domingo, 15 de junio de 2014

Testigo accidental

Me despertó el ladrido del perro.
Aún no había cogido el sueño, pero me interrumpió justo en ese momento en que lo iba a enganchar, y recordé todas las noches de verano que no pude dormir gracias a él hace un par de años, deseando no repetir la experiencia.

Fue entonces cuando me percaté de que había movimiento en esa galería. Una sombra pasó por delante del piloto del calentador de gas, encendido aún a altas horas de la note. La cortinilla de cuentas de plástico sonó acompañada de un suave chistido de la dueña del perro, que caminaba con su propio sonido.

No sé qué fue exactamente lo que me hizo reparar en su presencia más de un segundo. La mente a veces trabaja más rápido de lo que podemos procesar, pero el caso es que me causó extrañeza ver que se colaba en la galería, junto al perro, y se parapetaba apoyando la espalda en la pared opuesta a la cortina que permitía el paso.

Quizá fue el reflejo de la brasa de un cigarrillo encendido lo que reclamó mi atención, porque no era una imagen familiar en todos los años que llevamos viviendo frente a frente, aún con bastantes metros de por medio, y una rejilla que permite el paso a información sólo apta para vecinos.
Nunca la había visto fumar.

Mientras intentaba que el perro no diera cuenta de su presencia, ella colgó una llamada con voz inaudible para el oído humano, y comenzó a escribir compulsivamente en su terminal. El brillo de la pantalla revelaba que era una conversación muy activa, y bastante interesante, puesto que ella sólo levantaba los ojos de forma casi mecánica cada poco tiempo para asegurarse de que nadie interceptaba dicha comunicación; lo cual, podía indicar que, quizá, era una conversación poco apropiada, o clandestina.

Tal vez sólo estaba preparando una fiesta sorpresa para su pareja, pero los testigos accidentales somos un poquito malpensados y nos gusta fantasear con algo más intenso, y menos bienintencionado.

10 comentarios:

  1. Piensa mal y acertarás. O eso dicen. Pero sí, tiene toda la pinta de que se trataba de una conversación clandestinamente clandestina. La imaginación no tiene límites...
    Besos.

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    1. ¿Verdad?
      Sí, sí, yo creo que aquí hay mucha plancha...

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  2. Mmm Qué tensión y qué intriga tiene este relato desde el primero momento.
    Quiero más!!
    (jajaja)

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  3. Mola... eso de ser testigo de algo "turbio", "oscuro"... "pecaminoso"... le tienes que preguntar que cojones esta tramando :)

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    1. Totalmente. Tengo el punto cotilla on fire.

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  4. Hay que ver, las intrigas que pueden sucederse tras la puerta ajena...
    Besos

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    1. Creo que podría escribir una novela por vecino, y eso, sin entrar en su casa, no te digo más.
      Besos!

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  5. Lo mismo le estaba contando a su amiga que esa noche tampoco se le había levantado al susodicho...jajajajajajajaja. Mmmmm interesante!

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    1. Mujer, no creo, si un chaval de 30 años está con esos problemas, mal vamos.

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