jueves, 21 de julio de 2016

Idiotizados

Sí, idiotizados, cada día, un poco más.
Decían que la televisión era la caja tonta, eso es porque no sabían lo que se nos venía encima con los móviles, las redes sociales, y, ahora, las aplicaciones de realidad virtual en forma de videojuego. Me refiero, cómo no, al Pokemon Go de las narices.

No me entendáis mal, a mí me gustan la tecnología, los móviles, internet, los avances; pero, sobre todo, me gusta la humanidad, el contacto real, el hablar de tú a tú, el interactuar en vivo y en directo. El resto es para cuando existe una distancia física o una circunstancia que impide esa realidad física.

Me parece patético quedar con alguien y ni mirarle a la cara porque estás más pendiente de las notificaciones que de su conversación. Es más, hay quien queda y se habla a través de alguna red social cuya aplicación tenga en el móvil, ya sea facebook, o cualquier otra. Para eso, no quedes, sinceramente. Conmigo, no.

Es de traca el grabar mensajes de voz y esperar la respuesta inmediata en el mismo formato, cuando, si esas dos personas tienen coincidencia temporal, cosa que demuestra esa inmediatez de envío y respuesta, lo más lógico sería entablar una conversación real, una llamada delasdetodalavida, que me parece más interesante, más humana, y más abierta.
Lo de los mensajes de voz está bien para momentos puntuales, y para cuando no esperas que el otro te pueda responder, pero si es que sí, llama, coño, llama.

Otra cosa es el wassapeo. A veces, aunque se pueda estar comunicando por wassap, la conversación viva no es posible, porque el elemento voz puede generar cierto conflicto. Hay circunstancias y circunstancias. Ahora, si preguntas por wassap si puedes hablar, y te dicen que sí, pero que prefieren escribirte que dejarte oir su voz a tiempo real, y escuchar la tuya, más vale que termines esa conversación ipso facto.
¿Radical? Un poco, mira, tengo el nivel de admisión de tontería justito para aguantar media mañana.

Ahora, lo del jueguecito de marras del Pokemon Go, ya es de órdago.
Por si hay algún despistado, Pokemon era una serie de animación japonesa (creo, oriental es) en la que unos críos iban por el mundo "cazando" extraños animalillos con ciertos poderes que, como todos los bebés, de pequeños son muy monos, pero, cuando crecen, algunos dan miedo.
Luego se batían en duelos, y el ganador se llevaba los Pokemon del otro, si no recuerdo mal. Tened en cuenta que a mí, cuando empezó la moda de este tipo de series de animación, me dejó de interesar ver la tele en esas horas. El exceso de histrionismo, las ralentizaciones eternas, y los efectos estroboscópicos me provocaban rechazo y aburrimiento a partes iguales.

La historia es que, hace nada, se ha sacado una aplicación para el móvil que no sólo te permite ir por la calle coleccionando estos Pokemon virtuales, sino que incluso te incita a salir a por ellos. Es de lo poco positivo que le encuentro, que mueva culos adheridos a la silla a realizar algo de actividad física, que buena falta nos hace.
¿Sabíais que España encabeza el nivel de obesidad actualmente? Vergonzoso y preocupante, no por estética, sino por salud.

No es el juego, es el jugador. Es como cuando salió el tema de los juegos de rol. Habrá quien se ampare en un artificio para hacer cosas absurdas; pero es que el nivel de estupidez, incoherencia, y falta de responsabilidad, se ha disparado en los últimos años a niveles estratosféricos.

En relación con el juego, es asombroso cómo, de repente, casi "necesitan para vivir" tener la aplicación y jugar, y competir como si te fuera la vida en ello, coleccionando. La máxima de más, mejor, más rápido, que es lo que nos ha traído a esta crisis mundial, y que tan inculcada tenemos.
Luego ya están las artimañas, más o menos limpias, que use cada uno durante el juego. En eso no voy a entrar, porque ahí se apañen.

Por otra parte, se vuelven locos por los animalillos virtuales, mientras el número de animales reales que son maltratados y abandonados sigue aumentando. ¿Dónde está la empatía, la responsabilidad, la humanidad? No es incompatible, además. Puedes salir de caza de Pokemon con tu perro, pero recuerda que al perro hay que cuidarlo, alimentarlo, quererlo, etc. Durante toda su vida, aunque se haga viejo, aunque enferme. Es un contrato real y vitalicio.

Siguiendo con la tontuna generalizada y cómo los móviles y el mundo virtual nos ha abducido hasta niveles en que no es que exista inteligencia artificial, es que la natural a veces se pierde por el desagüe, os pongo un ejemplo:

Sin ir más lejos, hace nada sufrimos un apagón que afectó a un área bastante grande, y estuvimos así por un tiempo bastante prolongado. En ese lapso, comprobé la involución que ha sufrido el ser humano en algunos aspectos:
1.- No saben manejar una linterna. Usan la aplicación del móvil, pero enfocan hacia arriba, cegando a los pajaritos, si los hubiera por la noche. Si quieres ver, dirige la luz hacia el punto objetivo, que es, normalmente, hacia delante. A no ser que seas Spiderman y camines por las paredes.

2.- Pasan de un nivel de cabreo extremo al olvido absoluto. Un hombre, porque edad de chaval ya no tenía, iba hablando a voz en grito con su móvil (o contra él, no lo tengo claro), quejándose del apagón, de lo que le iba a costar cumplir con sus planes, de lo mal que trabajan los de Iberdrola, etc,..
De repente, se para, caza un Pokemon, y se le pasa. Ya no se acordaba ni de que no tenía luz por la calle, que ni la linterna activó.
¿Cómo lo sé? Fácil, estaba en mi terraza, disfrutando de la tranquilidad, el silencio, y el aire fresquito, y justo fue a parar debajo de donde yo me había asomado, así que veía perfectamente su pantalla.

3.- Esto no tiene que ver con los móviles, pero sí con la capacidad de raciocinio y la imaginación.
Unas chicas, muy indignadas ellas por no tener luz en su casa, se preguntaban, casi recriminando, por qué en otras casas sí tenían luz.
Vamos a ver, alma de cántaro, ¿tú has oído hablar de velas, de linternas, de lámparas que van con pilas, o incluso de luces de emergencia? Pues eso.


Muchos temas, muchos palos que tocar, muchos flecos que rematar, pero ya os lo avisé ayer: tengo ganas de contar cosas, y, como me enrolle con cada una de ellas, me hago otra versión de El Quijote.

Y no, no tengo instalado el Pokemon Go. Yo era más de marcianitos.

2 comentarios:

  1. Sigo pensando -y en eso coincidimos - que estamos en una regresión plena (o lo que es lo mismo, cuesta abajo y sin frenos ) a nivel de madurez social. Y esto tiene que ver con Pokemon Go, con el coloreo y con madres que no trabajan y tienen bebes de 2 o 3 años y cuelgan en FB carteles del "síndrome del burn out" maternal...¡venga, leches! Que hace 60 años estaba tu abuela lavando en el río y pariendo casi al tiempo y no estaba tan quemada. Son ejemplos. Habrá casos y casos. Muchos justificables. Y la muchos, no.
    Vamos pa'trás, amiga.
    Un besazo!

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    1. Sabes que no coincido contigo en lo del coloreo como síntoma de imbecilidad. Es una técnica que se lleva usando mies de años en diferentes culturas para despejar la mente, favorecer la concentración, y unas cuantas cositas más, bastante positivas todas ellas. ¿Que el que de repente toooooodo el mundo haya descubierto de golpe, y al mismo tiempo, que esta técnica el lo mejor de lo mejor, que es casi su vocación, y que coleccione libros y pinturas varias como si fuera Pokemons -ya que estamos-, sea sospechoso y denote cierto borreguismo? Sí, totalmente; pero siempre hay grano entre la paja.
      Además de los que ya coloreamos hace tiempo, y que nos hemos tenido que tragar lindezas como la que acabas de soltar por esta afición, también habrá quien se anime por moda, y descubra algo que le aporte crecimiento personal, y eso, amiga mía, es lo que necesitamos: gente centrada y tranquila que antes de gritarle al otro sin motivo, se pone a colorear y hace su entorno más amable.

      Esto me recuerda a lo de que lean, aunque sean cómics, aunque sean revistas, ¡pero que lean!!
      No sé si me explico ;)
      Un abrazo!

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