viernes, 29 de enero de 2016

Tuya, mío, nuestros...ex

A veces el pasado vuelve y te muerde el culo. Y te despierta.

Iba yo con un globo importante, causado por la resaca de un medicamento, cuando reparé en una curiosa pareja conformada por una mujer alta, rubia, y algo corpulenta (de grande, no de gorda), abrazada a un hombre al que le sacaba dos cabezas (vale, una y media), y mi yo interno, carente de filtros, me dijo, "las hay a las que les gusta llevar los hombres en formato llavero".

Según enfocaba el rostro de ella me resultó familiar, pero fue cuando reparé en él cuando me dí cuenta del momentazo con cotilleo auxiliar que estaba sucediendo: él había sido un rollete mío hacía más de una década, y ella...ella era tu ex-mujer.

No me cabían los ojos en la órbitas, ni las ganas de contártelo en el cuerpo, con lo que nos gustaba a nosotros una buena tertulia con chismes y café...

Luego recordé nuestra historia. Me acordé de que ese personaje había desaparecido de mi vida, por suerte, antes de conocerte a ti, y que ella apareció en la tuya poco después de que me dieras puerta de una forma un tanto extraña.
Aún con nuestro expediente, pasar de él a ti es un avance, lo contrario, un retroceso importante (desde mi punto de vista y experiencia personal, claro)

Me vinieron imágenes de nuestro último encuentro, cuando coincidimos tu ex, tú, y yo en un evento, y descubriste que nosotras nos conocíamos y nos caíamos muy bien, que yo la conocía a ella antes que a ti, y que, probablemente, si me dabas oportunidad de volver a entrar en tu vida, no saldría de ella con tanta facilidad. O sí. O quizá fue mi imaginación la que inventó esta última parte.

Y, para completar el cuadro, desempolvé todos los archivos mentales sobre informaciones tuyas directas o indirectas recibidas en los últimos años, obsoletas hace ya más de un lustro. Y me dió pena, mucha pena, no poder contarle un cotilleo tan jugoso al que fue mi amigo, o más, a quien aún echo de menos, y al que me gustaría volver a ver.

La vida se divierte cruzándonos de vez en cuando, aunque sea de esta forma sibilina y extraña. Ojalá, un día al que me encuentre sea a ti, y podamos ponernos al día.

2 comentarios:

  1. Si, es divertido vivir esos momentos, aunque a veces nos sepan agridulces. Eso es lo mágico: todo se convierte en un crisol de sentimientos, algunos hasta parecen contradictorios.
    Un besazo!

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