miércoles, 19 de noviembre de 2014

Sentirse de madera

Hay días en los que te levantas y te duele todo. Hasta el pensamiento. Te cuesta moverte, estás agotada, agarrotada, lenta. Y te preguntas qué habrás hecho para sentirte como un saco de boxeo a última hora de la noche, cuando hasta el más triste de los aspirantes te ha machacado.

Y empiezas a hacer memoria.
Y te acuerdas de que has modificado el entrenamiento y que, aunque no era especialmente intenso, lo has hecho todo lo bien que has podido.
Y de que te has pateado media ciudad de tienda en tienda, buscando diferentes productos que necesitas, y que están apartados de tu zona "tiropiedra". Y de que hacía frío y estabas especialmente sensible, y de que ibas a paso ligero porque intentabas no tiritar, y de que en las tiendas hacía calor y reconfortaba, pero los cambios de temperatura se pagan (cada vez más, como diría la DGT); y de que las bolsas pesan según las vas llenando, y que tienes que ir cuesta arriba todo lo que has ido cuesta abajo; y de que era última hora de la tarde y el día ha sido intenso, y te quedaba poca batería en tu batería (y no me refiero a la del teléfono, precisamente)
Y de que has llegado sin aliento a casa, y el frío se te ha metido en el cuerpo. Y de te tomaste algo calentito y te dormiste, pero te cortaron el sueño (y el descanso)
Y de que te hiciste la valiente y te quedaste hasta las 3 de la mañana viendo una película. Y de el despertador sonó a las 8. Y de que te sentiste transformarte en Pinocho, no por mentirosa, sino por amaderada y rígida. Y de que te preguntas qué habrás hecho para estar en ese estado, y has entrado en bucle.

Y, entonces, sólo entonces, recuerdas que tu cuerpo a veces no funciona como el de los demás, que tu ritmo es más pausado, o debería serlo, que el estrés te perjudica, y que el frío lo empeora, y que, aunque te duela de vez en cuando, sigues viva, puedes disfrutar de muchas cosas, y eso es lo importante.

* Post dedicado a todas aquellas personas con Síndrome de Fatiga Crónica y otras enfermedades "raras" y limitantes que, aún, la mayoría de la gente no entiende hasta que les toca de forma personal.

6 comentarios:

  1. No sólo es una enfermedad rara y difícil de diagnosticar, si no que además es complicado hasta saber que se padece. Ánimo y un abrazo para todos los que la padecen.
    Besos.

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    1. Ya lo creo, Tengo un caso muy cercano que ha pasado años sin saber qué le sucedía, y sufríendola todos alrededor de ella.
      Afortunadamente, no la padezco -que yo sepa-, aunque tengo días que lo parezca.
      Un abrazo!

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  2. Precioso texto con ese giro final tan emocionante (en el sentido de emotivo, mejor dicho).
    Tengo una amiga que padece una de estas enfermedades y es toda una heroína, fuerte como ella sola.
    Un besazo!

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  3. Aquí una espondilítica (reúma) con una de esas "enfermedades raras" que hacen que te levantes entumecida, exactamente, de madera.

    Nadarrrrrrrrrrrrrrrr, calor, estiramientos, duchas mañaneras e ir muy bien abrigada (y una copita de vino tinto con muchos taninos también mola).

    Ánimo!

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    1. Te mando un abrazo muy muy grande!!!
      Afortunadamente, no padezco de esta enfermedad -que yo sepa-, aunque tengo días que lo parezca; pero sí tengo un caso muy cercano con SFC, y, además, trato con varias personas que sufren de SFC, Fibromialgia, Espondilitis reumatoide, y otras cuantas perlas patológicas más.
      El pilates también ayuda, por cierto ;)
      Un abrazote!!!

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