miércoles, 14 de diciembre de 2016

Cuesta arriba

Hace calor para estas alturas de diciembre. Al menos, cuando te toca caminar media horita a mediodía cargada hasta las orejas con una mochila algo pesada, y más ropa de abrigo de la que necesitas. Pero claro, de haber sabido que la moto te iba a dejar tirada, habrías elegido otro atuendo y replanteado tu carga.

No estaba precisamente de buen humor, ni de malo. Sólo cansada de un mes interminable, de un año pesado como la condena de Sísifo, al que hasta el último minuto parecen salirle nuevos pelos en la nariz, feos y molestos. No te matan, pero te incordian y te dan trabajo extra.

Y te ví, o eso creía yo. El gesto se me cambió de forma automática, antes de darme cuenta de que no eras tú, pese a que miré a aquél hombre joven varias veces para asegurarme de su identidad.
El yo que creía que eras tú reaccionó antes de que pudiera echarle el freno.
Pensó que, una vez más, aparecías con tu impecable aspecto y tu sonrisa, con esa presencia que encaja genial en cada foto, mientras que yo estaba hecha un cuadro, con ropa vieja de deporte, despeinada, y cansada. Esa desigualdad que tanto te divertía, y que a mí me sacaba tanto de quicio, porque también tengo un yo divino, un estilo impoluto, y un aspecto radiante en más de una ocasión, pero coincidíamos poco cuando podía jugar en igualdad de condiciones.

Eras tú. Podrías haber sido tú, aunque, ¿qué narices hacías o harías tú allí? No era tu escenario, ni siquiera era tu edad.

Entonces me di cuenta de dos cosas: del tiempo que hace que nos conocemos, del tiempo que esta historia da vueltas, de los años que nos hemos perdido juntos, y de que me hubiera gustado que fueras tú, aún hecha un desastre, porque jamás me lo echaste en cara. Era yo tirándome piedras en mi propio tejado.

Aún tenemos pendiente ese café.

6 comentarios:

  1. Fantasmas del pasado que siguen muy presentes.
    De esos, tenemos todos.
    Un besazo!

    ResponderEliminar
  2. Cuidadooooo, mientras tengas controlado lo que hay va bien, pero esas presencias que vienen y van no te dejan seguir hacia delante. O eso me paece entender.

    Besotes y feliz navidad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No te preocupes. No es el caso ;)
      Felices Fiestas!

      Eliminar
  3. Eres poesía andante! Eres divina, despeinada y todo. Me encantaría ver un libro tuyo con estos textos, o éste como microrrelato. Besotes cielo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, cielo. Cuando tenga claro qué se considera microrrelato, lo mismo hasta lo hago, pero, para mí, ésto ya lo es ;)
      Las normas y yo, ya sabes ...

      Eliminar