miércoles, 23 de septiembre de 2015

Unas zapatillas de señor

Tenía las zapatillas de estar por casa rotas no, rotísimas, y, más que sucias, cochambrosas. Hasta asco me daba meter los pies dentro, siendo de mi uso exclusivo.

No podía lavarlas, porque había llegado a reventar el material que hacía de primera capa de suela y el siguiente era una especie de cartón, así que lavarlas era condenarlas a muerte.

En teoría, si fueran de mejor calidad, no pasaría esto, o no debería pasar; pero lo he comprobado con zapatillas bastante más caras, y, como me las cargo en cosa de 2 meses, sea cual sea su precio, no invierto demasiado en ellas.

La cosa es que su fecha de caducidad hacía tiempo que había cumplido en nuestra relación, pero el problema es que llevaba tiempo buscando determinado modelo, y no aparecía por ningún sitio: algunas tenían la suela muy plana y fina (aparte de sobrecarga en tobillos, me duran 10 días, dándoles 5 de ventaja), otras tenían más cuña que algunos zapatos de tacón que uso para salir, otras eran cerradas, otras tenían demasiado abullonada la suela (viva la inestabilidad), otras, tenían diseño de chancla playera con el enganche mortal del dedito en medio (ideal para tropezarte y acordarte de qué santo reza hoy, y promotoras de dedos en garra por uso continuado)

Tal era la desesperación, que llegué al punto de tirar las zapatillas que estaba usando, y rendirme ante un modelo de dedito de los que tenía en casa como algo provisional para los siguientes 2 días, que era el tiempo que me concedí a mi misma para encontrar unas zapatillas para estar en casa en condiciones, o sacar unas que tenía en reserva, aunque se me asaran los pies.

En estas andaba, cuando apareció mi madre como una aparición mariana zapatillas caseras en mano:
-"Es lo que he podido encontrar, no son bonitas, pero quizá te sirvan"- me dijo.
Cuando vi que eran unas zapatillas estilo chinelas para hombre, me quedé un poco parada.

No tenían los colores vivos, ni siquiera "femeninos" (topicazo, pero nos entendemos, ¿a que sí?), a los que estaba acostumbrada, pero, aparte de eso, me parecieron lo más funcional del mundo.

Tenían una base estable, con una inclinación mínima, pero necesaria, y algo más de soporte que las de mujer. La plantilla parecía de lino trenzado, algo que le aporta confortabilidad, y cierto masaje de descarga (cosa que le da muchos puntos), daban algo más de calor que las mías anteriores, pero no era un calor que te hiciera sudar el pie, sino que era confortable; y el color era un azul marino cruzado por 3 finas rayas en tonos neutros que le daban un toque actual.

Jamás pensé que unas zapatillas masculinas fueran a encajarme tan bien. Es una de esas cosas que, hasta que no te llegan por sorpresa, y te decides a entrar en el juego, jamás hubieras pensado en probar, pero bendita la hora en que lo hice.

Es más, incluso, si pensamos en temas de pareja, quizá el compañero ideal debería tener puntos en común con estas zapatillas de señor: estabilidad, confort, discrección, elegancia, solidez, y que sepa dar masajes en los pies.

Definitivamente, me quedo con mis zapatillas de señor.

8 comentarios:

  1. Uy, en el penúltimo párrafo has descrito a la perfección a alguien que conozco muy bien, aunque sus zapatillas me queden algo anchas ;)
    BESOS!

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    1. Entonces has encontrado a tu "señor" (no señor feudal, ojo, sino el perfecto compañero de una señora) ;)

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  2. :) busquemos, o que nos encuentren, las zapatillas que nos hagan más feliz. Precisamente la semana pasada se me rompieron las chanclas que llevaba en casa, y se me rompió la hebilla de una de las chanclas de este verano... Las de casa las tiré, y volví a unas anteriores y las de calle las arreglé con un remiendo , cosiéndoles un botón, no lucen tan chulas, pero sirven y apenas se aprecia la diferencia. Me encanta tu símil de las zapatillas y la pareja.
    Un abrazoooooooooooooo

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    1. Las que cosiste son un modelo único y exclusivo de atelier ;)
      Yo creo que la pareja tiene que ser algo parecido a una prenda con la que estarías en tu casa durante horas.
      Besos!

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  3. Niña, las zapatillas de estar por casa, los boxer y las camisas de los hombres... ¡¡¡UN GRAN INVENTO PARA LA HUMANIDAD!!!!

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    1. Las camisas, no. Lo que se plancha es un coñ....rollazo. Y los boxer...yo es que soy más de prendas elásticas.
      Muaks!

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  4. Por lo general, casi todo lo que usamos los hombres suele ser bastante más funcional y cómodo que los artículos que usáis las féminas. Deberías probar más cosas y te convencerías de ello.
    Saludos.

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    1. Estoy absolutamente convencida de lo que afirmas, compañero. En ese sentido, os complicáis menos la vida que nosotras, y yo creo que eso influye hasta en la forma de entender el mundo.
      Me alegro de volver a leerte por aquí.

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