domingo, 27 de noviembre de 2016

Diarios

Escribe. Aunque sea una basura, pero escribe.

Eso decía el personaje de un profesor en una película que pretendía ser de humor, pero que, al final, trataba de miserias humanas, de aceptación, y de cambio.

Tenía la teoría de que, cuando empiezas a escribir en un diario, la primera semana sólo escribes tonterías, cosas sobre los demás.
Lo interesante llega cuando ya has adquirido el hábito y te sientes cómoda hablando de temas más íntimos, con más contenido, y que, realmente, sirven de purga personal, que, al fin y al cabo, es para lo que se destinan los diarios; al menos, los de los adultos.

Recuerdo haber tenido algún diario de niña, como recuerdo haber medido muy bien qué escribía en él, por si lo encontraban. Prefería memorizar mis vivencias a dejarlas libres, por ahí, sin control.
Desde el punto de vista de un adulto, seguramente eran cosas sin importancia, pero, para mí, era mi mundo y su drama, y no estaba al alcance de cualquiera que pudiera manipularlo y hacerme daño. A mí, o a alguno de los míos.

Sin embargo, siempre he buscado algún medio de expresión, y he recurrido a diferentes técnicas para expresar aquello que me nacía, ya fuera basado en hechos reales o no.
El blog es una buena forma de hacerlo, aunque, lo queramos admitir o lo neguemos, las nuevas redes sociales se van comiendo este tipo de publicaciones.

Creo que todo tiene su espacio y su función, y que todo puede convivir.

Por otro lado, tampoco busco que este blog sea mi diario, sólo quería escribir hoy.
Recuerda: Escribe, aunque sólo sea por placer.

4 comentarios:

  1. Escribir es terapéutico. Solo por eso, siempre sirve.
    Feliz tarde!
    BESOS!

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    1. Totalmente. Es una costumbre que no debe perderse.
      Besos!

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  2. Respuestas
    1. Ya lo creo. A ver si lo consigo, de momento, vamos logrando cierta frecuencia, que no es poco.
      Un abrazo!

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