jueves, 7 de agosto de 2014

Feliz No-Cumpleaños

Ayer se cumplió un año desde el nacimiento de este blog, y tenía pensado hacer un post con algunas reflexiones sobre lo que ha sido este año para este pequeño espacio, mis impresiones, mis expectativas, y unas cuantas cositas más que suelen hacerse en este tipo de balances, pero blogger dijo que no. Que no era día de pensar y de ponerse espeso, así que me fui a la playa.

Llegué sobre las 7 de la tarde y estaba aún abarrotada de gente. Éramos mico y mona y aún así nos costó encontrar un hueco para nuestras toallas, pero, como si hubiera habido una espantada, hayamos un claro en la arena. Pero un claro de los de verdad, de esos de forma circular y con las toallas de los vecinos creando esa forma, mirando hacia el centro de ese círculo de límite invisible. Y, como buena diva, si hay un foco, es para mi, así que, allá que plantamos el campamento en un segundo.

Según colocaba la toalla, mi acompañante me advirtió de la presencia d algo que iba a pisar. Resultó ser un mechero clipper decorado con una de esas máscaras del Día de Difuntos tan populares en México, y que,personalmente, me parecen fascinantes, así que, lo guardé en la bolsa. Primero, por higiene. Si yo me podía haber hecho daño, mejor retirarlo y echarlo en un contenedor después. Segundo, porque me gustó. Me parece bonito. Hay quien recoge conchas. Yo ayer recogí un mechero. Ya veremos qué pasa con él.
No funciona, como era de esperar, pero si encuentro con qué cargarlo, lo mismo lo relleno, a ver qué pasa.

Me pegué un bañito, corto, pero agradable. El agua no estaba especialmente caliente, ni siquiera tibia (me da un ascazo tremendo la sensación de bañarme en sopa en la playa), así que ese frescor me encantó y me relajó. Y el solecito nos secó el cuerpo sin prisa, sin pausa, y sin agobios.

Subimos a casa dando un paseo y, al llegar a nuestro portal nos dimos cuenta de que, quien dijo llevar llaves no las llevaba (y eso que le pregunté antes de salir de casa si las tenía en la bolsa seguro), y yo tampoco porque confié en su palabra más que en mi instinto, que me decía que no estaban donde debían estar (mal hecho, porque el instinto es más certero que la intención ajena, y, además, yo siempre llevo llaves. Siempre)

Total, que nos quedaba llamar a quien tenía una copia de mis llaves, pero no llevábamos móviles. Ir a la playa con el móvil es no desconectar, y a la playa se va a desconectar, sobre todo, si eres un adulto y vas un par de horas nada más. Vamos, desde mi punto de vista, oiga.

¿Y quién podía hacernos el favor? Daba la casualidad de que no había ni un solo vecino en el edificio, así que recurrimos a la buena fe de los comerciantes adyacentes donde solemos comprar. Eran las 20:55 horas. Digamos que nos va la emoción del último minuto.

Sólo estaba abierto el bazar chino, la tienda de telefonía móvil, y un supermercado.
Recurrimos al supermercado. Uno de los jefes nos conoce desde hace más de 20 años, así que nos cedió el teléfono, llamé a mi hermana, que sufrió un ataque de risa tal que le tuvo que pasar el teléfono a mi cuñado para darle el recado, y en 20 minutos se presentaron los dos en casa.

¿Conclusiones?
La vida puede sorprenderte para bien, si se lo permites. Lo que podría haber sido un momento de estrés se convirtió en una preciosa cadena de favores, y en una sesión familiar, relajada y amena, de cena y peli.
¿Se puede pedir más para un cumpleaños, MizonaB?Yo creo que no.

4 comentarios:

  1. Yo creo que fue una manera muy divertida y anecdótica de (no) celebrarlo.
    Y aunque sea tópico...¡Cómo pasa el tiempo!
    Besos!

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    1. Gracias, guapa, aunque tampoco te creas que ando yo muy satisfecha con el balance ;)
      Besos!

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  2. Pues chica, me parece una idea cojonuda para montar un sarau en casa :)
    Feliz primer año!!!!

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    1. Gracias, guapa!
      Nosotros es que le sacamos punta a todo ;)
      Besos!

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