domingo, 29 de enero de 2017

Conmigo Sin Mí

Un día te empecé a querer. Sin control, sin medida. Sin saber por qué, sin querer quererte.
Y te quise por muchos años, te quise hasta malquererme, hasta dejar de quererme a mí. Hasta no saber si te quería, o qué quería. Hasta perderme.

Y tuve que dar un paso atrás, para salir de ti. Para encontrarme a mí. Para aprender a quererme.
Para quererme bien. Para quererme a mí. Sin ti, conmigo.

Y me quise mucho más que antes, más que contigo, más que sin mí. Más que conmigo contigo.

Hasta un día creí haber dejado de quererte. Pero el corazón tiene memoria, y empecé a quererte, a quererte a ti contigo, sin mi.

Ojalá llegues tú a quererte así, Contigo. Por ti.

miércoles, 25 de enero de 2017

Viento del Este

Lo primero que me atrajo en él fueron su piel pálida y sus ojos claros, como si del descendiente bastardo de un dios nórdico se tratara, cuya cuna había olvidado, pero la genética lo delatara.

No tenía, ni por asomo, trazas que indicaran un pasado noble, desahogado y altivo. Era muy del montón, incluso a veces pecaba de cojera de clase media que había pasado por dificultades en algún momento de su vida, y que mantenía luchas internas que resolver tan mundanas como cualquier transeúnte.

Me gustaban especialmente su energía, que me hacía sentirme tranquila y me divertía, y la naturalidad con la que exhibía sus cicatrices. Me encantaba recorrerlas una y otra vez. Eran profundas y evidentes, y jamás hacía amago por taparlas, no se avergonzó nunca de ellas.

En algún momento me llegó a decir que se había encontrado quien sentía morbo por ellas, pero no era mi caso. A mí, simplemente, me gustaban, me atraían, como me atrae todo aquello que indica valor y fortaleza.

Me fascina cómo podemos ser tan frágiles y torpes, y rompernos de la peor manera en un momento determinado, y ese gusto por la vida y ese coraje de recomponernos que nos hace aferrarnos a ella, aunque sea creando cuerdas en forma de cicatriz.

En cierto modo, lo que más me gustaba de él es que fue capaz de escapar de la muerte y nunca hacer drama o presumir de ello, aunque llevaba las medallas al aire.

domingo, 22 de enero de 2017

Eco

Dicen que el eco se oye, pero tengo la certeza de que también se siente.
Lo sé, porque cada vez que pronuncio tu nombre, la sensación de vacío que hay en mi pecho en forma de dolor sordo, es la única respuesta que encuentro.

Espero oír tu voz, esa melodía dulce y aflautada, alegre y juguetona, conocida, familiar, y cálida que siempre me reconforta, y volver a sentir cómo la vida vuelve a mi hogar, cómo brotan de nuevo luz en mis ojos, y flores en mi corazón.

Pero soy consciente de que eso ya no podrá ser, por mucho que yo quiera, o que tú quisieras, porque ya no estás.

Gracias por una canción de amor de casi 20 años.

miércoles, 18 de enero de 2017

Poesía para una vida mejor.

La poesía es necesaria en nuestras vidas, aunque creamos que no, aunque no nos demos cuenta, aunque aún esa palabra se vaya al recuerdo arcaico de rimas y métricas exactas, de palabras en desuso, de luz de vela, y ambiente mohoso.
La poesía es mucho más amplia, es actual, se adapta a los tiempo. Es como el suave humo de un incienso de aroma delicado que se cuela por las rendijas y se adapta al entorno.

La poesía está viva, no necesita de tanta medición, sino pulsión y pasión, ritmo, melodía, vida, y una historia que contar.
Es algo que conecta con nuestro interior aún sin que queramos que lo haga, es eso que, cuando lo escuchamos o lo leemos, nos identifica de tal forma que podemos pensar que se escribió para nosotros; incluso, que podríamos haberlo escrito nosotros.
La poesía puede ser cursi, cruda, o incluso fría y cortante como un cuchillo. Puede serlo todo a la vez, o no ser nada de eso.
Puede ser lo que tú quieras. Puede ser lo que ella prefiera, porque es juguetona y le gusta disfrazarse.
La poesía es enérgica si dejas que se muestre.

La poesía trasluce en los escritos, es una nebulosa envolvente que te lleva a otro mundo, no se sabe si real o imaginario, que siempre te conmueve, y que a veces te remueve. Porque todos llevamos poesía dentro, y la reconocemos cuando está presente. Se va construyendo con nuestro pensamiento, con nuestra respiración. Incluso con latidos propios y ajenos, con una sonrisa, con una imagen, con una conversación,...todo vale como punto de partida, o incluso como historia que contar.

Los poemas se escriben solos, simplemente nos utilizan como herramienta para mostrarse al mundo. Hay algunos que tardan en completarse, necesitan su tiempo para que las palabras encuentren el orden necesario en su camino. Hay poemas que. aún incompletos, son perfectos tal como son, y no necesitan decir nada más. Hay otros poemas que, aún completos y redondos, sabes que, más adelante, podrían ser más extensos, pero ese ya sería otro poema.

Este mundo necesita recuperarla. Nosotros necesitamos vivir poesía. Aunque sea en prosa.

domingo, 15 de enero de 2017

Muerte por celular

Hace un par de días casi me atropellan por ir mirando un móvil, un puto móvil, al que alguien habría enviado un mensajito tan urgente que la propietaria del teléfono no podía esperar a leer hasta tener el coche parado, no.

¿Qué hubiera pasado si no llego a tener reflejos?¿Qué hubiera pasado si en vez de yo, hubiera sido un niño pequeño o una persona con poca movilidad?

Estoy muy harta de esa malentendida inmediatez que nos aporta la tecnología. Ya lo dije una vez, nos testamos volviendo más tontos por segundos, unos más que otros, todo hay que decirlo.

Que un aparatito nos permita llevar con nosotros toda la información que necesitamos, y toda aquella que no, que suele ser la más distrayente, no quiere decir que no podamos sacar los ojos de la pantallita, más, cuando llevamos un vehículo entre las manos que pesa del orden de 1000 kilos, y con el que puedes matar a otra persona, ya vaya dentro de tu coche, o camine por la calle, y por donde tiene preferencia, además, con buena visibilidad, de día, y con distancia suficiente, porque, señora mía, si yo hubiera estado donde usted decía que estaba en el momento que comencé a cruzar, no hubiéramos acabado discutiendo a grito pelado en la calle, sino usted en comisaría y yo en urgencias, o en la funeraria, porque me habría pasado las 4 ruedas por encima.

Además de distraída, soberbia. Mucho mejor hubiera quedado si reconoce el error y pide disculpas, y no con un "te aguantas" de coletilla. La próxima vez, lo mismo se queda sin intermitencias, sin faros, sin limpiacristales, sin retrovisor,..., o hasta sin coche y sin carnet por atropellar a alguien, y se aguanta usted.

miércoles, 11 de enero de 2017

Sobre los propósitos de año nuevo...

Todos sabemos qué son los propósitos de año nuevo, esos planes que dices tener, algunas veces con la boca pequeña, para el nuevo año, y cuya intención de cumplirlos está por demostrar.

Sin embargo, hay personas que sí se toman en serio estos planes, y también tienen su importancia. Son el resultado de un año de bagaje y una serie de experiencias que te ponen en la tesitura de hacer cambios con tu vida, porque, no nos engañemos, cada propósito incluye un deseo más o menos tácito de reorientar tu camino, en una o más áreas de tu vida.

Por esta misma razón, creo que no siempre los propósitos de año nuevo te llegan exactamente el 31 de diciembre o el 1 de enero. A veces el 20 de diciembre ya tienes clara tu nueva dirección, y empiezas a trabajar en ella, y otras no te llega hasta unos días más tarde de haber comenzado el año. Cada cuál tiene su ritmo, debemos escuchar nuestro propio pulso, hacer caso al instinto. En el fondo, sabemos cuándo es o no el momento de saltar, sin calendario, sin presión externa o interna. Algo nos dice que es en ese punto en el que cambias de carril, y comienzas tu andadura sin mirar atrás, y sin pensar qué se quedará en el viaje, porque algo siempre se pierde, es inevitable, y necesario.

Asumir que harás cambios, que quieres hacerlos, y que no tienes ni idea de dónde te llevarán tus propios pies puede dar vértigo en muchos momentos. En otros, es una bomba de oxígeno. Llegó el momento de quemar puentes si fuera necesario, o de conservarlos si así se logra tu evolución, mientras vayan acordes a tu nuevo yo, y a tu nueva vida.

Yo comienzo a caminar, espero veros por el camino.
Feliz 2017.