domingo, 5 de febrero de 2017

Luz de estrellas

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Me pregunto si me estaré equivocando, si me he metido en algo más grande que yo, si es más el deseo de ver la luz al final del túnel que un pálpito real que me dice que habrá un felices para siempre; aunque lo de siempre sea un concepto relativo, porque, como dicen muchas teorías de señores muy estudiados y estudiosos, el tiempo es algo flexible, y no necesariamente lineal, como lo entendemos, pero eso son temas complicados y farragosos en los que prefiero no meterme hoy.

A veces, la vida te pone delante situaciones que crees entender pero que, una vez estás dentro, comienzas a descubrir que hay más aristas de las que parecía, y que desconoces más de lo que sabes, que la única forma de conducirte es el instinto, y palpando las paredes, que un paso adelante a veces puede significar dos atrás, para volver al mismo punto en unos días;  que la paciencia es la única herramienta de la que dispones, y que nada te garantiza el éxito en una tarea que deseas que salga bien, porque significa el bienestar de otro ser vivo que ha sufrido más de lo que imaginas, cuya confianza en otros individuos de tu especie está echada a perder, que le robaron la infancia, la ilusión, y la alegría, que no sabe lo que es jugar, que no entiende una caricia porque espera un palo, el abandono, o las dos cosas.

Me duele tanto imaginar lo que te han podido hacer, me gustaría tanto poderte devolver ese corazón alegre que te mereces, que no sé ni qué hacer para acercarme a ti y que entiendas que, aún con miedo, aún huidizo, aún desconocido, se te quiere, y se te va a querer, a cuidar, a respetar, a darte una vida digna, y ayudarte a olvidar todo ese dolor, esa soledad, y ese no entender qué hiciste mal para que la vida te tratara de esa forma cruel.

Déjame luchar por ti, déjame ayudarte. Déjame ayudarme, porque sé que traes una lección de vida para mí, y, probablemente, de las más importantes. Ayúdame a que te quedes conmigo.
Sé lo que es un corazón herido, yo también lo tengo repleto de cicatrices, pero es elástico, créeme, y con el amor se ensancha, se hace calentito, y se llena de luz, hasta el punto de que esas marcas acaban siendo sombras chinescas, vagos recuerdos, algo que está, pero que ya no duele ni importa.

Ayúdame a ver luz de estrellas en tus ojos.

4 comentarios:

  1. Seguro que la terminarás viendo. La paciencia y el amor, hacen magia.
    Un abrazo!

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  2. Para eso sólo hace falta tiempo, paciencia y confianza. Y todo llegará, seguro.
    Besos.

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    1. El problema es la ausencia de confianza por la otra parte, así que paciencia es lo que nos queda.

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