miércoles, 16 de noviembre de 2016

Dormir más, y el sentimiento de culpabilidad

Basta que diga que tengo ganas de escribir y de contar cosas, y que se me líe la madeja y no pueda aparecer por aquí en más de un mes. Así que creo que lo haré por sorpresa, y así despisto al hado travieso que se entretiene en jugar conmigo y con mi blog.

Ahora mismo hay una campaña que invita a los adultos a dormir una hora más, porque resulta que eso que nos decían desde niños, que hay que dormir 8 horas al día, nos lo pasamos, con creces, por el arco de triunfo; y ya no hablo sólo de adultos, que si nosotros necesitamos 8 horas, los más pequeños, que se están formando aún, necesitan más, y cada vez veo más críos sin horarios determinados de sueño, acostándose casi a las 12 de la noche, y trasnochando con sus padres hasta las 2 o las 3 de la mañana cada vez que se tercia.

O yo soy muy antigua, o algo se nos está yendo de las manos.

El tema del sueño es más importante de lo que parece, es nuestro tiempo de recuperación, de que el cuerpo haga balance de lo que ha sucedido durante el día, se re-equilibre, y repare lo dañado; pero, si confundimos dormir con no hacer nada, con perder el tiempo, es lógico que, cuando alguna vez le cogemos más cariño a la cama de lo normal, hasta nos sintamos culpables, en vez de pensar que quizá hemos excedido nuestras fuerzas, y que nuestro cuerpo nos esté pidiendo un poco más de calma.
Pero no, hay que rendir, hay que ir a tope, hay que hacer mucho y dormir poco, hay que ir hasta arriba de café y de excitantes que nos permitan aguantar, y si nos da la bajona, una pastillita, y a seguir, no sea que nos llamen flojos.

Pues ustedes me van a perdonar, pero yo, si tengo sueño, me voy a dormir. No tengo que demostrar nada a nadie, ya sean las 10 o las 12 de la noche. Y mira que no soy dormilona, pero si tu cuerpo te pide siesta, siesta le tienes que dar. O atente a las consecuencias.

#Duerme1HoraMás Por ti, por tu corazón, por tu cerebro, por tus tejidos, ...porque te lo mereces.

2 comentarios:

  1. Y no sólo cantidad, sino también calidad: cómo te vas a la cama tanto a nivel físico, como mental. Me encuentro a muchos adultos que están muy cansados psicológicamente cuando acaba el día, pero su cuerpo ha estado en total sedentarismo...¡normal que cueste dormir! La cabeza como una moto, pero de rendir...y el cuerpo, a estrenar.
    Además, como dices, mal va la cosa si nos tienen que recordar aspectos tan básicos. Y es que, efectivamente, la cosa va mal.

    Se te echa de menos, pero mira, el post sorpresa también alegra.
    BESOS!

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    1. Sedentarismo, y sobre saturación a nivel mental, que mucha gente no sabe parar la rueca y se pasa el día dándole vueltas a la misma idea y se agota sólo de eso.
      Besos!

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