domingo, 15 de octubre de 2017

Un día libre

Llevo dos días haciendo nada, como si el tiempo fuera por un lado, y yo por otro, como si todo pasara por delante sin verme, sin contar conmigo. Es una sensación extraña, pero cómoda. No hay pena, no hay dolor, simplemente, es un impass que se ha tomado mi mente de motu proprio.

A veces pasan muchas cosas en poco tiempo, o pocas cosas en mucho tiempo, pero se procesan todas en un momento determinado, cuando tenemos la clave para hacerlo. De todas formas, cantidad y tiempo son conceptos relativos.

Otras veces, simplemente necesitamos descansar, o tenemos la sensación de no hacer nada porque, de habitual, hacemos tanto que nos da poco margen a sentir, y cuando sólo sentimos, las variables externas cambian mucho. Quizá sólo sea eso, quizá sólo sea que he aprendido a no tener el ordenador en marcha todo el día y he dejado espacio la no exigencia contínua. Y hablo de mí, por no hablar de ti, que quizá estás sintiéndote culpable por tomarte un día libre.

domingo, 8 de octubre de 2017

Escríbeme un cuento.

¡Escríbeme un cuento!, me dijo,
y le hablé de una niña que regalaba narices de clown y llevaba flores en su corazón,
una niña con el pelo despeinado y la sonrisa fresca e inocente,
con luz de diamantes en sus ojos, y un abrazo generoso.

¡Escríbeme un cuento!, me dijo,
y le hablé de las noches que pasó en vela, asustada por los truenos de tormentas ajenas,
ignorando que un paraguas de arco iris le protegía, mientras se contaba chistes con el sol.

¡Escríbeme un cuento!, me dijo,
Y sólo pude sonreír al sentir tanta ilusión.

domingo, 1 de octubre de 2017

Piensas demasiado

Fuente
-"Piensas demasiado".
Eso fue todo lo que acertaste a decir tras más de 10 minutos de reírnos de un absurdo juego que ni recuerdo de dónde sacamos.

Se trataba de saber qué era lo que más nos molestaba del otro, o qué cualidad encontrábamos más negativa en su personalidad. Nos conocíamos lo suficiente como para poder responder a esa pregunta sin miedo a la destrucción mutua asegurada. No habría sangre.

Sin embargo, en un momento de mi vida en los que me encontraba mil defectos, sobre todo de carácter, sacaste a relucir algo en lo que ni siquiera había reparado, y que no era tan evidente como mi mala leche o mi lengua viperina, famosas por mérito propio.

Quizá me conocías mejor de lo que parecía, pero la distancia personal que yo siempre marcaba, y el que tú esperaras que te fuera a buscar, cuando, ni por asomo, era algo que pudiera surgir de forma natural en la diva que llevaba dentro, nos impidió saber que hubiera pasado un poco más allá del muro.
Creo que fue uno de los momentos más íntimos que llegamos a tener en una relación que flotaba entre superficialidades.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Si mañana me casara...

Fuente
Si mañana me casara, no vestiría de blanco. El blanco es bonito y reúne el arco iris, pero las historias se escriben con trazadas de diferentes colores.

Si mañana me casara, no firmaría papeles. Los contratos son fríos y sin alma, y el amor es un ente vivo y apasionado, con pulso, y calentito.

Si mañana me casara, lo haría con la vida, más allá de la persona, porque es lo que permanece y lo que te sostiene, una auténtica historia de amor que no puede ofrecerte nadie, aunque sí pueda acompañarte en ese viaje.


domingo, 17 de septiembre de 2017

En casa.

Cuando son tus pasos los que te guían,

cuando tus ojos son nuevos y antiguos al mismo tiempo, y su brillo radia en todas las direcciones,

cuando el sonido del mar y tu corazón palpitan a la vez, y las piedras susurran tu nombre,

cuando los desvelos desaparecen por arte de magia, y todo suena diferente, fuerte, y desde dentro,

cuando reconoces un lugar en el que nunca has estado, y sientes que es allí a donde tu alma pertenece,

cuando la tierra te invita a caminar, y el agua baila contigo,
cuando la roca te sostiene y el aire te acaricia,

Entonces, sólo entonces, sabes que estás en casa.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Labios Salchicheros

Fuente
Si hay una moda estética femenina que jamás debió volver, son los labios salchicheros.

Recuerdo con horror cómo, cada vez que una chica/mujer/fémina empezaba a ser conocida, o intentaba serlo, de repente aparecía un buen día como si se hubiera quedado pegaba a una barra de hielo toda la noche, o una familia de avispas hubiera torturado sus labios durante horas, dejándolos con un aspecto hinchado y casi amoratado, con la piel de la mucosa tan fina y tan estirada que parecía que iba a rajarse en cualquier momento.

Afortunadamente, la cordura pareció llegar al grueso de las intervenciones estéticas, y, aunque seguía habiendo infiltraciones y retoques, presentaban un aspecto más natural.

Sin embargo, estamos en pleno revival de los 90s, y ese aspecto labial exagerado y grotesco ha reaparecido, y parece que va a más según pasan los días.

Sé que la idea es que la boca se vea más carnosa, pero el problema es que no se consigue un aspecto uniforme, porque lo que se rellena primero es lo que más hueco tiene, que es el pellejo de la mucosa, ese que permite elasticidad al labio, y no es bonito; y, para cuando quiere llegar el relleno al contorno, éste se ha deformado, y parece que te acaban de pegar un puñetazo en los morros. Personalmente, tener delante a una persona con este tipo de labio, me inquieta, me pone nerviosa; sobre todo, si no va maquillado. Con un labial encima, parece que no vaya a explotar, por lo menos.

Entiendo que cada cual es totalmente libre de torturarse o maquearse, según el caso, como mejor le parezca pero, ¿de verdad se ven mejor así? He visto auténticas bellezas estropearse y conseguir una boca extraña por este efecto. Si no de salchicha, de trucha, que no sé qué es peor.

Un labio fino no es, necesariamente feo. De hecho, dos de las mujeres más bonitas que conozco tienen los labios finos, con una forma exquisita, que parece dibujada, y cruzo los dedos porque no se la retoquen.


domingo, 3 de septiembre de 2017

Y de amores, ¿qué?

Hacia una eternidad que no hablábamos, se quedó pendiente el vernos tras un par de frases cruzadas sobre una foto en una red social, y el azar hizo que nos cruzáramos una mañana en la que ambas llegábamos 5 minutos tarde.

Volvimos a dejar en el aire ese ponernos al día, el remendar el agujero temporal tan crecido que había marcado distancia en nuestra amistad, y sabiendo que era seguro el lugar, unos días más tarde crucé la puerta, dispuesta a conocer qué aventuras y desventuras acumulabas en tu bitácora, y a reirnos de las propias.

Estabas ocupada, sorprendentemente. Se suponía un día tranquilo, pero había demasiado tránsito, y la conversación que se pretendía íntima no iba a poder ser, pero quizá, si desempolvábamos nuestros códigos personales, podríamos decirnos más de lo que pareciera a cualquier oído extraño.

-"Y de amores, ¿qué?"-.
No me podía creer que lo que más te interesara, después de tanto tiempo, fuera un cotilleo sentimental, ni que te importara muy poco que la persona que estaba justo a nuestro lado, una perfecta desconocida, se enterara de mi vida amorosa.

Un ¿cómo te va?, ¿estás trabajando?, te veo bien, ¿en qué andas ahora?,...o cualquier otra pregunta más lejana al corazón, más del montón, habría sido un buen comienzo. Incluso el arrancar por comentar algo propio, o lo fortuito del encuentro pasado. Ya más tarde quizá hubiera aparecido ese tema, pero, empezar por ahí, fue como si toda mi vida se redujera a una posible pareja, como si fuera lo más importante, lo único. Lo que más te interesaba de mí en estos tantos años de ausencia era alguien que no era yo. Muy triste todo.

domingo, 27 de agosto de 2017

Las Artistas

Fuente
Tengo una amiga que es una artista, y mi amiga tiene una pareja que va de artista, dice que es artista, se vende como artista, se presenta como artista, se cree que es artista, se comporta como una diva maleducada, y cuyo artisteo está por demostrar.

El arte se ve, se nota, se siente, se palpa. Es como la belleza, algo evidente.
Yo no veo por la calle a ninguna mujer guapa diciéndole a todo el mundo, "oye, ¡soy guapa!, qué afortunado eres de conocerme porque soy super guapa, y por si no te has dado cuenta, y para que no se te olvide, te recuerdo que soy guapa". Pues no, porque la que es guapa, lo es, generalmente lo sabe, aunque hay pocos casos en los que no, y, la que es un poco inteligente, no se cree más que los demás por gozar de una característica en la que ella no tuvo participación, sino beneficio. Y, además, los demás nos damos cuenta al momento, no hace falta que nos lo digan.

No porque digas que eres artista lo eres, ni porque no lo digas, no lo eres.

Sin embargo, mi amiga, mucho más humilde y más impresionante que su pareja, tanto como persona, como artista, se mantiene a la sombra. Es como si se escondiera tras el telón cuando su pareja presume de artista. Quizá algo dentro de ella sabe que, si en ese momento saliera a la palestra y hablara libremente de su arte, eclipsaría a su partenaire, y desencadenaría la crisis.

Son sólo suposiciones mías claro, pero lo cierto es que ella brilla con luz propia, y no va diciendo "¡miradme el culo! ¡soy una luciérnaga!", porque no lo es. Es una artista. Su pareja, no.

domingo, 20 de agosto de 2017

Un asunto púbico

Hace unos días, hablando con un amigo salió el tema púbico; que no es público, pero lo parece.
Y es que no hay zona sobre la que más se opine que el pubis femenino, sobre cómo debe ser, cómo debe lucir, y cómo se debe cuidar. Todos se sienten con derecho a decirte cómo gestionarlo, aunque carezcan de uno propio, y creo que ha llegado el momento de plantarse, y reclamar el dominio de la República Independiente de Mi Co...Pubis.

El tema vino porque que si Fulanita era muy hippie, que si se podía recortar los pelos, que si queda feo, que si qué rollo,...Stop.
El pubis de Fulanita es de Fulanita, y, te invite ella a entrar o no, es cosa suya el cómo llevarlo.

Es muy cierto que el tema del vello púbico femenino ha variado mucho según las épocas, desde pelado a frondoso, y vuelta al pelado; pero, lo que antes se hacía por higiene, luego dejó de hacerse por  motivos religioso-castrantes, y después volvió a hacerse por rebeldía y estética, es, ante todo, personal.

Más allá de temas de higiene y salud, que eso da para otro post más, una tiene que sentirse cómoda con su cuerpo, sobre todo, con esta parte, tan definitoria de su femineidad. Habrá quien se sienta realizada llevando un Monte de Venus estilo Barbie, y quien no se sienta representada con una imagen infantilizada de su puerta del placer. Ambas posturas, y todas las que caben en medio, son totalmente respetables, y nadie, pero nadie, es quién para decirle a una mujer, ya sea amante, amigo, novio, amiga, madre, esteticista, monitora de lo que sea, colega de barra, compañera de oficina, etc, cómo debe llevarlo; y, mucho menos, hacerle sentirse incómoda por no cumplir con los cánones estéticos de la persona de cuyo pubis no se está hablando.

Una cosa es comentar, recomendar, curiosear, sobre qué se lleva, no se lleva, por qué se lleva, cómo lo llevas, y otra imponer criterio sobre algo tan propio y tan personal como las zonas pudendas.

Que no, que de los pelos propios son propios, y punto. Ausentes o presentes.

domingo, 13 de agosto de 2017

Sábanas Rosas

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Me gustan mis sábanas rosas, y a mi niña también. Rosa chicle, le divierten, le hacen sonreír, y cuando me mira con ese brillo en los ojos, sonrío yo también.

Ella nunca tuvo sábanas de colores divertidos, apropiadas a su edad, ni yo tampoco. Me llegaron tarde, cuando no las podía entender, y con unos motivos cargados de buena intención, pero vacíos de significado para mí.

Hace tiempo oí que, si quieres que alguien desee entrar en tu cama, debes hacérsela apetecible. Creo que la primera persona que debe querer entrar allí eres tú. La compañía, si debe estar, llegará.

Busca tus sábanas, encuentra tus colores, haz a tu niña sonreír.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Las dos hermanas

Tengo dos hermanas. Las dos con la luna en acuario.
Una, se me dió; a la otra, me la regalaron.
Con una comparto sangre, con la otra no.

Las dos pasaron por el mismo trance, casi al mismo tiempo, en distinto lugar.
Diferente ciudad, casi la misma edad.

Las dos cayeron bajo el hechizo de la Bruja Malvada del Este, disfrazada de sonrisa y bondad.
Distinto aspecto, misma maldad.

Hubo un golpe de Estado, las dos veces.
Ganó la bruja, perdió la familia, que prefirió callar.
Pero el silencio sólo fue uno, con la segunda afloró la verdad.

No hay escudos para proteger al innoble, ni capa que cubra toda la oscuridad.
Infligí una herida, y dejé de sangrar.




miércoles, 22 de marzo de 2017

¿Qué me pasa, doctor?

Algo está cambiando.
Por más que lo niegue, por más que lo disimule o intente evitarlo, está ahí.
No sé exactamente qué es, pero ya lo he vivido otras veces.

Es extrañeza ante tu propia vida, momentos de desidia ante tus hobbies que ahora te pesan como una hora extra de trabajo al final de la jornada, la inmersión en el tiempo mientras atiendes a otras cosas que antes pasabas por alto.

Aparecen pequeños destellos que te van marcando el camino, pero que aún no ves, porque no lo quieres ver. Porque el que seguías te gusta, aún te gusta, y sabes que, en algún momento, dar el salto a ese nuevo sendero puede apartarte del que ya conoces y quieres seguir conociendo.

Y da miedo. No por lo nuevo desconocido, sino porque aún no estás preparada para decir adiós a una vida que ya se ha terminado, aunque tú no lo sepas, porque sigues viviendo en luz de lejanas estrellas, y algunas se apagaron hace años, aunque siga llegando su reflejo y engañe a nuestro entender del tiempo.

Pero tu alma es sabia, ya ha preparado la maleta, ya te está esperando para cuando quieras acompañarla, que no será muy tarde, porque de la sombra tampoco te puedes alejar eternamente, va pegada a tus pies.

Sabe que todo está en orden, que el equilibrio continua, con uno, dos, o siete caminos por delante, antiguos o nuevos, combinados, con travesías entre ellos, con nuevos atajos que te hagan desembocar en lugares conocidos antaño, o que se alejen para siempre de forma definitiva.
Ya no estás ahí. No debes estar ahí. No necesitas estar ahí.
Te has convertido en espectadora de la película de tu antigua vida, pero te sientes la protagonista de la que lucha por surgir, aún sin renunciar a tu viejo papel.

No puedes parar al tiempo, él siempre gana. La rueda sigue girando, y tú con ella.
Falta poco, muy poco. Celebra cada minuto, te está preparando para una nueva fase.

domingo, 26 de febrero de 2017

Y si mañana te vas, ¿qué?

Este fin de semana me las prometía muy felices. Por fin 3 días de poder descansar y relajarme tras 4 meses de estrés y obligaciones por motivos varios.
Pues no, el viernes empezó la cosa de médicos, y los dos días restantes, de reposo.

No ha sido nada, sólo un susto con mala pinta que me tuvo de médico en médico, y sin saber si tendría que pasar por el hospital a hacerme alguna prueba más, y en caso de que no estuviera mal, incluso ingresarme.

Total, que esperando resultados aún en el consultorio tras las primeras pruebas, me dió por darle vueltas a que no me apetecía nada pasarme el día en el hospital, y mucho menos ingresarme, que allí no hacía nada, que en mi casa estaba muy bien, que mis gatas me echaban de menos, que había rayitos de sol en la terraza, y series y conversaciones con amigos y familia por descubrir.
Que no, que si me tenían que hacer algo, que me llamaran, y yo me acercaba, así ahorran una cama y yo aprovecho mi vida donde quiero estar, con quien quiero hacerlo, y de la forma que más disfruto. A mi manera.

Y mi cabecita fue un poco más allá, al sempiterno tema de lo bobos que somos el 90% del tiempo, y lo poco que aprovechamos nuestra vida, dejando la cabeza metida en un ordenador o un móvil, o la tele, en vez de disfrutar del momento en directo, de lo tangible, de lo simple, de lo que realmente te llena.

Que sí, que obligaciones tenemos todos, pero cuando la Parca llama a la puerta, da igual que no tengas los informes listos. Sin embargo, sí echarás de menos esos 5 minutos más con tus seres queridos haciendo nada, sólo estando juntos.

No fue nada. Sólo un golpe de realidad.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Permítame que no me presente

Odio profundamente redactar un curriculum, y, más aún, tener que explicarlo.
Me parece algo absolutamente desfasado y obsoleto, y no habla de la persona que eres, sino de quién eras, y que puede que ya no seas.

Parece que hubiera que acumular cuanto más pasado, mejor, y lo que debería interesar es el presente y el futuro que puedes crear, y que quieres crear. Te obligan a hablar de alguien que ni existe, porque tienes que hacer memoria de las motivaciones que te llevaron a hacer tal o cual cosa, o incluso a tener que entrar en detalles de por qué en un momento de tu vida aceptaste un trabajo que no liga demasiado con el resto de tu presentación.

Es más, si tienes un curriculum demasiado variado, en vez de ver que eres una persona inquieta y versátil en conocimientos y aptitudes, interpretan que eres inestable.
¿Qué buscan, robots?

Creo que por eso, cada vez que tengo que ir a una entrevista de trabajo ya lo hago con desgana y con un pie en la puerta. Sorprendentemente, hasta me contratan muchas veces, lo cual quiere decir que hay quien es de miras abiertas.

Estas presentaciones también me aburren soberanamente cuando entro en algún nuevo grupo y hay que empezar a explicar quién eres, de dónde vienes, y demás mandangas.
Oígame, señor, el tiempo es algo que no voy a recuperar, y se lo estoy dedicando. Agradezca el gesto, igual que lo hago yo con usted, y ya nos conoceremos desde hoy hacia delante. Hacia atrás, sólo para entretenernos con alguna batallita.

domingo, 19 de febrero de 2017

La Familia es lo Primero

Todo cambia en esta vida. Hasta la familia.
Y no porque alguien deje de serlo, o porque fallezca, que también, sino porque a veces llegan nuevos miembros, y hay que redefinir posiciones.

No nos damos cuenta, porque nosotros seguimos siendo los mismos, seguimos viviendo de la misma manera, y nuestras rutinas no han variado, hasta que algo sucede y te pone con los pies en la tierra, de golpe y porrazo.

Cuando un nuevo ser, o dos, o los que sean, comienzan a compartir su vida contigo, aunque en teoría lleves la voz cantante, debes conocerlos, debes darles su espacio, descubrir sus manías, gustos, y peculiaridades; pero, sobre todo, es importante atender a sus zonas oscuras, a aquello que les asusta o les hace sentir mal, a memorias que desconocemos pero que existen y les generan ansiedad.
Nuestra misión es proporcionarles un entorno seguro, sobre todo a nivel emocional.

Cuando eso sucede, te das cuenta de que hay niveles de familiaridad y prioridades, y que incluso puede que tengas que tomar medidas dolorosas, al menos durante un tiempo prudencial, que proteja a tu nueva familia de la que ya lo era, y a la antigua de la nueva, porque el encontronazo genera tensiones y malestar en ambas partes, y es mejor que sacrifiques tú un poco más de tiempo, y hasta de espacio, y busques una forma alternativa de reunir a las dos ramas cuando sea el momento propicio para que el trauma sea mínimo, a que todos tus seres queridos sufran y acumulen nuevas cicatrices internas.

Lamentablemente, solemos darnos cuenta después de la colisión, y luego hay que recuperar terreno; pero, con cariño y paciencia, se logra.

jueves, 16 de febrero de 2017

Mi Amiga SuperWoman

Tengo una amiga a la que quiero, respeto, y admiro a partes iguales. Es una fuera de serie.
Ella solita lleva un trabajo que requiere de disciplina, mano izquierda y mucha paciencia. Trata con personas muy dispares todos los días, y hasta tiene que bregar con algún burócrata de vez en cuando.

Además de eso, mantiene una casa, cría a dos niñas sanas y felices, comparte su vida con un hombre estupendo, cuida de su perrita ya mayor, y atiende a múltiples actividades lúdicas, unas en familia, y otras propias.

Hace ejercicio, se maquilla, se cuida, se interesa por la moda, lee, escribe, atiende sus redes sociales, va siempre estupenda, y parece que el cansancio no le afecta. Todo con una sonrisa y buen humor. Y tiene tiempo para vida social y familiar más allá del círculo más cercano.
Es la leche.

Me asombra cómo es capaz de llevarlo todo, en ocasiones hasta me agota, porque no consigo llevarle el ritmo, y eso me mosquea un poco; no con ella, conmigo, porque antes solía hacerlo sin despeinarme, y ahora se me hace cuesta arriba.

Dicen que es cuestión de organización y disciplina, pero yo creo que, detrás de eso, el motor es la motivación. Y parece que la mía para hacer ciertas cosas, o para hacerlas todas a a vez, se ha ido de vacaciones.

Supongo que tiene mucho que ver el que mi vida esté girando de la forma en que lo hace, y que mis prioridades vayan cambiando por días, y que son muy diferentes de las suyas, aunque las suyas me interesen, pero la vida no me da para más en este momento, aunque me gustaría.

Los propósitos que tanta fuerza tenían al comenzar enero se fueron por el desagüe al finalizar el mes. Y no es falta de ganas, es que los cambios de plano bruscos marean bastante.

 

domingo, 12 de febrero de 2017

Tú no lo sabes

Tú no lo ves, porque cada mañana sigo con mi rutina, porque me ducho, me peino, desayuno, y trabajo como suelo hacer.

Tú no lo sabes, porque maquillo mis ojeras, y hasta la línea de agua de mis ojos para que no se noten las noches de insomnio ni el llanto escondido.

Tú no te das cuenta, porque sonrío y gasto las mismas bromas y chistes como fórmulas aprendidas de socialización, que me sirven de barrera de seguridad para que los demás no se acerquen ni a mí, ni a mis circunstancias, porque hasta fingiendo soy veraz, pero es discurso hueco de energía.

Tú no lo percibes, porque el dolor es algo personal e intransferible, sobre todo cuando no se expone públicamente.

Tú no eres consciente de que cada día te cruzas con personas que tienen el corazón roto, que están muertos por dentro, por el mero hecho de que siguen caminando, como si nada hubiera pasado.
Pero pasa.

miércoles, 8 de febrero de 2017

El Tic Tac del Duelo

El duelo es un tiempo extraño de forma irregular y móvil.
Las horas pueden ser eternas. Todo te pesa, nada te distrae, todo te cansa incluso antes de ser capaz de prestarle ninguna atención.

Sin embargo, basta que quieras concentrarte en alguna tarea para que el minutero comience a correr de forma descontrolada. Todo te pasa por delante, y tardas más de lo que crees en terminar cada cosa que te ocupa; de tal modo que, llegado el momento de comenzar con aquello que era tu objetivo, no sólo es tarde, o lo suficientemente tarde, como para que no vayas a poderlo completar antes de tener que ponerte con otra historia, sino que estás agotada mentalmente.
Es como si te despertaras de una siesta con sobredosis de sedantes, o una mala resaca.

Parece que estás, pero no estás.
Te das cuenta en tu rendimiento, en la energía que te requiere todo, en que andas dispersa, y que tu tiempo, ese tiempo raro que te toca vivir, tiene un grave problema de arritmia en relación a tu compás.
Por inercia, volverá a sincronizarse, pero no hay plazos definidos ni garantizados, cada caso es único. Sólo queda esperar a que pase la tormenta, y las calles se sequen de lágrimas, calladas o no.

domingo, 5 de febrero de 2017

Luz de estrellas

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Me pregunto si me estaré equivocando, si me he metido en algo más grande que yo, si es más el deseo de ver la luz al final del túnel que un pálpito real que me dice que habrá un felices para siempre; aunque lo de siempre sea un concepto relativo, porque, como dicen muchas teorías de señores muy estudiados y estudiosos, el tiempo es algo flexible, y no necesariamente lineal, como lo entendemos, pero eso son temas complicados y farragosos en los que prefiero no meterme hoy.

A veces, la vida te pone delante situaciones que crees entender pero que, una vez estás dentro, comienzas a descubrir que hay más aristas de las que parecía, y que desconoces más de lo que sabes, que la única forma de conducirte es el instinto, y palpando las paredes, que un paso adelante a veces puede significar dos atrás, para volver al mismo punto en unos días;  que la paciencia es la única herramienta de la que dispones, y que nada te garantiza el éxito en una tarea que deseas que salga bien, porque significa el bienestar de otro ser vivo que ha sufrido más de lo que imaginas, cuya confianza en otros individuos de tu especie está echada a perder, que le robaron la infancia, la ilusión, y la alegría, que no sabe lo que es jugar, que no entiende una caricia porque espera un palo, el abandono, o las dos cosas.

Me duele tanto imaginar lo que te han podido hacer, me gustaría tanto poderte devolver ese corazón alegre que te mereces, que no sé ni qué hacer para acercarme a ti y que entiendas que, aún con miedo, aún huidizo, aún desconocido, se te quiere, y se te va a querer, a cuidar, a respetar, a darte una vida digna, y ayudarte a olvidar todo ese dolor, esa soledad, y ese no entender qué hiciste mal para que la vida te tratara de esa forma cruel.

Déjame luchar por ti, déjame ayudarte. Déjame ayudarme, porque sé que traes una lección de vida para mí, y, probablemente, de las más importantes. Ayúdame a que te quedes conmigo.
Sé lo que es un corazón herido, yo también lo tengo repleto de cicatrices, pero es elástico, créeme, y con el amor se ensancha, se hace calentito, y se llena de luz, hasta el punto de que esas marcas acaban siendo sombras chinescas, vagos recuerdos, algo que está, pero que ya no duele ni importa.

Ayúdame a ver luz de estrellas en tus ojos.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Gallos y tiburones

Ahora que estrenamos febrero, puedo decirlo alto y claro: enero ha sido un mes de mierda. Con todas las letras. Pesado, lento, frío, antipático, y con una mala uva tan aguda como la puntería para dar golpes donde más duelen.

Por supuesto, ha habido momentos muy buenos y reconfortantes, pero la aridez ha sido la tónica predominante, y, una vez más, puedo decir lo que llevaba todo el 2016 relatando: ¡Qué harta estoy del dichoso Año del Mono!

El Año del Gallo no se perfila como un año fácil, pero, al menos, nos promete que, con paciencia y esfuerzo, tendremos recompensa, no como con el otro animalito, que parecía ejercer la maldición de Sísifo, venga hacernos arrastrar piedras cuesta arriba para nada.

Cuando tienes ya el ánimo tan agotado, y las fuerzas tan mermadas, es cuando realmente eres consciente de tus límites. Es en ese momento en el que entonas el "no puedo más", cuando haces un nuevo intento y te das cuenta de que sí puedes, de que hay más recorrido del que creías. Es en ese punto donde comienza realmente el reto.
Puedes rendirte justo antes de saltar la última valla, o seguir nadando hasta el final.

Yo soy fan de los tiburones, qué le vamos a hacer.

domingo, 29 de enero de 2017

Conmigo Sin Mí

Un día te empecé a querer. Sin control, sin medida. Sin saber por qué, sin querer quererte.
Y te quise por muchos años, te quise hasta malquererme, hasta dejar de quererme a mí. Hasta no saber si te quería, o qué quería. Hasta perderme.

Y tuve que dar un paso atrás, para salir de ti. Para encontrarme a mí. Para aprender a quererme.
Para quererme bien. Para quererme a mí. Sin ti, conmigo.

Y me quise mucho más que antes, más que contigo, más que sin mí. Más que conmigo contigo.

Hasta un día creí haber dejado de quererte. Pero el corazón tiene memoria, y empecé a quererte, a quererte a ti contigo, sin mi.

Ojalá llegues tú a quererte así, Contigo. Por ti.

miércoles, 25 de enero de 2017

Viento del Este

Lo primero que me atrajo en él fueron su piel pálida y sus ojos claros, como si del descendiente bastardo de un dios nórdico se tratara, cuya cuna había olvidado, pero la genética lo delatara.

No tenía, ni por asomo, trazas que indicaran un pasado noble, desahogado y altivo. Era muy del montón, incluso a veces pecaba de cojera de clase media que había pasado por dificultades en algún momento de su vida, y que mantenía luchas internas que resolver tan mundanas como cualquier transeúnte.

Me gustaban especialmente su energía, que me hacía sentirme tranquila y me divertía, y la naturalidad con la que exhibía sus cicatrices. Me encantaba recorrerlas una y otra vez. Eran profundas y evidentes, y jamás hacía amago por taparlas, no se avergonzó nunca de ellas.

En algún momento me llegó a decir que se había encontrado quien sentía morbo por ellas, pero no era mi caso. A mí, simplemente, me gustaban, me atraían, como me atrae todo aquello que indica valor y fortaleza.

Me fascina cómo podemos ser tan frágiles y torpes, y rompernos de la peor manera en un momento determinado, y ese gusto por la vida y ese coraje de recomponernos que nos hace aferrarnos a ella, aunque sea creando cuerdas en forma de cicatriz.

En cierto modo, lo que más me gustaba de él es que fue capaz de escapar de la muerte y nunca hacer drama o presumir de ello, aunque llevaba las medallas al aire.

domingo, 22 de enero de 2017

Eco

Dicen que el eco se oye, pero tengo la certeza de que también se siente.
Lo sé, porque cada vez que pronuncio tu nombre, la sensación de vacío que hay en mi pecho en forma de dolor sordo, es la única respuesta que encuentro.

Espero oír tu voz, esa melodía dulce y aflautada, alegre y juguetona, conocida, familiar, y cálida que siempre me reconforta, y volver a sentir cómo la vida vuelve a mi hogar, cómo brotan de nuevo luz en mis ojos, y flores en mi corazón.

Pero soy consciente de que eso ya no podrá ser, por mucho que yo quiera, o que tú quisieras, porque ya no estás.

Gracias por una canción de amor de casi 20 años.

miércoles, 18 de enero de 2017

Poesía para una vida mejor.

La poesía es necesaria en nuestras vidas, aunque creamos que no, aunque no nos demos cuenta, aunque aún esa palabra se vaya al recuerdo arcaico de rimas y métricas exactas, de palabras en desuso, de luz de vela, y ambiente mohoso.
La poesía es mucho más amplia, es actual, se adapta a los tiempo. Es como el suave humo de un incienso de aroma delicado que se cuela por las rendijas y se adapta al entorno.

La poesía está viva, no necesita de tanta medición, sino pulsión y pasión, ritmo, melodía, vida, y una historia que contar.
Es algo que conecta con nuestro interior aún sin que queramos que lo haga, es eso que, cuando lo escuchamos o lo leemos, nos identifica de tal forma que podemos pensar que se escribió para nosotros; incluso, que podríamos haberlo escrito nosotros.
La poesía puede ser cursi, cruda, o incluso fría y cortante como un cuchillo. Puede serlo todo a la vez, o no ser nada de eso.
Puede ser lo que tú quieras. Puede ser lo que ella prefiera, porque es juguetona y le gusta disfrazarse.
La poesía es enérgica si dejas que se muestre.

La poesía trasluce en los escritos, es una nebulosa envolvente que te lleva a otro mundo, no se sabe si real o imaginario, que siempre te conmueve, y que a veces te remueve. Porque todos llevamos poesía dentro, y la reconocemos cuando está presente. Se va construyendo con nuestro pensamiento, con nuestra respiración. Incluso con latidos propios y ajenos, con una sonrisa, con una imagen, con una conversación,...todo vale como punto de partida, o incluso como historia que contar.

Los poemas se escriben solos, simplemente nos utilizan como herramienta para mostrarse al mundo. Hay algunos que tardan en completarse, necesitan su tiempo para que las palabras encuentren el orden necesario en su camino. Hay poemas que. aún incompletos, son perfectos tal como son, y no necesitan decir nada más. Hay otros poemas que, aún completos y redondos, sabes que, más adelante, podrían ser más extensos, pero ese ya sería otro poema.

Este mundo necesita recuperarla. Nosotros necesitamos vivir poesía. Aunque sea en prosa.

domingo, 15 de enero de 2017

Muerte por celular

Hace un par de días casi me atropellan por ir mirando un móvil, un puto móvil, al que alguien habría enviado un mensajito tan urgente que la propietaria del teléfono no podía esperar a leer hasta tener el coche parado, no.

¿Qué hubiera pasado si no llego a tener reflejos?¿Qué hubiera pasado si en vez de yo, hubiera sido un niño pequeño o una persona con poca movilidad?

Estoy muy harta de esa malentendida inmediatez que nos aporta la tecnología. Ya lo dije una vez, nos testamos volviendo más tontos por segundos, unos más que otros, todo hay que decirlo.

Que un aparatito nos permita llevar con nosotros toda la información que necesitamos, y toda aquella que no, que suele ser la más distrayente, no quiere decir que no podamos sacar los ojos de la pantallita, más, cuando llevamos un vehículo entre las manos que pesa del orden de 1000 kilos, y con el que puedes matar a otra persona, ya vaya dentro de tu coche, o camine por la calle, y por donde tiene preferencia, además, con buena visibilidad, de día, y con distancia suficiente, porque, señora mía, si yo hubiera estado donde usted decía que estaba en el momento que comencé a cruzar, no hubiéramos acabado discutiendo a grito pelado en la calle, sino usted en comisaría y yo en urgencias, o en la funeraria, porque me habría pasado las 4 ruedas por encima.

Además de distraída, soberbia. Mucho mejor hubiera quedado si reconoce el error y pide disculpas, y no con un "te aguantas" de coletilla. La próxima vez, lo mismo se queda sin intermitencias, sin faros, sin limpiacristales, sin retrovisor,..., o hasta sin coche y sin carnet por atropellar a alguien, y se aguanta usted.

miércoles, 11 de enero de 2017

Sobre los propósitos de año nuevo...

Todos sabemos qué son los propósitos de año nuevo, esos planes que dices tener, algunas veces con la boca pequeña, para el nuevo año, y cuya intención de cumplirlos está por demostrar.

Sin embargo, hay personas que sí se toman en serio estos planes, y también tienen su importancia. Son el resultado de un año de bagaje y una serie de experiencias que te ponen en la tesitura de hacer cambios con tu vida, porque, no nos engañemos, cada propósito incluye un deseo más o menos tácito de reorientar tu camino, en una o más áreas de tu vida.

Por esta misma razón, creo que no siempre los propósitos de año nuevo te llegan exactamente el 31 de diciembre o el 1 de enero. A veces el 20 de diciembre ya tienes clara tu nueva dirección, y empiezas a trabajar en ella, y otras no te llega hasta unos días más tarde de haber comenzado el año. Cada cuál tiene su ritmo, debemos escuchar nuestro propio pulso, hacer caso al instinto. En el fondo, sabemos cuándo es o no el momento de saltar, sin calendario, sin presión externa o interna. Algo nos dice que es en ese punto en el que cambias de carril, y comienzas tu andadura sin mirar atrás, y sin pensar qué se quedará en el viaje, porque algo siempre se pierde, es inevitable, y necesario.

Asumir que harás cambios, que quieres hacerlos, y que no tienes ni idea de dónde te llevarán tus propios pies puede dar vértigo en muchos momentos. En otros, es una bomba de oxígeno. Llegó el momento de quemar puentes si fuera necesario, o de conservarlos si así se logra tu evolución, mientras vayan acordes a tu nuevo yo, y a tu nueva vida.

Yo comienzo a caminar, espero veros por el camino.
Feliz 2017.