domingo, 29 de enero de 2017

Conmigo Sin Mí

Un día te empecé a querer. Sin control, sin medida. Sin saber por qué, sin querer quererte.
Y te quise por muchos años, te quise hasta malquererme, hasta dejar de quererme a mí. Hasta no saber si te quería, o qué quería. Hasta perderme.

Y tuve que dar un paso atrás, para salir de ti. Para encontrarme a mí. Para aprender a quererme.
Para quererme bien. Para quererme a mí. Sin ti, conmigo.

Y me quise mucho más que antes, más que contigo, más que sin mí. Más que conmigo contigo.

Hasta un día creí haber dejado de quererte. Pero el corazón tiene memoria, y empecé a quererte, a quererte a ti contigo, sin mi.

Ojalá llegues tú a quererte así, Contigo. Por ti.

4 comentarios:

  1. Qué bonito. Y qué difícil es a veces querernos "sin", y por nosotros mismos.

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    1. Cierto, pero se consigue, si se quiere.
      Besos!

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  2. Dejar de quererse a uno mismo es un límite que nunca deberíamos cruzar por nadie. Creo que es el mayor error que se puede cometer...
    Besos.

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    1. Yo creo que no tiene nada de malo, porque es parte del aprendizaje, conocer tus límites, sobre pasarlos, y ser capaz de volver y redefinirlos. Es una experiencia más.
      Si la vida fuera cómoda y fácil siempre, tendríamos la misma emoción que un desfile de berberechos.
      Besos!

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