miércoles, 17 de septiembre de 2014

Viejos amigos, nuevos vecinos

Una de las situaciones más chocantes con las que me he encontrado en estos últimos meses es la de estar paseando por mi barrio, en plan guía turístico, con un amigo de toda la vida; un amigo que, ahora mismo, comparte ese mismo barrio donde llevo residiendo la mitad de mi vida, y muy pocos años menos que el tiempo que hace que nos conocemos y que disfrutamos de nuestra amistad.

Que un lugar y una persona tan familiares para mi, de repente, coincidan, me parece tan extraño como encantador, y me alegra tener tan cerca a alguien a quien aprecio tanto y tener la posibilidad de tomarnos un algo improvisado, o pedirnos un poco de café, quedar para ver un programa en especial, o cualquier otra tontería típica de vecinos que se haga en estas situaciones.

Me parece un regalazo el que esto suceda, y estoy muy emocionada con la mudanza de mi amigo.
Ya conozco el piso, por supuesto, y las sensaciones son buenas. Creo que vamos a compartir muy buenos ratos más a menudo.

La vida te da sorpresas, sorpresas te dan los amigos...


4 comentarios:

  1. Qué buena noticia! Son el tipo de detalles sencillos, pero maravillosos, que le alegran a una el mes.
    Un besazo!

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  2. Lo mío ha sido al revés. Me he hecho amiga de mis vecinos, y hasta organizamos cenas en cada casa. Todo genial pero siempre hay que tener cuidado.

    Un saludo!

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    Respuestas
    1. Esa posibilidad con los míos está descartada.
      Somos cordiales entre nosotros, pero que lleguemos a esa intimidad, lo dudo mucho.

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