieres callar?"

Con tanta discusión dentro de mi cabeza me estaba distrayendo de lo importante, de aquél aspirante a Adonis que me recordaba tanto a alguien,...pero tanto...que no era capaz de caer en quien.

No fue hasta el segundo encuentro casual con aquél tipo que caí en la cuenta de quién era esa imagen que flotaba en la trastienda de mi memoria: Curro.

La misma figura larga que le hacía parecer más delgado de lo que realmente era; el mismo cuerpo que parecía más atlético de lo que realmente afirmaba su musculatura no marcada más que lo justo; el mismo amago de tripa diminuta, única zona vulnerable y, para mi, divertida, en discordancia con el resto de su físico; los mismos brazos largos y fuertes, de piel blanquísima, terminados en una manos a juego, tan finas como tenaces y hábiles; los ojos claros, el pelo despeinado, y una sonrisa contagiosa, hasta la misma edad en el momento de conocerlo; todo, todo, clavado a Curro.

No pude evitar trasladarme en el tiempo y rememorar ciertos momentos, lejanos ya, pero aún vivos, de una relación intermitente y breve, aunque no por ello poco interesante.

Hay aves de paso a las que se les agradece la escala en tu vida.

domingo, 4 de mayo de 2014

El domingo es el nuevo lunes

Siempre me han hecho gracia las frases "el azul es el nuevo negro", "el verde es el nuevo negro", "el blanco es el nuevo negro" (y luego el negro con problemas de identidad y autoestima, norrrrrrrrrrmal)

Tonterías aparte, sé que hace unas semanas hice una especie de pseudopacto con vosotros de escribir todos los lunes, o, al menos, intentarlo, por tener una frecuencia mínima, pero me he dado cuenta de que me resulta más cómodo y apetecible escribir los domingos -lo haga o no los lunes-, así que, puede que escriba el domingo, puede que escriba el lunes, puede que cualquier otro día, pero el domingo-lunes habrá post, si no pasa nada raro.

Al menos, por marcarnos uno a la semana, aunque mis semanas sean algo confusas en cuanto a calendarios se refiere. Es que estoy enganchada a los Masterchef y voy a inventarme la deconstrucción dominguera-lunera, cascabelera.

Vamos, que escribiré cuando me dé la neura. Sin más.
Buen domingo, por cierto, seas o no madre.