domingo, 4 de diciembre de 2016

Los 40

Hay mucha gente que se agobia con la llegada de su cumpleaños número 40. Es como si se les agotara el tiempo, y como si tuvieran que demostrar al mundo que se merecen ser respetados, pese a llegar a tan ignominiosa edad, por haber hecho las cosas bien, cumplir con determinados cánones y buenas costumbres, y poder lucir méritos en su medallero personal.

Sin embargo, no es tan fiero el león como lo pintan. Es más, para mí fue un momento de catarsis liberador.

Fue cumplir 40 años, y es como si me quitaran una mochila de encima, pese  que mi vida no es, ni ha sido, ni será, algo parecido al convencionalismo.

Se me fue toda la tontería de golpe, me dejaron de preocupar temas que, durante años, incluso décadas, ocupaban gran parte de mi tiempo y mi energía. El no estar perfecta, el cumplir ciertos protocolos para agradar en determinados ambientes, el emitir opiniones dispares que sabía de antemano que no eran lo que se esperaba y que, incluso, podría crispar los nervios de algún enfermo de susceptibilidad, pasaron de ser motivo de estrés a ser motivo de diversión. Tampoco es que buscara una posición políticamente incorrecta, pero dejé de fustigar mi propia naturaleza, de por sí, irreverente y rebelde.
De estar pendiente de pasar revista y que me aprobaran, pasé a ser yo la que buscara la reacción ajena, y aceptarla, fuera la que fuera.

No es que me haya preocupado mucho el cumplir con la expectativa ajena sobre mi persona, pero a todos nos gusta ser aceptados, y, a veces, invertimos demasiado esfuerzo en querer colarnos en una fiesta en la que, seamos honestos, sabemos que nos vamos a aburrir soberanamente. Llegar a los 40 también fue elegir el barecito de enfrente, mucho más sencillo, y con un ambiente más ameno, a ese club de pacotilla y humo.

Te vuelves más natural, más sincera contigo misma, eres tu mejor amiga, te entiendes más, te aceptas tal cual eres, y te ríes de tus propias miserias. La relación con tu cuerpo se torna más relajada, más amable, y piensas en cuánto daño te has hecho a ti misma, prohibiéndote determinadas cosas, y castigándote cada vez que te saltabas unas absurdas normas autoimpuestas. Aprendes a divertirte con tus propios defectos, y a mejorar lo que se puede mejorar, con sensatez, y, sobre todo, porque tú quieres, pero no porque no te sientas bien por no ser ya como te gustaría llegar a ser.

Tus relaciones con los demás tampoco escapan a ese cambio. Seleccionas más, haces limpieza de armarios, y, pese a que sigues abierta a conocer a nuevas personas, no le abres la puerta de par en par a cualquiera, aunque puede que sí se la cierres a algunas viejas amistades que dejaron de serlo hace años.

Asumes tus pasos, incluso los erráticos, y tus decisiones. Aceptas que te equivocaste, y hasta puedes encontrar alivio en no sentir la necesidad de disculparte o reparar ciertas cosas. Hay circunstancias que prescriben por sí mismas, lo hecho, hecho está, y no hay más vuelta. Pasó, y ya. Ahora es cuando comienzas a caminar sin lastre. Si otras personas quieren seguir enredadas en esa madeja, es asunto suyo, no tuyo. Si quieren aclararlas, y te apetece, perfecto, hazlo; si no, deja clara tu posición, con calma y educación. 

Has llegado a respetarte y a verte, que no es moco de pavo.Y, lo más bonito, a dejar que te vean, sin miedos, sin filtros, sin tapujos. 

Quien quiera caminar contigo, será bienvenido. Quien te reclame deudas antiguas y critique tu nueva actitud, no merece espacio en tu vida. Recuerda, el reloj sigue avanzando, y tienes muchos cosas que descubrir aún en tu propia compañía, ahora que, por fin, la has encontrado.

¡Felices 40!

6 comentarios:

  1. Me encantó.
    No temo a los cuarenta pero es que leo el post,y lo que me dan es ganas de cumplirlos :)
    Un besazo!

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    1. Espero que, cuando llegues, te sienten, como mínimo, tan bien como a mí. No sabes lo que se descansa!
      Besos!

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  2. ¡Felicidades! Por cumplirlos y por llevarlos tan bien :-)

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  3. Me encanta!Yo siento que cada año aprendo más y mi yo actual no lo cambio por el de hace un año...ni dos, ni diez. Cada año más sabias y sinceras!☺

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