miércoles, 23 de noviembre de 2016

Cuando no estás

Cuando no estás, no estás, y punto.
No te encuentras, no estás cómoda, no tienes la cabeza ni aquí ni allí, y en todas partes a la vez.

Todo te sobra, todo te falta, el tiempo va más rápido que tú, tus tareas no cunden, y Cronos se burla de ti, te saca la lengua mientras te rebasa sin despeinarse, y al tiempo que intentas disimular tu cara de pasmo, tratas de averiguar dónde se fue tu día.

Estás inquieta, hiperactiva y sin ganas de hacer nada al mismo tiempo. Con ganas de correr y de esconderte bajo la manta y no moverte a la vez. Vivo sin vivir en mí, que decía la Santa.

Así que, como no estoy, me voy. A dar una vuelta, a pasar la tarde conmigo, a charlar profundamente con mi interior, o a acompañarme en silencio mientras dejo que todo siga su curso.

Vuelvo enseguida. El domingo, para más señas.

4 comentarios:

  1. Pues eso es lo que hay que hacer cuando uno no está. Irse, para encontrarse. Y fluir.
    Un besazo!

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    1. Estoy del fluir no te digo hasta donde, chata.
      Besos.

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  2. :) Me fascinan tus posts. Me estoy dando un atracón chulo matutino de tus entradas, un cachito de tu vida y filosofía. Escribes estupendamente.

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    1. Gracias, cielo. Me alegro de que te guste.
      Un abrazo!

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