domingo, 29 de junio de 2014

Va de Series, Vol.2: Da Vinci's Demons, Llama a La Comadrona, y The Americans.

Continuamos con la sección Va de Series (que, por cierto, no sé si os resulta útil/interesante/entretenida o no, pero espero que sí) con otro post en la misma línea, pero, esta vez he querido hacer un recorrido histórico con las propuestas de hoy, ya que cada una de ellas se ambienta en una época diferente y hay matices que nos contextualizan la trama y que nos ayudan a entender mejor la trama y la etaa cronológica en que se desarrolla.

Da Vinci's Demons:
Se trata de una apuesta de uno de los guionistas más interesantes, a mi modo de ver, de los últimos años, con series en su haber como Flash Forward (también muy recomendable) y varias películas (3 de ellas, si no recuerdo mal, de la saga de Batman, y eso que a mi Batman no me emociona demasiado), el señor David  S. Goyer.

Da Vinci's Demons nos lleva hasta la Florencia del S. XV, donde un joven Leonardo Da Vinci, de 25 años, comienza sus andaduras como genio inventor y visionario, y de cómo su camino se cruza con los Medici de una forma tan fulminante como intrincada, y a todo lo que le conducirá esa alianza.

Por otra parte, Leonardo conoce a un personaje muy inquietante, el Turco, cabeza de una secta antigua que salvaguarda el conocimiento más puro y que nada tiene que ver con el orden político y social en el que se vive en la época, donde se reprime cualquier intento por llegar a la verdad y a la esencia de las cosas, y hay una discriminación de castas. Este personaje le introducirá en este saber y le provocará hasta tal punto que Leonardo no sabrá cuándo el objetivo principal de su misión es salvaguardar la hegemonía de Florencia y su lealtad por los Medici, y cuándo es el conocimiento lo que le mueve a hacer auténticas locuras y descubrimientos.

Una de los características más interesantes de esta serie es la aparición de personajes históricos relevantes y su relación con Leonardo, como pueden ser, aparte de los Medici, los Reyes Católicos españoles, y otros personajes de alta alcurnia, su mejor amigo y compañero de aventuras, Zaratustra, el aprendiz Maquiavelo, Américo Vespucio, y otros.

Su antagonista principal será otro bastardo, como él, Riario, que también intenta ganarse un hueco en el mundo y conseguir un respeto que no le llega por no ser legitimado por su padre, y que, poco a poco, irá sufriendo una transformación muy interesante. 
Y, en este punto, os tengo que aconsejar que veáis al menos un capítulo en versión original (con o sin subtítulos) porque Blake Ritson, el actor que interpreta a este personaje, tiene una voz muy sexy, al menos, en este papel, y merece la pena escucharla.

Llama A La Comadrona (Call The Midwife):
Damos un salto en el tiempo y el espacio y nos vamos al East End de 1950, uno de los lugares más pobres de Londres donde un grupo de monjas y enfermeras ayudan a las mujeres gestantes durante su embarazo y, sobre todo, durante los partos, complicados y muy rudimentarios, y no siempre exitosos.

Es una serie que se basa en los libros autobiográficos de Jennifer Worth, cuyo personaje alter ego sería Jenny Lee, una enfermera novata que llega a la casa Nonatus con muchos ideales, pero poca noción de la realidad del mundo menos agradecido. Y allí va aprender, y mucho.

Esta serie tiene un poco de todo: ternura, emoción, drama, humor, ... Sus personajes están bien perfilados y hay mucha cohesión entre ellos. Ni se llora todo el rato, ni se ríe todo el tiempo.
Nos hace conscientes de algunos inventos de la época, como el óxido nitroso, o los rayos X, y de cómo facilitaban el trabajo a médicos y enfermeras; así como de la forma de vida de la época, con luces y sombras.

Los personajes son realmente entrañables, y es una serie que engancha. Yo empecé a verla una tarde que me aburría y me cargué casi media temporada de un tirón.

Hay partos, por supuesto, pero no esperéis ver nada asqueroso. Están muy bien planificados para ser evidentes sin llegar a ser crudamente explícitos; pero también hay muchas más cosas: hay amor, hay compañerismo, hay enfermedad, hay salud, hay vejez, hay familia, hay desengaños y traiciones, ...y hay 3 temporadas que os invito a ver.

The Americans:
La última serie del post de hoy.
Nos sitúa en Norteamérica, en los años 80, bajo el gobierno de Ronald Reagan y en plena Guerra Fría entre rusos y americanos en el hogar de los Jennings, un matrimonio con dos hijos adolescentes que parecen muy americanos, pero que, en realidad, son rusos. Agentes de la KGB para más señas, que intentan desentrañar los secretos del gobierno estadounidense para desmontarlos y ganar ventaja en la carrera armamentística de aquél momento, cosa que, los americanos, también hacen por su parte.

Es un juego de poder, estrategia, y mucho secretismo, alianzas extrañas, falsas traiciones, y muchísimas mentiras que nunca sabemos si hacen realmente mella o no en los personajes, aunque se da a entender que, en cierto modo, sí, ya que, poco a poco, se va dejando ver su lado más humano, aunque siempre son fieles a sus principios e ideales, que les mantienen fuertes ante la adversidad y que les ayudan a soportar muchas de las acciones que llevan a cabo.

Es una serie algo lenta, pero muy bien construida, donde vemos el lado más profesional y frío de cada personaje, ruso o americano, pero también nos permiten conocer su lado humano y darnos cuenta que, estén en el bando que estén, los problemas son similares.

Personalmente, me sorprendió ver a Keri Russell como protagonista ya que, desde Felicity, una serie donde también ejecutaba el personaje principal, no había vuelto a saber de ella.
Lo cierto es que en Felicity ya me resultaba bastante sosa, y en The Americans no es que sea mucho más alegre, pero, al menos, su sosez es perfecta para cubrirla de la seriedad y el ostracismo que requiere su personaje Elizabeth Jennings.

Las 3 series son bastante actuales y las 3 tienen 3 temporadas previstas, por el momento. De hecho, estamos esperando con ansia esa tercera temporada en todas ellas.

Espero que os gusten estas recomendaciones y que os animéis a sugerirme series.
Por cierto, os aviso de que tengo muchas más series por proponeros en la recámara, así que, paciencia, y ánimo.



domingo, 22 de junio de 2014

Va de Series, Vol. 1: Grimm, Érase Una Vez, Pushing Daisies, Tan Muertos Como Yo, y Haven.

No sé si a vosotros os pasará, que me imagino que sí, pero, es llegar el verano, y tener que tirar de series si queremos ver algo entretenido. Por eso, y porque soy una gran consumidora de series, he pensado en hacer una tanda de entradas donde os recomendaré algunas de las series que a mi me gusten, o me hayan gustado, porque no todas estarán en emisión en ese momento, pero creo que son destacables y dignas de rescatar.

No quiero que se me hagan eternas, así que intentaré reseñar brevemente 4 o 5 series en cada entrada, aunque me dejo muchas más; pero, como hay tiempo, seguiré haciendo algún post de este estilo de vez en cuando. De hecho, inauguramos oficialmente sección con este tema.

Grimm:
Esta serie me encantó desde el capítulo 1.
Tiene 3 temporadas emitidas y una cuarta firmada para renovar. Actualmente, se emite en Calle 13. Puede que también en Cuatro o en La Sexta (a veces las confundo), echad un vistazo por foros si os interesa.

Se trata de una serie de acción y policiaca, pero de corte fantástico donde los personajes de los cuentos de los hermanos Grimm no son tan bucólicos como aparecen en las versiones infantiles que todos conocemos. En realidad, son personajes inpirados en criaturas que pueden o no mostrar su forma de "bestia" según les convenga pero que, a ojos de los Grimm y todos los descendientes con el gen cazador, se revelan quieran o no en dicha forma.

Entre ellos hay seres pacíficos que procuran no meterse en líos, pero también los hay muy peligrosos. Además, existe un orden jerárquico detrás y conexiones con la política y la realeza, una conjura de traiciones y poder subyacente, y la eterna lucha entre el bien y el mal, y cómo a veces esas fronteras se cruzan por humanos, Grimms, y/o bestias.

El protagonista, Nick, no descubre esta peculiar característica familiar hasta que una tía suya le visita en su extraña caravana y le obliga a abrir los ojos a esta nueva realidad que tendrá que aprender a compaginar con la que el resto de los mortales considera "normal".
En uno de sus primeros casos conocerá a Monroe, que pasa de ser un sospechoso a su mejor aliado. Un lobo feroz que dejó de serlo y se convirtió al vegetarianismo para poder tener una vida tranquila, cosa que, desde que conoce a Nick, va a dejar de tener.

Es muy entretenida, y, si os engancha, os veréis las temporadas del tirón.

Érase Una Vez (Once Upon a Time):
Seguimos con series de corte fantástico inspiradas en cuentos; aunque, esta vez, se trata de otro enfoque.

Esta serie tiene 3 temporadas en emisión, se prevé una cuarta, y puede seguirse por AXN White.

Es una serie que nos presenta a diferentes personajes de cuentos de hadas conocidos por todos, pero que, a diferencia de los cuentos, nos narra sus historias personales más allá de "lo que sale en la foto", sus relaciones personales entre ellos, sus deudas, sus amores, sus odios, etc. El porqué son como son.

La ambientación, la fotografía, la caracterización, el vestuario y el maquillaje son fabulosos (soy ultra fan del estilo y estilismos de La Bruja Malvada, Regina Mills), y la primera temporada me encantó, pero reconozco que en las dos temporadas siguientes han perdido bastante fuelle y, a veces, parece más un psicodrama familiar que una trama de aventuras.

Aún así, es entretenida y siempre aparece algún personaje nuevo que viene a darle una patada al orden conseguido en la temporada anterior.

Pushing Daisies:
Esta es una serie a la que le tengo especial cariño y que fue muy malograda.

Tiene ya un tiempo y no está en emisión. De hecho, fue una de las sufridoras de la famosa huelga de guionistas que hubo por 2008-2009 y que precipitó su final en cuanto a los episodios, y su cancelación de continuidad.

También es de corte fantástico y tiene un toque de humor negro muy divertido, unos personajes disparatados y entrañables, y una ambientación digna de cualquier película de Tim Burton.

El protagonista tiene particularidad de que, si toca a alguien que está muerto, lo revive, pero, si le deja vivir más de 60 segundos, muere la persona más cercana por compensación cósmica; y, si lo toca una segunda vez, lo mata del todo y para siempre.

Por este motivo, debe tener mucho cuidado en sus relaciones diarias y se refugia en su pastelería.
Para poder acariciar a su perro, se construye un extraño artilugio, e intenta no tener relaciones de pareja, pero llegará un momento en el que amor toque a su puerta y deba tomar muchas y complicadas decisiones.

Además, para remate de fiesta, un detective se cruza en su camino y descubre su extraño don al revivir a un delincuente por accidente. Esto le supondrá una propuesta de colaboración y un cambio en su vida.

Si os gusta Tim Burton, no os la podéis perder, porque tiene puntazos muy de su estilo.

Tan Muertos Como Yo (Dead Like Me):
Esta serie me encantaba.
Tiene su tiempo y no está en emisión, así que os tocará buscar las dos temporadas de las que consta si queréis verla.

Es una serie que combina el humor negro con toques de ternura intensos y que narra las aventuras de una serie de Parcas, cuyo trabajo consiste en arrancar el alma a los recién muertos y ayudarles a cruzar al "otro Lado" lo antes posible, pero sin tanto edulcorante como Melinda (Entre Fantasmas)

Georgia es una chica de 18 años que muere en el episodio piloto de la serie de una forma entre original y patética: le cae en la cabeza la tapa de una taza de water de un satélite...sin comentarios.

En ese momento es recogida por Rube, jefe de cuadrilla de Parcas de la zona, quien le proporciona la información que va necesitando, y le explica su nuevo trabajo con cuentagotas.

Las parcas suelen reunirse en una cafetería, que utilizan como centro de operaciones, y allí iremos descubriendo dones y miserias de cada uno, así como el manejo que cada uno hace de su nueva identidad en el mundo de los vivos porque, aunque nosotros les vemos con su forma original, el resto de los vivos les ven con otro aspecto para que no les reconozcan los conocidos que les han sobrevivido, tienen trabajos normales y rutinarios para pasar desapercibidos, y combinan ese trabajo de vivo, con el de parca, lo cual, a veces, es algo confuso.

Es divertida y recomendable si te va este tipo de humor.

Haven:
La última serie que os recomiendo por hoy es Haven, un drama sobrenatural inspirado en la novela de Stephen King Colorado Kid.

En ella descubrimos un extraño pueblo, Haven, donde los habitantes suelen tener "problemas"; pero no problemas de que se lleven mal o se les rompa el fregadero (que también puede pasar), sino que tienen algún don que les hace extraordinarios y, muchas veces, peligrosos para los demás y para sí mismos.

Hasta allí llega la agente del FBI Audrey Parker en un caso de rutina, pero pronto se ve implicada en lo que sucede en este pequeño pueblo y decide quedarse a echar una mano.
Poco a poco, irá descubriendo que este pueblo no le es tan ajeno como ella pensaba en principio; sobre todo, cuando algunos personajes empiezan a reconocer su rostro como el de otra mujer que ya estuvo por allí hace años. Ella piensa que podría ser la madre que nunca conoció, pero se sorprenderá al saber que...
Y no os digo más, que luego es spoiler y pica mucho.

Sólo os digo que si os gustan este tipo de relatos, os tendrá muy entretenidos.
Hay 5 temporadas y muchos personajes con los que os podéis identificar o no en un momento determinado. A pesar de lo sobrenatural de su existencia, en los rasgos humanos, se nos hacen muy cercanos.


Espero que os guste la propuesta y ya me diréis si conocéis estas series y cuáles me recomendaríais.

domingo, 15 de junio de 2014

Testigo accidental

Me despertó el ladrido del perro.
Aún no había cogido el sueño, pero me interrumpió justo en ese momento en que lo iba a enganchar, y recordé todas las noches de verano que no pude dormir gracias a él hace un par de años, deseando no repetir la experiencia.

Fue entonces cuando me percaté de que había movimiento en esa galería. Una sombra pasó por delante del piloto del calentador de gas, encendido aún a altas horas de la note. La cortinilla de cuentas de plástico sonó acompañada de un suave chistido de la dueña del perro, que caminaba con su propio sonido.

No sé qué fue exactamente lo que me hizo reparar en su presencia más de un segundo. La mente a veces trabaja más rápido de lo que podemos procesar, pero el caso es que me causó extrañeza ver que se colaba en la galería, junto al perro, y se parapetaba apoyando la espalda en la pared opuesta a la cortina que permitía el paso.

Quizá fue el reflejo de la brasa de un cigarrillo encendido lo que reclamó mi atención, porque no era una imagen familiar en todos los años que llevamos viviendo frente a frente, aún con bastantes metros de por medio, y una rejilla que permite el paso a información sólo apta para vecinos.
Nunca la había visto fumar.

Mientras intentaba que el perro no diera cuenta de su presencia, ella colgó una llamada con voz inaudible para el oído humano, y comenzó a escribir compulsivamente en su terminal. El brillo de la pantalla revelaba que era una conversación muy activa, y bastante interesante, puesto que ella sólo levantaba los ojos de forma casi mecánica cada poco tiempo para asegurarse de que nadie interceptaba dicha comunicación; lo cual, podía indicar que, quizá, era una conversación poco apropiada, o clandestina.

Tal vez sólo estaba preparando una fiesta sorpresa para su pareja, pero los testigos accidentales somos un poquito malpensados y nos gusta fantasear con algo más intenso, y menos bienintencionado.

miércoles, 11 de junio de 2014

La Mujer del Corazón Fluido

Fue una expresión que nos hizo gracia "corazón fluido".
Estábamos cenando en un restaurante japonés, ella quiso pedir postre, y, en uno de ellos, aparecía esta combinación de palabras que nos sacó risas e historias. Y yo pensé "un día escribiré algo con el título La Mujer del Corazón Fluido. Y será sobre ella".
Y aquí está.

Hace ya casi un año desde aquello, y hoy es el momento, porque es un momento alegre. Un momento en el que ves entrar por la puerta a la persona que echabas de menos y que sabías que estaba ahí.

Nada más saludarla, noté el cambio en su energía. No había esa tensión sostenida en su gesto, no daba calambre acercarse, y esa nube de tormenta que la acompañaba siempre había parecido desaparecer.

Por fin la ví alegre, relajada, con planes, con amigas que la cuidaban, con proyectos, y sin tanto moscón cojonero y mareante que lo único que hacía era desgastarla si aportarle más que lo justo y necesario. Y, algunos, ni eso.

Y es que Amalia estaba enamorada del amor. No era una niña tonta que se fuera con el primero que le dijera cuatro monadas, pero era muy mona y los tenía haciendo fila en espera.

No era ñoña, ni blandengue, ni pastelosa; simplemente, le gustaba gustar, le gustaba la ilusión, el juego, el romance (¿y a quién no?)

Pero, igual que un día podía interesarle mucho determinado bandido, a los dos días podía aburrirse de él porque no fuera lo que esperaba, llevaran juegos diferentes, se agobiara, o cualquier otra razón. Y, por eso, el apodo de La Mujer del Corazón Fluido. Tenía mucho amor por repartir, un punto caprichoso, y buen corazón.

Últimamente había topado con mucho tramposo. Mucho vendedor de motos y ella con ganas de comprar. Y luego no había motos, ni compra; pero sí facturas y obligaciones ajenas a las que tuvo que hacer frente y que tuvo que aprender a capear.
Y se dió cuenta, al final, de que no necesitaba esa moto imaginaria. Al menos, no de momento, no con esa persona. Y que tampoco le apetecían monociclos, que son incómodos y algo circenses.

Afortunadamente, lo que parecía un fracaso, se convirtió en uno de sus mayores éxitos. Y, una vez atados los cabos, decidió pasar una temporada en la casa de su niñez, con sus padres, con sus cosas, consigo misma. Y volvió.

Y es que no hay nada como volver a casa.

martes, 10 de junio de 2014

Amalia

Conocí a Amalia hace 10 años. Exactamente los que había en edad entre ella y yo.
Por aquél entonces, ella estaba empezando a ser mujer, y yo estaba en pleno auge femenino.

Empastamos muy bien desde el principio.
Ella era dulce y amable, generosa hasta puntos en que se perjudicaba a sí misma, inteligente y tenaz, hábil, pero con cierta ingenuidad que, en ocasiones, le dolió ir perdiendo. Y a los demás nos dolería con el paso del tiempo el olvido de ese su dolor, sustituido por frialdad.

Yo no puedo hacer una descripción tan positiva de mi misma por esas fechas. Era enérgica de más, tozuda, hiriente en muchas ocasiones, impaciente e impertinente. Era una harpía con todas las letras.

Como decía, complementábamos bien, y ambas éramos buena influencia para la otra. Suavizábamos los rasgos menos favorables y les dábamos una forma más bonita y más humana. Ella me aportaba calma y yo a ella energía, entre otras cosas.

Pero la vida fue pasando, nos ocurrieron cosas que nos fueron cambiando a nivel personal, y eso se fue reflejando en nuestra relación...para mal, en el último tramo. Un tramo largo que nos costó superar y que nunca nos ha devuelto aquella unión fraternal que tuvimos.

Hubo un punto de inflexión: su relación con Rubén, y mi retirada profesional por asuntos personales y de salud.

Ella se fue volviendo huidiza, esquiva, fría, mentía más de lo habitual, manipulaba sin pestañear para conseguir cualquier capricho que se le ponía por delante, y, cuanto más conseguía, más se retaba a sí misma a conseguir el siguiente, sin haber disfrutado nunca de los triunfos que iba cosechando.
Quizá era su forma de intentar equilibrar la frustración que le originó esa relación y que aún necesitaba encauzar.

Al principio, le avisé de lo que veía, de cómo se comportaba, y, a veces, hasta parecía reaccionar; pero llegó un punto en el que dejé de hacerle de Pepito Grillo. Ninguna de las dos lo necesitábamos. Ninguna de las dos lo quería. A ambas nos parecía agotador. Y se instaló la distancia entre nosotras.

Continuábamos en contacto, pero por mensajes escritos, distanciados en el tiempo, con la información justa. Nos veíamos una vez al año, siempre que yo me desplazara, y manteníamos una relación cordial, pero la complicidad se había perdido, salvo en momentos muy puntuales, donde aún parecían aparecer chispazos de lo que un día fue una relación de hermanas.

Quizá lo siga siendo. Las hermanas no siempre se llevan bien, no siempre se cuentan todo, pero están ahí para lo que haga falta.
Conviven con la forma de ser de la otra, con sus mentiras y trampas incluidas; a veces se las echan en cara, otras no; a veces hablan a diario, otras no; a veces se cuentan cosas, otras no; pero hay un lazo que las une y que las hace caminar juntas, aunque a veces ese lazo apriete, arañe la piel, parezca romperse, o simule que no está.


domingo, 8 de junio de 2014

Visita inesperada

-"¿Qué haces la semana que viene?"
-" Nada en especial de momento, ¿por qué?"
-"¡Porque me voy a verte unos días!"
...

La llamada de Amalia me sorprendió. E intuí que algo había por detrás de ese pretendido impulso por verme.

Llevaba más de 5 años sin venir por mi zona; y, cuando lo había hecho con anterioridad, siempre fue con excusa profesional. Por motivos personales, jamás, en 10 años que la conocía, lo había hecho.

Fui tirando del hilo y al final me salió la sonrisa socarrona.

Hacía un tiempo había conocido a un joven en un viaje y habían mantenido el contacto. Parece ser que últimamente habían estado en contacto y que había tonteo. Ni siquiera un interés realmente importante, ni un sentimiento fuerte, ni una proyección de futuro. Simplemente, un tonteo.
Y este señor vivía a pocos kilómetros de mi casa.

Según me fue contando sus planes, me dí cuenta del tema: ella estaría con él todo el tiempo que él tuviera libre, y, conmigo, el que él tenía que trabajar y no podía atenderla. Pero, en sus propias palabras, venía porque quería pasar conmigo unos días. Sí, 2 de 7. Y con amenaza de aparición estelar del interfecto en sus ratos libres.

Que se pegara el viaje por conocer a un tipo no me extrañaba, ni siquiera me molestaba. La conocía hace muchos años y estaba en su fase de "estrella del rock". Que la disfrutara. Pero que intentara hacerme creer un interés en pasar un tiempo conmigo, en que el motivo de su viaje era "nuestra amistad", me provocaba la risa floja y un calambre en el dedo grosero.

Así era Amalia, capaz de hacer muchos kilómetros por un polvo nuevo, inventarse excusas que no se sostenían ni con pinzas, y, lo peor de todo, creérselas y molestarse porque los demás le descubriéramos el pastel antes de que lo hubiera mostrado del todo.

lunes, 2 de junio de 2014

Metamorfosis

Como ya anuncié hace unos días, hoy voy a cumplir como está mandado y a hacer el meme al que me nominó Elvis, el Tag Metamorfosis; y me ha parecido bien titular así esta entrada, puesto que, tras un fin de semana lluvioso, nublado, y en pausa, mis rutinas cambian por unos meses, aunque eso no creo que os afecte a vosotros en principio.

El Tag consiste en completar unas propuestas, poner la imagen de este bicho tan feo que tenemos al lado de este texto, y nominar a 5 blogs.
Yo no sé si tendré siquiera 5 personas con blog que me sigan y puedan/quieran contestar, pero se hará lo que se pueda.

Allá vamos con el Tag Metamorfosis:
Si fuera un animal, sería...un felino, sin duda. Ponedle gata por ahora, que hoy estoy remolona.

Si yo Fuera un Libro, sería...La Historia Interminable de Michael Ende. Creo que es mucho más que narrativa juvenil, y que, en el fondo, lo que hace es buscar la verdad de cada cosa o ser que nos encontramos al paso, incluyéndonos nosotros mismos. Curiosamente, no tengo el libro, aunque lo leí hace muchos años.

Si yo fuera un coche, sería...creo que, ahora mismo, un Opel Insignia. El otro día vino un amigo a recogerme con uno nuevecito y me enamoró. Me parece precioso, con prestaciones variadas y prácticas, un consumo afrontable, confortable, y la conducción es una sensación estupenda.

Si yo fuera una película, sería...esta es difícil, podría decir muchas o ninguna, así que me decantaré por una de uno de mis directores favoritos...mmmm...Eduardo Manostijeras. A veces me parece que este mundo tiene apariencia de cómic por lo superficiales que resultan muchas conductas, pero esconde mucha confusión, hipocresía, e intolerancia. Afortunadamente, también hay gente buena y mucha ternura que lo compensan.

Si yo fuera un árbol, sería...mi castaño. O, mejor dicho, el castaño que hay justo donde aparco cada día desde hace 6 años. Cuando lo conocí era un palo seco y pelado que no se sabía si estaba vivo o muerto, y hoy es un precioso y joven árbol que promete un tronco robusto, con una copa frondosa, fresca, y cargada de frutos.

Si yo fuera una canción...No quiero más dramas en mi vida, de Fangoria. Me cansa la gente que no hace más que protestar por todo, lloriquear, y recrearse en ese supuesto dolor. Y digo supuesto, porque les sugieres soluciones y no las quieren, sólo desean seguir llorando. No more, baby. Paso.

Si yo fuera una bebida, sería...agua. Con virtudes y defectos.

Si yo fuera una comida, sería...algo que siempre tengas por casa para prepararle un plato a un invitado sorpresa en un momento, algo calentito y casero que te haga sentir calor de hogar y que alimente.

Si yo fuera una prenda de vestir, sería...un calzado cómodo, pero bonito, que te permita caminar todo lo que necesites, y entrar donde desees sin que nadie te haga sentir mal.

Si yo fuera un cuadro, sería...creo que me quedo con El Libro de Los Libros de Vladimir Kush. Tiene un toque surrealista a lo Dalí, y Dalí me encanta. La imagen es un libro grande, abierto por la mitad, donde se ve a una mujer con alas de mariposa sujetando un capullo de mariposa.
Cada libro te transforma, no una vez, sino cada vez que lo lees, porque tú cambias con él. Creo que tiene tanto significado que podría dedicarle un post completo.

Si yo fuera un edificio, sería...las Torres Kio de Madrid. Tengo un punto dual, así que me pido dos, y además, me gusta esa imagen que parece que se doblan para asomarse a ver qué viene por la carretera.

Nomino a:
Rita de Entre Ironías, Sudores, y Sinceirdades,
Gordipé de El Efecto Gordipé,
Dina de Con Viento Fresco,
Enol de Me Pintaron Pajaritos en el Aire,
y Diana de Diana Jones.

Espero que os animéis y que os guste el tag.