miércoles, 1 de febrero de 2017

Gallos y tiburones

Ahora que estrenamos febrero, puedo decirlo alto y claro: enero ha sido un mes de mierda. Con todas las letras. Pesado, lento, frío, antipático, y con una mala uva tan aguda como la puntería para dar golpes donde más duelen.

Por supuesto, ha habido momentos muy buenos y reconfortantes, pero la aridez ha sido la tónica predominante, y, una vez más, puedo decir lo que llevaba todo el 2016 relatando: ¡Qué harta estoy del dichoso Año del Mono!

El Año del Gallo no se perfila como un año fácil, pero, al menos, nos promete que, con paciencia y esfuerzo, tendremos recompensa, no como con el otro animalito, que parecía ejercer la maldición de Sísifo, venga hacernos arrastrar piedras cuesta arriba para nada.

Cuando tienes ya el ánimo tan agotado, y las fuerzas tan mermadas, es cuando realmente eres consciente de tus límites. Es en ese momento en el que entonas el "no puedo más", cuando haces un nuevo intento y te das cuenta de que sí puedes, de que hay más recorrido del que creías. Es en ese punto donde comienza realmente el reto.
Puedes rendirte justo antes de saltar la última valla, o seguir nadando hasta el final.

Yo soy fan de los tiburones, qué le vamos a hacer.

4 comentarios:

  1. ¡Eso es lo que pasa! Que el cambio lo trae el año chino...ahora lo entiendo todo.
    Como dice Malova: "las máquinas, no se rinden".
    Un besazo!

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  2. Si ya pasó la cuesta de Enero, el resto del año está chupao, da igual que cante el gallo o que salte el mono... Ánimo y palante...
    Besos.

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    Respuestas
    1. Me da a mí que este año va a traer trabajo también, epro espero que con recompensa.
      Un abrazo.

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